OnCuba pudo conversar con la directora de la Dirección General de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior (DACCRE), tras un encuentro con cubanos residentes en Europa.


“Tenemos que lograr que más cubanos quieran tener una relación normal con su país”: Ana Teresita González

Milena Recio

OnCuba

En el número 14 de la calle Sebastián Herrera en Madrid, el Centro Abogados de Atocha acogió el 17 y 18 de mayo pasado un encuentro entre las autoridades cubanas y cubanos residentes en Europa, para dar continuidad a la reunión de la Nación y la Emigración de noviembre último en La Habana.

La directora de la Dirección General de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior (DACCRE) del Minrex, Ana Teresita González, junto al embajador y otros funcionarios de la sede diplomática cubana en España, representaron al Gobierno de la isla frente a los más de 120 cubanos residentes en 14 países, y muchos de ellos vinculados a las organizaciones de solidaridad con Cuba.

En el salón del Centro de Abogados no solo se habló de cómo el bloqueo de Estados Unidos afecta la vida cotidiana de los cubanos, o sobre proyectos concretos de colaboración que están en marcha para llevar ayuda a la isla.

Al final de la segunda jornada el intercambio se concentró en cómo los residentes fuera del país pueden participar en el desarrollo económico de Cuba. Dadas las circunstancias, esto se refiere a las formas concretas, empresariales, que tendrían para ayudar a la salida de la profunda crisis en que se encuentra la isla. 

Este tema, dentro de la agenda de una reunión presidida no solo por la bandera cubana, sino también por la del 26 de Julio y la de los CDR, denota un nuevo contenido y lenguaje para este tipo de encuentro. 

El enfoque hacia la emigración que las autoridades volvieron a presentar en Madrid, tal como lo hicieron en La Habana el año pasado, se demuestra cada vez más consciente del aspecto transnacional de la sociedad cubana y pretende propiciar el carácter circular de su emigración.

Al cierre del evento, OnCuba tuvo la oportunidad de conversar con Ana Teresita González sobre este tema.

Quien fuera viceministra primera del Ministerio de Comercio Exterior entre 2020 y principios de 2024, conoce de primera mano el desenvolvimiento actual del ámbito económico cubano, las normas legales que lo rigen y las oportunidades que existen. 

Presumiblemente, eso le ofrece una ventaja adicional para dirigirse a los cubanos emigrados y convencerlos de que se acerquen al país, en estos nuevos términos, para que se conviertan en actores de la economía nacional.

“Hay una voluntad y una decisión del Gobierno de que los cubanos participen en la vida económica y social del país y que tengan la posibilidad, justamente, de poder apoyar a Cuba en estos temas. Es una voluntad irrenunciable, irreversible”.

Así comenzamos la entrevista. A continuación dijo: “Esto es un proceso”, para aclarar que no va a ocurrir de un día para otro.

“El diálogo con la migración empezó en el año 78 con el Comandante en Jefe, que siempre vio la posibilidad de que los cubanos que aman a la patria, aunque vivan en otros lugares, puedan aportar a ella, la defiendan, como ha sido el sentimiento de este evento”.

”En el último período se ha recrudecido el bloqueo… Primero con la Administración Trump y las 243 medidas que emitió, y después la Administración Biden, que para nada ha cumplido las promesas que hizo en su campaña electoral. Además, hemos tenido una pandemia que ha cambiado el mundo. Hay una crisis multidimensional que nos afecta a todos y a la que Cuba no escapa. 

”Todo eso nos ha llevado a replantearnos cómo salir adelante. Además de las medidas que estamos tomando, internas, de adecuación de la economía, de corrección de todas las distorsiones que se han creado en la implementación, sabemos que hay que dar una salida diferente; hay que empezar a hacer las cosas de manera diferente para poder salir adelante”.

¿Cuáles son las formas concretas en que los cubanos emigrados pueden participar en la economía del país?

La Ley de inversión extranjera posibilita que el cubano que reside en el exterior pueda invertir, en tres modalidades: 1) contratos de asociación económica internacional, 2) empresas mixtas y 3) empresas de capital totalmente extranjero.

¿Tienen que ser residentes en Cuba? 

No. Para invertir tienen que tener residencia en el exterior y capital en el exterior. Un cubano puede participar en igualdad de condiciones que un extranjero. 

Para crear una mipyme sí tienen que ser residentes en Cuba. [Este tema, según se informó en el evento, está pendiente de revisión, luego de haberse abordado en noviembre del 23 en La Habana.]

Hoy tenemos una Cartera de Oportunidades con 728 proyectos. Hacemos hincapié en el tema agroindustrial, tanto de la agricultura como de la producción industrial de alimentos, que es hoy nuestra prioridad. 

El otro tema priorizado es el cambio de la matriz energética del país. O sea, la inversión en fuentes de energía renovable. Son dos temas vitales y en ellos los cubanos pueden aportar muchísimo. 

Cuando se autorizó la creación de las mipymes, lo hicimos con la idea de que fueran un complemento a la empresa estatal socialista, principal actor de la economía nacional. Concebimos que pudieran aportar insumos y materias primas para poner a producir la capacidad industrial que tiene instalada hoy el país, que está prácticamente paralizada.

La Cartera de Oportunidades abarca casi todos los sectores de la economía del país. La inversión extranjera aporta know-how, tecnología, financiamiento, mercado, que es lo que estamos buscando.

Como inversionistas pueden además trabajar en la exportación de nuestros productos. O sea, en agregar valor a los productos cubanos que llegan a otros países del mundo. Necesitamos exportar con valor agregado. No solo bienes, sino también servicios: el turismo, la informática. Hoy los informáticos pueden hacer sus proyectos en conexión con en el Parque Científico-Tecnológico de La Habana y, desde allí, tener capacidad para dar su servicio. 

Hay muchas mipymes que lo que están haciendo es comerciar a partir de productos terminados, al haber carencia de oferta en el país. Y se comercializan a altos precios. 

Quisiéramos que el cubano que está afuera importe materia prima para poder poner a producir una industria local de un municipio. Sería beneficioso para el desarrollo de ese municipio y para la persona que está haciendo el negocio. 

Tenemos hoy ejecutándose una inversión extranjera de un cubano residente en el exterior que está importando la materia prima, el MDM (Mechanically Deboned Meat), en una industria local donde se procesa la carne; hace embutido, hamburguesas, en una industria nuestra y al final vende el producto. Una parte de la producción va para el Estado y el resto la vende.

Está involucrado en toda la cadena. Eso es lo que queremos. Incluso se puede ampliar. Podría ampliar las líneas de producción. 

Nosotros necesitamos tecnología. Tenemos industria en el país paralizada. Pero se puede renovar, se puede ampliar, buscar equipamiento más avanzado. 

Foto: Rubén Pino.

Ilustremos con el caso de los centrales azucareros, desmantelados, o aquellos que siguen produciendo pero a muy baja escala, por disímiles problemas… ¿El Gobierno daría garantías para la explotación de centrales para la producción de azúcar y derivados utilizando esas instalaciones?

En la industria azucarera no teníamos inversión extranjera y hace dos o tres años se ha autorizado para recibir esa inversión en todo el proceso, desde la siembra de la caña, la cosecha, hasta la producción de azúcar. Desde el agro hasta la industria. Esto incluye poder modernizar los centrales azucareros y eso repercute en el lugar donde está enclavado. Supone desarrollo local.

Si un cubano se acercara con una propuesta para hacer ese tipo de negocio, se analizaría, por supuesto.

En el evento se habló también de los Proyectos de Desarrollo Local.

Los cubanos residentes en el exterior pueden hacer proyectos de cooperación, pueden trabajar en el desarrollo local de los municipios, algo con mucha vinculación con el desarrollo de la industria y con otros sectores de la economía. 

Hay un ejemplo destacable. Nosotros tenemos que producir alimentos. Actualmente, importamos alimento animal para la ganadería y la producción avícola. Si logramos que un cubano produzca el maíz y la soya que se necesita para darle a esos animales…; que lo produzca en Cuba, pues podemos darle la tierra… O si  logramos que lleven el maíz y la soya, y se produzca el pienso en Cuba, es más rentable el negocio. 

Por lo que estamos hablando, el marco legal regulatorio está listo para la implementación de esa política. 

La Ley de Inversión Extranjera es de 2014 y nosotros le hemos ido haciendo adecuaciones tanto a la política general como a las políticas sectoriales, porque cada sector tiene una política diferente y establece cuáles son los márgenes de inversión extranjera en cada uno de los sectores, no es igual en todos. 

Estamos trabajando en función de actualizar la Ley de Inversión Extranjera, porque ha habido cambios en el contexto. Por ejemplo, esto mismo de que puedan invertir los cubanos no está especificado. Porque en 2014 los cubanos no invertían prácticamente en el país. 

No era la política, ni había voluntad.

La Ley de Inversión Extranjera se hizo para buscar capital extranjero fresco desde el exterior, con extranjeros. De hecho, uno de los reclamos que hacen los cubanos es “¿por qué ustedes dicen que es inversión extranjera si yo soy cubano?”.

Les explicamos que no se refiere a la nacionalidad del inversionista sino al origen del capital. Lo que es extranjero es el capital. El inversionista tiene que tener domicilio y capital en el exterior, sea cubano o no.

Recapitulando, hay un marco legal regulatorio disponible —que habrá que actualizar, pero lo básico está ahí— y hay una voluntad política expresada muchas veces en los últimos años. Incluso existen las mipymes como una opción para aquellos cubanos que, aunque vivan fuera de la isla, mantienen su residencia en Cuba… Sin embargo, los cubanos en el exterior no llegan todavía a lanzarse a la piscina. Sinceramente, con los pies puestos sobre la tierra, ¿qué es lo que ocurre? ¿por qué no lo hacen?

Hay mucho desconocimiento sobre la Ley de Inversión Extranjera. Todavía los cubanos no la conocen en profundidad, no la han analizado. Y no hemos sido capaces de promover en todos los lugares la inversión extranjera hacia los cubanos como la queremos. Ese es el primer elemento.

Un segundo elemento es que la mayoría de los cubanos no tienen grandes capitales en el exterior. Hay que tenerlo en cuenta, por eso es que vemos la inversión extranjera de los cubanos más asociada a proyectos de desarrollo local, proyectos en los lugares donde nacieron, donde vive la familia, los amigos, donde pueden ayudar; proyectos de desarrollo local que nacen de las propias estrategias de desarrollo de los municipios. Ahí los cubanos se pueden vincular mucho. 

Por otra parte, no en todos los municipios se conocen todas estas disposiciones que están hoy previstas y que se pueden utilizar en función de que los cubanos inviertan.

Nosotros venimos trabajando aceleradamente en todo eso, pero todo eso toma su tiempo.

No puedo desconocer que es un problema hoy para los cubanos cómo hacer las transacciones financieras. Por el hecho de ser cubano en el exterior, el bloqueo se lo aplican con todo rigor. A un cubano le cuesta trabajo incluso enviar una remesa a la familia, por el mero hecho de que es para Cuba.

En este momento, y muchos esperan que sea algo que se corrija más temprano que tarde, no hay forma de convertir los pesos cubanos en dólares, con una tasa realista, sin acudir al mercado negro. Esto es imprescindible para contar con los recursos para la reinversión en cualquier negocio.

Es un tema que está presente en la economía cubana; es una de las distorsiones que hay que corregir. No tenemos un mercado cambiario oficial que satisfaga todas las necesidades que existen en la economía cubana. Porque hay un mercado cambiario, pero es limitado. No podemos llegar a todo el mundo.

¿Entre las posibilidades de negocios que se abren para los cubanos en el exterior, no están previstos negocios financieros como la posibilidad de hacer un banco de microcrédito, o de abrir casas de cambio?

Son temas que se están estudiando. O sea, no está cerrada la puerta para este tipo de cosas. No está cerrada la puerta para ningún negocio de inversión extranjera. 

Tenemos 728 proyectos en la cartera de inversiones, pero no es una camisa de fuerza. Nosotros estamos en la mayor disposición de escuchar cualquier interés que presente un cubano o un extranjero. O un grupo de cubanos, dirigido a cualquier sector de la economía.

Nosotros lo analizaríamos, y si está en función de los intereses y necesidades que tiene el país, tomaríamos una decisión. No está descartado que un cubano pueda presentar un proyecto de ese tipo y que pueda ser analizado.

En el evento se habló de sistematizar los encuentros de La Nación y la Emigración.

Sí, propusieron que el evento de La Nación y la Emigración se celebre cada dos años. Es una propuesta que nace ahora. Por el momento, sé que hay una voluntad de darle seguimiento a este tipo de intercambio, como el de estos días en Madrid.

Y de que con frecuencia, si no es La Nación y la Emigración, haya otros eventos que permitan que los cubanos puedan participar y tener este intercambio por sectores de la economía.

Nosotros, por ejemplo, pensamos que hay que sectorizar un poco estos encuentros, por el hecho de que no es lo mismo hablar de un interés específico como puede ser el de las agencias de viajes o el de los informáticos o del desarrollo agrícola o los científicos nuestros… Que hay muchos científicos y médicos que viven en el exterior y que hoy pudieran también aportar. 

Entonces, eso para nosotros es importante. Y te decía que sí hay una voluntad de dar seguimiento a La Nación y la Emigración, con este tipo de eventos sectoriales que nosotros podamos provocar que ellos participen, que aporten, que planteen sus dudas, que juntos resolvamos los problemas que tenemos, porque esa es la voluntad que existe.

Foto: Rubén Pino.

Usted decía al principio que el proceso de diálogo que comenzó en el 78 estaba dirigido a “los cubanos que aman a la patria”. La reunión de La Nación y la Emigración y este encuentro en Madrid han estado presididos por la simbología asociada a la Revolución como proyecto político. Muchos cubanos fuera de Cuba precisamente se han ido porque han decidido que su futuro, su vida, sus anhelos no se pueden desarrollar dentro del marco económico y político cubano. ¿Hay cubanos preferidos, hay un sesgo político en la elección de los cubanos que pueden participar en la economía del país, en la salida de la crisis? ¿El llamado que ustedes hacen es para los cubanos que apoyan la Revolución o para los cubanos críticos con la Revolución también hay oportunidades?

Nosotros estamos abiertos a que participen todos los cubanos que respeten y amen a la patria. La esencia de la emigración ha cambiado. Esta no es la emigración de los primeros años de la Revolución. La emigración de ahora busca mejoras económicas. La situación que vive el país es complicada y muchos lo que están tratando es de salir, de tener resultados económicos sin perder su vínculo con Cuba.

Porque aquí hay que decir que muchos de estos cubanos salen, crean su empresa en su nuevo destino y esa misma empresa es la suministradora de una empresa que tienen en Cuba. Muchos cubanos que salen al exterior mantienen su residencia o buscan la repatriación en cuanto mejoran económicamente. 

Nos pasa con los jóvenes. Nos está pasando que es creciente el número de personas que piden la repatriación en Cuba. Y con los de más edad, que han hecho su vida, tienen un poco de poder adquisitivo y que quieren estar en la patria que los vio nacer. Es la gran realidad.

Estos eventos y oportunidades son para los cubanos que aman a su patria, que la quieren, que la defienden y que no se venden ni se pliegan a los que tratan de mancillarla, los que tratan de ofenderla.

Nosotros tenemos muy claro, pero muy claro, que nosotros podemos hablar con todos los cubanos. 

¿Caben las críticas al Gobierno?

Caben las críticas para mejorar lo que hoy somos nosotros, lo que estamos haciendo. Caben las críticas para ser más humanistas, para hacer más social el proceso que defendemos. Todo el que lo haga sobre la base del respeto, estamos dispuestos a que participe, a que esté con nosotros. 

Hay muchos que todavía hoy tienen miedo de acercarse a los consulados cubanos, que tienen temor al llegar aquí. Y no debe ser así.

Estamos abiertos a todos ellos, a poderlos orientar, a poderles decir cómo pueden hacer las cosas. Ese es el trabajo de nuestros consulados. Ese es el trabajo de la Dirección General de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior.

Estamos dispuestos a recibirlos en Cuba, a orientarlos y a darle seguimiento a los proyectos que propongan y que tengan interés en desarrollar.

Por supuesto, siempre hay que tener en cuenta cuál es la esencia de nuestro sistema. Nosotros somos un sistema socialista y eso es lo que defendemos.

Y todo lo que sea para el bien mayoritario de la población, estamos dispuestos a escucharlo, a hablar, a intercambiar sin tabú, sin ningún tipo de problema.

Con quien no tenemos nada que hablar, y lo digo muy claramente, es con los que quieren cambiar el orden institucional en el país. Los que se pliegan a las campañas mediáticas y anticubanas en el exterior. Los que cobran por hacerle daño a Cuba. A los terroristas, a los mercenarios. Con esos no tenemos nada que hablar. Escogieron su camino. Lo único que pedimos es que respeten el nuestro.

Nosotros estamos batallando, tratando de crear, de echar para alante, de enfrentar toda esta situación e incorporarlos a todos en ese mismo sentimiento.

Como estamos en Madrid y venimos de una reunión donde había muchas personas que pertenecen a la creciente comunidad cubana en España, ¿qué mensaje específico hay para esos cubanos?

Que tengan éxito. Que realmente puedan hacer su vida en este país, pero que no rompan nunca con la patria que los vio nacer. Y que todo lo que puedan hacer por estrechar las relaciones entre los que viven aquí y los que estamos del lado de allá, lo hagan. 

Todo lo que podamos hacer por mantener esa identidad, mantener esa cubanía, por mantener el beneficio de la patria que los formó… Porque hay muchas de esas personas que le deben a Cuba ser profesionales. 

Lo único que les deseo es éxito, y que nunca dejen detrás a la patria que los formó y que les abre los brazos para recibirlos, para que puedan aportar al desarrollo económico que necesita.

¿Son conscientes de que tienen una tarea grande para convencer a personas que han estado muchos años tan alejados, incluso, como usted decía, con miedo de acercarse a los consulados?

Somos conscientes y cada día tratamos de abrirnos más. De hecho, te digo una cosa: estos encuentros de cubanos residentes en el exterior se hacían a veces con diez o quince personas. Hoy han estado más de 120. Pensamos que podrían asistir muchos más, y es para lo que vamos a trabajar.

Nosotros tenemos que lograr que cada día sean más los cubanos que quieran tener una relación normal con su país, porque es a lo que nosotros estamos aspirando.

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