La puesta en escena pretende mover resortes humanos y reflexivos sobre el flagelo de la violencia de género, al que ninguna persona escapa. Foto: SEMlac Cuba

Lisandra Fariñas - Red Semlac.- “Esto no es un espectáculo”, repiten las voces desde el escenario. “Esto no es una obra de teatro, esta es la realidad”, dicen a coro, mientras desdoblan en la escena las historias-vivencias —acaso más cotidianas de lo que quisiéramos— que marcan (y han marcado por siglos), cada día, la vida de niñas y mujeres.


“En el año 400 antes de Cristo, la ley de Bizancio establecía que el hombre era un Dios al que la mujer debía adorar” … “Imagínense que, en la India, si el esposo moría, la mujer tenía que ser enterrada y quemada” … “En Grecia, si la pareja cometía algún delito, la pena solo se le imponía a la mujer” … “Y qué me vas a decir de la Edad Media inglesa, que establecía que el hombre podía golpear a su esposa” … “Pero, gracias a Dios, todo eso ¿se eliminó? en nuestra modernidad” …

Con Lontananza, Naufragio Projekt se sumó a las acciones del proyecto «Juntarte, la cadena creativa que hace la escena inclusiva», cofinanciado por la UE y con el apoyo del Fondo Canadiense de Iniciativas Locales. Foto: SEMlac Cuba

Cae la pregunta como mazazo, como el cuestionamiento que insistimos en no hacer porque resulta de una “realidad” ¿acaso distante?; cuando el “monstruo” de la violencia respira cerca, sobre la piel de una hermana, una vecina, una amiga, la niña que vemos pasar del brazo de la abuela, nuestros hijos e hijas, de nosotros mismas o la niña o el niño que fuimos.

“Vero es una niña de 16 años que, tras una aventura de una noche, quedó embarazada y fue obligada a casarse con el padre de su bebé. En 2019, el 16% de los matrimonios fueron infantiles. Pasará un siglo para erradicar completamente el matrimonio infantil

La violencia está ahí, aunque prefiramos ignorarla. No la hemos erradicado. Ni sabemos cuán cerca puede estar esa meta”, afirman los protagonistas de la puesta. Foto: SEMlac Cuba

Este ejercicio de montaje escénico (work in progress), presentado por el grupo Naufragio Projekt, en el Centro cultural Bertolt Brecht, fue la antesala a los 16 días de activismo para poner fin a la violencia hacia las mujeres y las niñas. Foto: SEMlac Cuba

“África no queda tan lejos”, afirma una voz que intenta desentrañar el costo de la violencia sexual y el matrimonio forzado que viven miles de niñas en ese continente. “Pero ni toda la gente mala vive en África ni toda la buena vive acá”, le explica la madre a la pequeña, que no entiende por qué a muchas niñas del continente negro les roban la inocencia de cuajo.

“Yo estuve en un matrimonio de siete años; fui golpeada, maltratada y obligada a hacer lo que mi marido quería. En 27 países, legalmente, la mujer está obligada a hacer lo que el marido quiera, y en otros 16, si no lo hace, se enfrenta a las leyes”… “no hace mucho me practiqué un aborto y las doctoras me decían que no gritara tanto, que al final eso no dolía… En 119 de 180 países el aborto está sujeto a condiciones”… “Iba por la Rampa y un hombre me siguió, y esperó el momento justo en el que me monté en un carro para meterse en el semáforo a tocarme la mano. En todo el mundo, un tercio de mujeres y niñas han sufrido abuso, tanto físico como sexual”.

Los textos se mezclan con las historias personales de quienes protagonizan Lontananza. Foto: SEMlac Cuba

Son fragmentos de textos que se mezclan con las historias personales de quienes protagonizan Lontananza, un ejercicio de montaje escénico (work in progress), que el jueves 24 de noviembre, como antesala a los 16 días de activismo para poner fin a la violencia hacia las mujeres y las niñas, presentó el grupo Naufragio Projekt, en el Centro cultural Bertolt Brecht.

La propuesta creativa está basada en el texto El eco de las voces, antología que recoge relatos sobre la violencia de género y que fueron premiados en el concurso de Relatos Breves por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres 2021.

Este certamen contó con el apoyo de la Unión Europea (UE), sus Estados miembros en Cuba, el grupo de género de la UE y EUNIC en Cuba, a través del proyecto CLIC Cuba-Europa.

La propuesta creativa está basada en el texto El Eco de las voces, antología que recoge relatos sobre el tema de la violencia de género. Foto: SEMlac Cuba

El proceso creativo se inició el 28 de octubre de 2022 y en breve tiempo se ha logrado un ejercicio transformador desde el arte, que mueve resortes humanos y reflexivos sobre el flagelo de la violencia de género.

Cumpliendo una invitación de la Articulación Juvenil por la Equidad Social del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), Naufragio Projekt se sumó a las acciones del proyecto «Juntarte, la cadena creativa que hace la escena inclusiva», cofinanciado por la UE y con el apoyo del Fondo Canadiense de Iniciativas Locales.

El proceso creativo se inició el 28 de octubre de 2022 y en breve tiempo se ha logrado un ejercicio transformador desde el arte. Foto: SEMlac Cuba

Transformar desde el arte realidades

Lontananza, como concepto, se refiere a lo que se distingue con dificultad, pues se sitúa muy lejos. La intención de este desmontaje escénico es visibilizar zonas temáticas asociadas a la violencia hacia las mujeres y las niñas; siendo común asumir socialmente que estas expresiones de violencia machista no suceden en nuestro entorno más íntimo”, declara el grupo en la carta de intención de la propuesta creativa.

“La violencia está ahí, aunque prefiramos ignorarla. No la hemos erradicado.  Ni sabemos cuán cerca puede estar esa meta”, afirman los protagonistas de la puesta.

Lontananza es, desde el poder del arte, un paso más en ese ansiado camino, reflexionó Yoamaris Neptuno Domínguez, coordinadora de la Articulación Juvenil por la Equidad Social de OAR.

Yoamaris Neptuno Domínguez, coordinadora de la Articulación Juvenil por la Equidad Social de OAR, reflexionó sobre el poder del arte en el camino hacia la erradicación de la violencia de género. Foto: SEMlac Cuba

Para Fabio Laurenzi, director de la organización italiana de Cooperación para el Desarrollo de los Países Emergentes (Cospe) y parte de la dirección del proyecto Juntarte, esta es una iniciativa que no solo da valor a la colección de relatos en las que se basa, sino que es un esfuerzo que une a organizaciones y trata de apoyar a la cultura para que esta sea, cada vez más, promotora de una sociedad inclusiva.

En un debate que unió a artistas, especialistas en temas de violencia y espectadores, trascendió la utilidad de que en la obra se unieran diferentes historias y aristas en un único mensaje contra todo tipo de violencia. Los protagonistas en escena coincidieron en que esta iniciativa les llegó como una oportunidad, pues en Naufragio Projekt siempre han defendido la inclusividad y ser un grupo cero tolerancia ante cualquier tipo de discriminación.

Concluida la presentación, tuvo lugar un debate entre artistas, especialistas en temas de violencia y espectadores. Foto: SEMlac Cuba

“En lugar de escoger nosotros las historias, las historias nos escogieron a nosotros. Fue increíble cómo nos vimos reflejados, unos un poco más que otros, en las historias. Así nos pudimos dar cuenta de que eso no estaba lejos de nuestras realidades”, reflexionó uno de los integrantes del grupo.

Rey Tejadilla, director artístico de la puesta en escena, apuntó que “fue una gran experiencia descubrir a estos muchachos detrás de los textos”

“Me sorprendía cuando alguien decía ‘yo fui maltratada, o ‘mi mamá me hacía esto y yo decía: ok, nací en el 82´, pero estos muchachos nacieron en el 2000, no puede ser que estén pasando por las mismas situaciones y tengan esas historias de vida”, dijo.

Para la sicóloga Mareelén Díaz Tenorio, las artes, y específicamente el teatro, tienen un poder muy fuerte para la transformación, por la fuerza de las vivencias y las emociones.

La psicóloga Mareleén Díaz Tenorio se refirió al teatro como una herramienta muy efectiva para la transformación, por la fuerza de las vivencias y las emociones. Foto: SEMlac Cuba

“El arte tiene un camino tan expedito para transmitir lo que significa la violencia de género hacia mujeres, niñas y hacia todas las personas, y poder entender que tenemos muy de cerca experiencias terribles, incluso en un país como el nuestro; que hay niñas que están sufriendo y mujeres que fueron esas niñas maltratadas”

La especialista enfatizó que uno de los valores de la propuesta es que se enfoca en lo positivo, “mirando  hacia un horizonte que puede ser diferente, como la realidad puede ser distinta y la gente ser feliz”.

De acuerdo con Claudia Amanda Betancourt, del proyecto Juntarte y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, es crucial el compromiso del artista y su obra con su contexto y situación social. “Se agradece que proyectos jóvenes logren involucrarse con ese compromiso y lo hagan mediante la articulación de diferentes entidades”, señaló.

“La violencia está tan naturalizada, invisibilizada; convivimos con ella como si fuera parte de nosotros. Si no logramos entender que aunque tengamos leyes maravillosas, programas y políticas, si no trabajamos desde la cultura, es imposible desmontar todas esas concepciones y denunciarla. Eso que ustedes han hecho hoy es una denuncia de violencia de género”, subrayó la socióloga Clotilde Proveyer.

La experta valoró que es importante decirlo no solo desde el arte, sino desde la propia experiencia personal. “Es muy difícil que alguna persona no haya tenido una experiencia de violencia en su vida. No es posible transformar, si primero no estamos convencidos de la necesidad de esa transformación, si no lo sentimos como algo que hemos experimentado en nuestra propia piel y que lo podemos entonces exorcizar”, reflexionó la especialista.

Con ella coincidió la socióloga Yadira Pérez Serrano, quien afirmó que el arte siempre ha estado un paso por delante, incluso, que la misma academia, en cuanto a crítica social, deconstrucción de estereotipos y denuncia.

La escritora Dazra Novac, integrante del jurado del concurso que dio vida a la antología El eco de las voces, explicó que la intención del concurso era no revictimizar y sí mantener una mirada positiva. “Por lo general, cuando se aborda la violencia, siempre se va a la escena terrible y uno se lee un buen texto, pero se va con dolor y trata de olvidarlo después. Pretendíamos provocar otra salida, ahondar en una mirada positiva, con ojos de esperanza, y en ese sentido Naufragio Projekt captó la idea”.

Para Dazra Novac, miembro del jurado del concurso que dio vida a la antología El eco de las voces”, Naufragio Projekt logró captar la intención de esta convocatoria, que siempre fue no revictimizar y mantener una mirada positiva. Foto: SEMlac

Francesca Majorano, agregada de cooperación de la delegación de la UE en Cuba, sostuvo que la violencia afecta a todas las personas y no se trata solo de una mujer vejada o violada, sino que también puede estar en una palabra, una mirada o la ausencia de estas.

“Todas hemos pasado por una experiencia violenta en un momento de nuestra vida, en cualquier etapa. El valor de todos ustedes es haber puesto estos relatos y experiencias delante de las personaas. Esperamos que ello les dé valor a otras personas para hablar, denunciar y educar”, señaló.

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