Mucho se ha hablado en los últimos días sobre la campaña comunicacional llevada a cabo contra Cuba en los medios sociales. Sin embargo, esto no es nada nuevo en el conflicto entre los dos países pues dentro de los instrumentos del poder nacional en los Estados Unidos se incluye, además del diplomático, el económico y el militar, el informacional.


El uso del poder informacional de los Estados Unidos en su conflicto con Cuba (Primera Parte)

Cubaperiodistas

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre la campaña comunicacional llevada a cabo contra Cuba en los medios sociales. Sin embargo, esto no es nada nuevo en el conflicto entre los dos países pues dentro de los instrumentos del poder nacional en los Estados Unidos se incluye, además del diplomático, el económico y el militar, el informacional. Todos responden a los intereses del Estado y, en el ámbito de la política exterior, contribuyen a la consecución de sus objetivos. Estos, más allá de las particularidades con que son enunciados en cada una de las Estrategias de Seguridad Nacional -documento doctrinal que «establece los objetivos e intereses del Presidente»- responden a la proyección estratégica de los Estados Unidos en materia de seguridad y liderazgo económico, político, militar y cultural en el sistema de relaciones internacionales.

El poder informacional en particular ha sido utilizado históricamente en el ámbito de la comunicación política. Esta no es más que un «proceso multidimensional que, en el contexto del capitalismo imperialista global del siglo XXI, se estructura alrededor de la dimensión de la dominación ideológico-cultural; con nuevos actores como sujetos protagónicos del ejercicio de la política; nuevas temáticas como entorno de la acción de los mismos; así como nuevas formas de organización que privilegian las estructuras en redes de incidencia a nivel local, nacional, regional y trasnacional» (González y Vázquez, 2020, s/p).

Esto significa que la comunicación política va más allá de la relación entre los gobernados y los gobernantes en torno a las políticas públicas que es como tradicionalmente se ha entendido, al menos en América Latina. Se trata, en esencia, de un proceso que hace uso de corporaciones mediáticas, agencias y organizaciones gubernamentales, organizaciones no gubernamentales (ONGs), tanques de pensamiento, iglesias y demás actores que influyen en la formación de consenso, movilización, cooptación política, cambio de valores, referentes cognitivos e ideal social (González y Vázquez, 2020).

En la concreta, sus objetivos no se limitan al cambio de gobiernos o a legitimar determinadas políticas sino a garantizar la consolidación del poder corporativo transnacional y la hegemonía de los Estados Unidos en la geopolítica regional. Por lo tanto, no debe confundirse con otros términos como, por ejemplo, el de la guerra mediática que es vista, por lo general, como el conjunto de acciones encaminadas a transmitir información seleccionada a una audiencia específica para ejercer influencia en favor de quien define las acciones. Como se evidencia, este es un concepto limitado en la medida en que obvia que el objeto de la influencia debe ser capaz de entender eso que se le transmite y, por ende, actuar en consecuencia. Por otro lado, y considerando que guerra no es sinónimo de transmisión de información, falla en materia conceptual. De ahí que abogue por el uso de términos más tradicionales como estrategias de comunicación y campañas que respondan a objetivos previamente definidos.

A explicar cómo se ha usado la información como instrumento del poder en la ejecución de la política de los Estados Unidos hacia Cuba se dedicarán dos trabajos. En el primero de ellos, se abordarán las acciones comunicacionales que acompañaron la política de los Estados Unidos hacia Cuba durante el siglo XX. Un segundo texto se concentrará en el impacto que la política de informatización de la sociedad cubana ha tenido en la definición e implementación de estrategias hacia Cuba como parte de la política oficial de la nación norteña hacia la Isla. Mas, se impone un par de aclaraciones.

Como se dijo anteriormente, lo primero que debe tenerse en cuenta es que en el ámbito de la comunicación política toda estrategia de comunicación responde a objetivos previamente definidos. Por lo tanto, se garantiza el uso de los elementos necesarios para su consecución; se evalúan las tendencias globales, regionales, nacionales y locales así como los posibles escenarios que se identifiquen; se ajustan los recursos y capacidades en función de las prioridades y los objetivos definidos y, por último, se establece la distinción entre lo necesario y lo deseado. En el caso de Cuba en particular, lo deseado quedó claramente definido en el Mallory Memo. Pero, para lograrlo, es necesario el consenso tanto a lo interno de Cuba como hacia el resto del mundo. De ahí que se haya ido de un uso intensivo de medios creados fuera de la Isla, fundamentalmente la radio, algunos medios impresos y la televisión hacia los medios digitales y sociales.

En consecuencia, la primera conclusión es la siguiente: la llamada guerra mediática contra Cuba no es nueva. Tampoco ha sido un fenómeno limitado al proceso revolucionario si bien los textos que compartiremos no abordarán las políticas comunicaciones de los Estados Unidos hacia Cuba antes de 1959. Lo que sí merece atención es la sistematicidad con la que se han aplicado acciones de comunicación y la combinación de medios empleados. A sus distintos momentos se dedicarán estos dos trabajos.

Así, por ejemplo, a raíz del establecimiento y desarrollo del sistema de medios públicos en la Isla, una de las primeras acciones implementadas por el gobierno estadounidense fue financiar estaciones de radio en su territorio que pudieran llegar a la población cubana. Interesante resulta en este sentido el Programa de Acciones Encubiertas contra del Régimen de Castro de marzo de 1960 (citado por Elliston, 1999, pp. 16-19). El mismo estableció cinco acciones a desarrollar desde el exterior aunque también las estipulaba dentro del país. Estas son:

1.- compra de espacios en estaciones de radio privadas tanto en Miami como en la Florida, además de acuerdos con la Estación WRUL en Massachussets. La idea era clara: transmitir hacia Cuba información que respondiera a los intereses de política exterior del vecino del norte a través de la onda corta y media. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) se encargaría incluso de elaborar parte de los materiales.

2.- Establecimiento de una estación controlada por los Estados Unidos y que sirviera como la voz de la oposición. En ese momento se habla de Radio Swan, surgida bajo los auspicios de la CIA en mayo de 1960 y que mantuvo ese nombre hasta el verano de 1961 cuando, después de los acontecimientos de Playa Girón, pasara a llamarse Radio Americas hasta que en mayo de 1968 desaparece. Una parte importante de sus locutores eran cubanos conocidos en Cuba pues habían trabajado para la Empresa CMQ -intervenida como parte del proceso de nacionalización de propiedades por el Estado revolucionario en septiembre de 1960- y que emigraron hacia los Estados Unidos.

3.- Apoyo abierto a periódicos nacionalizados en Cuba como Avance, El Mundo, Diario de la Marina. Estos se introducían de manera clandestina en Cuba además de considerarse la posibilidad de que fueran distribuidos en el resto del hemisferio periódicamente.

4.- Producción y distribución periódica en Cuba de otras publicaciones contra la figura de Fidel Castro y el comunismo. De esto se encargaban personas al servicio de los Estados Unidos controladas por la CIA.

5.- impartición de conferencias en América Latina por parte de cubanos funcionales a los intereses de los Estados Unidos. Para apoyar esta acción se coordinaría con periodistas estadounidenses previamente seleccionados que acompañarían a estas personas en sus viajes.

Por otro lado, entre 1960 y 1970 existieron ocho emisoras piratas que transmitieron desde la Florida aunque en los 70 se redujeron a cuatro para llegar a catorce en los 80 (Valdés-Dapena, 2006). Es en esta década que las transmisiones hacia Cuba pasan a ser parte del sistema de transmisiones civiles del gobierno de los Estados Unidos a partir de la creación por parte del presidente Ronald Reagan de la Comisión Presidencial para las Transmisiones hacia Cuba con el objetivo de que, entre otras cosas, creara una estación de radio que con el tiempo se convirtió en Radio Martí. Esta es la razón por la que el 20 de mayo de 1985 Reagan autoriza a la actualmente desaparecida Agencia de Información de los Estados Unidos (USIA por sus siglas en inglés) a que inicie las transmisiones de Radio Martí hacia Cuba. En agosto de 1990 fue George Bush padre quien ordenó a esa misma agencia federal que lo hiciera con TV Martí si bien lo que pudiera considerarse como la idea original al respecto fue discutida en abril de 1960 por el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos donde el director de la USIA, George Allen, valoró la posibilidad de hacer transmisiones televisivas desde un transmisor aéreo hacia Cuba. No obstante, en ese momento consideró que esta acción podía ser denunciada por el gobierno de La Habana como tele-agresión (algo que ha hecho periódicamente desde el surgimiento de TV Martí) (Elliston, 1999, pp. 29-31).

Asimismo, y como parte de la Operación Mangosta en 1962, la USIA produjo «unas 30 mil copias de cuatro libros anti-Castro, cinco millones de copias de seis folletos de caricaturas anti-Castro y un film animado de diez minutos sobre los problemas económicos de Cuba» (Elliston, 1999, p. 104) que se mostraría en los centros comerciales de América Latina y en unidades móviles de cine. Pero, al no cumplir con su mandato y verse opacada por el impacto de la Crisis de los Misiles, pasó al olvido. Así, y como parte de ésta, aumentan las transmisiones radiales contra Cuba que, a su vez, estuvieron acompañadas entre 1960 y 1980 por el uso de rumores, volantes y materiales fotográficos falsos dentro de Cuba.

En 1983 el Ministerio del Interior de la República de Cuba emite un informe (citado por Valdés-Dapena, 2006) en el que reconoce que a Cuba entraban emisoras de ochenta países en onda corta y larga y que 18 podían escucharse a lo largo y ancho de la Isla o en algunos lugares específicos. De estas, siete provenían de los Estados Unidos, seis de Europa Occidental, cuatro de América Latina y una de Canadá. Para los efectos de este trabajo, relevantes son la Voz de América (VOA por sus siglas en inglés) y la WQBA, conocida como La Cubanísima por gran cantidad de cubanos tanto en Cuba como en los Estados Unidos.

Sin embargo, la más notable de todas ha sido Radio Martí pues es la que forma parte de una agencia federal del gobierno de los Estados Unidos y que, como se dijo anteriormente, fue resultado del gobierno de Reagan. En este sentido, es importante decir que si bien la estación fue aprobada la idea no fue bien recibida por todos en la nación norteña pues las estaciones privadas de radio temían que las acciones que Cuba implementaría para bloquear sus transmisiones interfirieran las frecuencias por donde divulgaban su programación. La más afectada de todas fue la WHO de Iowa, una estación popular que transmitía por AM y donde curiosamente Reagan había trabajado en el pasado. Mas, fue su frecuencia la seleccionada por su gobierno para las transmisiones de Radio Martí. La Asociación Nacional de Radiodifusores (National Association of Broadcasters) las apoyó a todas, en particular a la WHO, y se comunicó con el Congreso (Elliston, 1999, p. 119-220). Asimismo, el entonces Jefe de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, Wayne Smith, se pronunció en contra de esta propuesta. Pero, como ha demostrado la historia, la decisión se tomó y la USIA se encargó de Radio Martí y TV hasta que fue desmantelada y ambas estaciones pasaron a ser administradas por la Junta de Gobernadores para las Transmisiones del gobierno de los Estados Unidos (Broadcasting Board of Governors -BBG-), actualmente conocida como Agencia de Medios Globales (US Agency for Global Media -USAGM-).

Con el llamado fin de la guerra fría y la desaparición de la Unión Soviética, se produce un cambio en los temas que empiezan a tratarse de la realidad cubana. Se impone lo que Prieto González (1995) denominó como la tríada mercado-pluripartidismo-elecciones libres. Para destacar, entonces, la incapacidad del modelo cubano y la necesidad de que se produjera lo que desde el discurso político y legislativo estadounidense se ha dado en llamar “transición hacia la democracia en Cuba”, en 1998 quedaban activas 13 estaciones de radio que llegaron a ser siete en 1999 de 34 que llegó a haber entre 1981 y 1995 (Mastrapa en Valdés-Dapena, 2006). Ninguna tuvo impacto a lo interno del país y las vías de financiamiento fueron disímiles.

Así, se puede afirmar que desde el triunfo de la Revolución se ha estimulado desde los Estados Unidos el uso de la radio y la tele-agresión. No obstante, debe aclararse que, con la excepción de Radio Swan, sólo Radio y TV Martí forman parte de una agencia federal del gobierno estadounidense y, por ende, reciben financiamiento oficial.

Referencias Bibliográficas:

Elliston, J. (1999). Psywar on Cuba. The declasssified history of U.S. anti-Castro propaganda. New York: Ocean Press.

González, O.R y Vázquez, Y. (2020). De Obama a Trump: la comunicación política y la disputa geopolítica por América Latina, Revista Anthropos, 2020, No. 254, https://sigloxxieditores.com.mx/tienda/ols/products/xn-america-latina-procesos-de-hegemonia-ciudadania-y-poder-politico-3s8a7alo-revista-anthropos-254

Valdés-Dapena, J. (2006). Piratas en el éter. La guerra radial contra Cuba, 1959-1999. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales.

 

El uso del poder informacional de los Estados Unidos en su conflicto con Cuba (Segunda Parte)

Como resultado de la definición y ejecución de la antes mencionada política de informatización de la sociedad cubana, han aumentado los servicios en línea, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), el desarrollo de la infraestructura y de las aplicaciones informáticas y, por ende, el número de usuarios cubanos en los distintos medios digitales y sociales, entre otros factores. Así, y como parte de este contexto, la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB por sus siglas en inglés y encargada de toda la gestión comunicacional de Radio y TV Martí) alega haber creado desde 2016 una red de distribución en todo el país que incluía «8 centros de copia, 18 puntos de recepción y 85 puntos de distribución» (BBG, 2015a, p. 46). Asimismo, lanzó su aplicación para Androide e iOS (antiguamente iPhone OS) para los usuarios de Apple (BBG, 2015a, pp. 52-53) y estableció su respectiva cuenta en los distintos medios sociales.

Sin embargo, esta no es una acción aislada. Está directamente relacionada con la política que desde el 2011 el Comité de Relaciones Exteriores del Senado definió para relacionarse con América Latina a través de los medios sociales.

Según este documento (U.S. Government Printing Office, 2011), debían desarrollarse los programas basados en conectividad efectiva con el objetivo de implementar programas de entrenamiento tecnológico e infraestructura de baja complejidad para socializar contenidos en la red que tuvieran en cuenta la velocidad de navegación en Cuba. Así, se financian proyectos como Para la Isla,[1] ZunZuneo,[2] Piramideo[3] que contribuyeron a que se reconociera la relevancia de la comunicación para la seguridad nacional de Cuba. Por ello, entre otras razones, se define la Política de Comunicación del Estado y del Gobierno cubanos (2018).

Por otro lado, debe tenerse en cuenta que desde 2012 la OCB se jactó de tener (BBG, 2015b) una amplia red de periodistas multimedia y productores cuyos reportes se distribuían en la Isla en memorias flash y DVS (BBG, 2015b, p. 42). En esencia, estamos ante todo un sistema de comunicación institucional, con carácter federal que, en función de los intereses de política exterior de los Estados Unidos, ha sabido ajustarse para llegar a sus públicos en Cuba a partir de la disponibilidad de medios de la población cubana. Por ello, produce productos informativos, persuasivos y lúdicos para las audiencias objeto de influencia.

A raíz del incremento en el uso de las redes sociales por parte de la población cubana, el gobierno estadounidense y sus agencias federales (en este caso la Agencia de Medios Globales del Gobierno de los Estados Unidos -USAGM por sus siglas en inglés-) también han apostado por la ejecución de campañas en ellos. Y es que estos tienen la virtud de que, primero, estas lleguen a más gente en un período de tiempo menor. Segundo, permiten una mayor interacción entre los usuarios y, por ende, se genera una mayor capacidad de organización y movilización. Tercero, los mensajes son más personalizados y se genera mayor empatía entre los que los comparten. Por consiguiente, permiten actuar al mismo tiempo en varios lugares y con distintos estratos sociales. No se trata de una simple vía de transmisión de mensajes sino de un proceso de interacción comunicativa entre prosumidores donde se violentan los procesos tradicionales de producción comunicativa que hasta su aparición regulaban el trabajo de los medios de comunicación.

En el caso de Twitter las acciones se amplifican más por el simple hecho de que no hay que esperar la aceptación a una solicitud de amistad. Por otro lado, el informe de Twiplomacy (2020) demostró que los gobiernos y líderes de 189 países tenían presencia oficial en este medio representando, así, el 98% de los 193 estados miembros de la Organización de Naciones Unidas. Resultados similares mostraron los informes correspondientes a los años 2018, 2017 y 2016. Esto indica que como red tiene una capacidad extraordinaria para amplificar determinadas «realidades» que solo existan en el mundo virtual y generar estados de opinión que conduzcan a acciones en el mundo físico que pudieran atentar contra la seguridad nacional de cualquier país. De ahí el alcance que pueda tener una cuenta institucional gestionada en función de objetivos de política exterior como, por ejemplo, la de la embajada de los Estados Unidos en Cuba. Su uso de Twitter demuestra que ya participan en la ejecución abierta de campañas de comunicación otros actores que no eran los que tradicionalmente se involucraban en los procesos de transmisión de los que se encargaban los medios tradicionales, en parte porque se encargaban de ejecutar otras acciones, en su mayoría, de subversión encubiertas.

Actualmente participan desde los altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos (directamente de la Casa Blanca y el congreso), organizaciones contrarrevolucionarias y otras entidades que forman parte de las estructuras gubernamentales u otras contratadas para ejecutar acciones específicas, como se ha hecho históricamente. De hecho, en el 2018 se creó un equipo conformado por representantes de múltiples agencias y departamentos gubernamentales de los Estados Unidos y otras organizaciones «independientes» conocido como «Grupo de Tarea de Internet para Cuba».[4]

El uso del poder informacional de los Estados Unidos en la aplicación de su política hacia Cuba no es un fenómeno reciente. Siempre se ha empleado una combinación de acciones de todos los medios, cualquiera sea su tipo, pero la evolución de las tecnologías, en especial el desarrollo de las redes sociales digitales, le imprimen otro carácter y una dinámica diferente. Por tanto, se articulan de manera efectiva en los procesos de formación de consenso, movilización, cooptación política, cambio de valores, referentes cognitivos e ideal social (González y Vázquez, 2020). Las nuevas capacidades les permiten realizar acciones prácticas y activas de subversión en consonancia con las estrategias de Guerra No Convencional aplicadas a las revoluciones de colores.

Referencias Bibliográficas:

Broadcasting Board of Governors (BBG). (2015a). Fiscal Year 2015. Performance and Accountability Report. Washington D.C. https://www.usagm.gov/wp-content/media/2015/11/BBG-FY2015-PAR.pdf

Broadcasting Board of Governors (BBG). (2015b). Fiscal Year 2016. Congressional Budget Request. Washington D.C. https://www.usagm.gov/wp-content/media/2015/03/FY2016Budget_CBJ_Final_WebVersion.pdf

Broadcasting Board of Governors (BBG). (2014). Fiscal Year 2015. Congressional Budget Request. Washington D.C. https://www.usagm.gov/wp-content/uploads/2014/03/FY-2015-BBG-Congressional-Budget-Request-FINAL-21-March-2014.pdf

González, O.R y Vázquez, Y. (2020). De Obama a Trump: la comunicación política y la disputa geopolítica por América Latina, Revista Anthropos, 2020, No. 254, https://sigloxxieditores.com.mx/tienda/ols/products/xn-america-latina-procesos-de-hegemonia-ciudadania-y-poder-politico-3s8a7alo-revista-anthropos-254

Herrick, M. (2014, April 7th). “Eight Facts about ZunZuneo”. En United States Agency for International Development. http://blog.usaid.gov/2014/04/eight-facts-about-zunzuneo/

Twiplomacy (2016): Twiplomacy Study 2016, https://twiplomacy.com/blog/twiplomacy-study-2016/ (22 de diciembre de 2021).

Twiplomacy (2017): Twiplomacy Study 2017, https://twiplomacy.com/blog/twiplomacy-study-2017/ (22 de diciembre de 2021).

Twiplomacy (2018): Twiplomacy Study 2018, https://twiplomacy.com/blog/twiplomacy-study-2018/ (22 de diciembre de 2021).

Twiplomacy (2020): The 50 most followed world leaders, https://twiplomacy.com/ranking/the-50-most-followed-world-leaders/ (22 de diciembre de 2021).

U.S. Government Printing Office (2011). Latin American Governments Need to Friend Social Media and Technology. A Minority Staff Report Prepared for the Use of the Committee on Foreign Relations, United States Senate, One Hundred Twelve Congress, First Session, Washington D.C., October 5. https://www.govinfo.gov/content/pkg/CPRT-112SPRT70501/pdf/CPRT-112SPRT70501.pdf

[1] Proyecto desarrollado por el gobierno de los Estados Unidos para lo cual contrató a Alan Gross quien fue sancionado a 15 años de privación de libertad por Actos contra la Independencia o Integridad Territorial del Estado. Su objetivo fue desarrollar en Cuba una infraestructura tecnológica de redes inalámbricas con conexión satelital directa para facilitar la transmisión y recepción de materiales de opositores hacia, desde y dentro de Cuba. Alan Gross fue liberado por razones humanitarias por el gobierno cubano a raíz de las negociaciones secretas entre Cuba y los Estados Unidos y que condujeron al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países y al inicio del proceso de normalización entre los dos países.

[2] Conocido como el Twitter cubano, comenzó en 2009 con el Concierto de Juanes en La Habana y estuvo activo hasta 2012, fecha en que llega a su fin. Según la Associated Press (AP) logró tener 40 mil suscriptores en Cuba mientras que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) afirma que fueron 68 mil (Herrick, 2014).

[3] Programa de la OCB lanzado después de ZunZuneo. Se trata de una red social basada en el uso de sms para cubanos lanzada en 2013 y que, según sus datos (BBG, 2014, p. 75) llegó a tener unos 659 000 usuarios.

[4] El Grupo de Tarea fue creado siguiendo instrucciones del memorando presidencial de seguridad nacional del 16 de junio de 2017. Durante su creación fue dirigido por el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental y lo integraron otros funcionarios del Departamento de Estado, expertos de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información del Departamento de Comercio, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Freedom House (organización no gubernamental con sede en Washington DC) y el Consejo de la Industria de las Tecnologías de la Información (Information Technology Industry Council). Sería iluso no considerar la mano de la CIA y otras entidades de las estructuras de fuerza de los Estados Unidos en las actividades de este Grupo Operativo.

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