Video: Mesa Redonda - Paco Azanza Telletxiki.- De la historia y el presente de nuestra mayor organización de masas; de sus tareas actuales y la participación de los jóvenes se habla en esta Mesa Redonda, con la participación del Coordinador Nacional de los CDR y otros representantes de la organización en sus diferentes niveles.


 

Comités de Defensa de la Revolución, 55 años con la guardia en alto

Paco Azanza Telletxiki - Blog "Baragua" / Cubainformación.- Ya han pasado 55 años desde que los Comités de Defensa de la Revolución —CDR— fueron creados en Cuba, la organización de masas que más cantidad de militantes alberga en su seno. Aquel 28 de septiembre de 1960 estaba recién llegada a la Isla la delegación cubana que, durante diez días, había permanecido en los Estados Unidos para participar en la XV Asamblea General de las Naciones Unidas. Raúl Castro, Osvaldo Dorticós —presidente por aquel entonces— y el Che, entre otros compañeros, les recibieron al pie de la escalerilla del avión que, por cierto, era soviético, ya que el gobierno yanqui embargó el “Britannia” que los había llevado a Nueva York, a pesar de que la delegación cubana gozaba de inmunidad diplomática.

También les esperó una multitud que, haciendo caso omiso al aguacero que aquella tarde caía en Rancho Boyeros, igualmente quería dar la bienvenida al líder de la Revolución y al resto de los compañeros. Tal fue el gentío que acudió a la zona que la caravana liderada por Fidel tardó más de dos horas en llegar al Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución. Numerosas pancartas, como: “Fidel: sacudiste al monstruo en sus propias entrañas” o “Fidel: hoy tu pueblo te recibe como el líder de los pueblos oprimidos del mundo”, fueron desplegadas entre los miles de hombres y mujeres que asistieron a los recién llegados.

Desde la terraza norte del Palacio, Fidel expuso sus impresiones acerca de los diez días transcurridos en la ciudad de los rascacielos, haciendo un balance altamente positivo del viaje. Durante su exposición al pueblo, se escucharon varios estallidos de bombas colocadas y detonadas por la contrarrevolución, momento en que Fidel anunció la puesta en marcha de una idea de vigilancia colectiva. Así lo dijo y así nacieron los CDR: “Estos ingenuos parece que de verdad se han creído eso de que vienen los ‘marines’, y que ya está el café colado aquí. Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva, ¡vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva! Y vamos a ver cómo se pueden mover aquí los lacayos del imperialismo, porque, en definitiva, nosotros vivimos en toda la ciudad, no hay un edificio de apartamentos de la ciudad, ni hay cuadra, ni hay manzana, ni hay barrio, que no esté ampliamente representado aquí. Vamos a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria que todo el mundo sepa quién vive en la manzana, qué hace el que vive en la manzana y qué relaciones tuvo con la tiranía; y a qué se dedica; con quién se junta; en qué actividades anda. Porque si creen que van a poder enfrentarse con el pueblo, ¡tremendo chasco se van a llevar!, porque les implantamos un comité de vigilancia revolucionaria en cada manzana…, para que el pueblo vigile, para que el pueblo observe, y para que vean que cuando la masa del pueblo se organiza, no hay imperialista, ni lacayo de los imperialistas, ni vendido a los imperialistas, ni instrumento de los imperialistas que pueda moverse. Están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo, y no saben todavía la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo”.

El paso de los años —55 años desde entonces— se encarga de certificar que la fuerza revolucionaria del pueblo siempre ha sido inmensa.

Fruto de la unificación de varias organizaciones con fines diversos, los CDR nacieron, pues, en el fragor de la lucha revolucionaria como respuesta fundamentalmente al terrorismo contrarrevolucionario. Se trataba de impedir la destrucción de la Revolución que tanto perseguían y anhelaban los enemigos imperialistas. De modo que, aunque no fue la única, la vigilancia siempre constituyó su razón de ser y su tarea prioritaria.

Otra tarea muy importante, a la que sin duda han contribuido los CDR durante todos estos años, ha sido la de preservar —con éxito— la unidad del pueblo manteniendo vivo y pujante el socialismo; no en vano, la cederista es una organización sociopolítica de masas estrechamente ligada al hecho histórico de la Revolución Cubana. A través de los CDR se canalizan los diferentes procesos políticos convocados por el Partido y el Gobierno, multiplicándose de esa manera la participación del pueblo.

Los CDR, que cuentan con unos ocho millones y medio de efectivos, aproximadamente, más del 80% de la población mayor de 14 años, se encargan de otras muchas tareas. Mediante el trabajo directo con las personas y las familias de la comunidad, combaten la especulación, organizan los suministros alimenticios al pueblo, promocionan los trabajos voluntarios, participan activamente en la recuperación de materias primas, en el ahorro de energía eléctrica, en las campañas de vacunación, en las donaciones voluntarias de sangre, en los actos conmemorativos, en la concepción de la Guerra de Todo el Pueblo, sobre todo a través de las brigadas de producción y defensa, que son las encargadas de la evacuación de las familias en caso de alarma ante cualquier agresión… En fin, ante cualquier tarea planteada por la Revolución, la militancia cederista siempre estuvo presta, siempre está presta para responder sin atrasos a la llamada.

Muchos años después de que él mismo anunciara la creación de los CDR, Fidel dijo de éstos: “A mi me parece que lo notable de la historia de nuestra Revolución es haber resistido todos esos intentos de destruirla, y, en ese sentido, aquel día en que se formaron los Comités de Defensa de la Revolución fue un día verdaderamente histórico”.

Cuando en 1996 el gobierno de los Estados Unidos —el de William Clinton—aprobó la ley Helms-Burton, que es una flagrante violación del Derecho Internacional, ésta contemplaba la desaparición de los CDR como paso previo para aprobar un gobierno de transición en la Isla; prueba evidente de que la organización de masas, que ya cuenta con 55 años de existencia, cumple eficazmente con su cometido: defender al socialismo que ellos mismos construyen.

Con el barrio a cuestas

Una evocación al barrio que cada quien se echa en las espaldas para que no se nos olvide adónde llegar. Ese barrio cubano que no cumple 55 años, pero que mucho debe a este cumpleaños...

Susana Gomes Bugallo - Cubahora.-

Comités de Defensa de la Revolución (CDR): Organización de masas cubana , creada el 28 de septiembre de 1960. Su fundación fue la respuesta del pueblo cubano al terrorismo de estado desatado por el gobierno de Estados Unidos, la CIA y el Pentágono contra Cuba.

«Usted viene con una alegría… con un espíritu cederista…» me dijo uno de los que en Juventud Rebelde me acompañan día a día. Y yo sonreí incrédula, asombrada, pensando y tratando de atar cabos para entender la sospechosa alusión de mi provocador sobre la relación de mi contentura con los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

Medio despistada, pero alerta en mi manía de recordar las fechas, hice un rápido cálculo y caí en cuenta de su intencionada estocada. Entonces intenté (solo intenté) poner freno al embullo infantil de ese genio que aún me miraba expectante. «¡No!», fue mi primera reacción, la de siempre que me sugieren escribir sobre un tema que viene bien con la celebración más cercana. Porque eso de dejarnos forzar por el calendario nunca es muy elegante.

Pero luego me quedé pensando… Y olvidé que esa sugerencia podía sonar a tarea. Porque siempre vale la pena escribir de algo que nos ha tocado a todas y todos en algún momento de nuestras vidas, tal y como lo ha hecho el sello que llevan nuestros barrios, un sello cederista ante el que no podemos cerrar los ojos. Por mucho que pujen otras modas que pretendan deslucir la tradición. Por mucho que a la tradición no se le pueda olvidar la necesidad de ponerse de moda en cada tiempo.

Mi vida en otra ciudad me ha alejado mucho de mi cuadra, ese pedacito que al final es la esencia pura de los comités que tanto avivaron y encauzaron el sentimiento revolucionario desbordado de los años 60. A veces, en medio de las urgencias cotidianas, solo me llegan de lejos las campañas y los lemas, las distinciones y las banderas, los aniversarios y las metas cumplidas.

Y no es que tenga algo en contra de estos rituales: cada dinámica, además de tradicional, se hace casi necesaria. Pero la juventud se deja conquistar por lo móvil, lo activo, lo informal, lo vivo, lo que desde nuestros primeros años nos agarró de la mano y sacudió muchas de nuestras noches de estreno en el ambiente fuera del hogar. Y esa cercanía íntima es la que padezco por falta.

Porque, ¿para qué son los barrios si no para enseñarnos a sentir el piso más delicadamente áspero y nuestro? ¿Para qué, sino para alfabetizarnos en querer al de la casa más cercana, para mostrarnos cómo compartir el regalo más reciente, para inculcarnos la magia de olvidar prejuicios y salir andando con la vasija en la mano en busca de cualquier apoyo amigo que nos ayude a completar ese caldo milagroso o nos complete la colada de café?

No hay imagen más mía que el recuerdo de la caldosa colectiva en la niñez, que las guardias pioneriles convertidas en honrosa misión de la «pandilla» de la cuadra, que los disfraces de mi abuela o de cualquier vecina ocurrente que se decidía a correr con la parte cultural de nuestra actividad del 28 de septiembre, o del 31 de diciembre, o de cualquier día en el que decidiéramos armar la fiesta.

Por eso no son obligación estas líneas. Como muchas de las personas que comparten el día a día conmigo, estoy siempre en deuda con la nostalgia. Y lejos de aquellos días felices que extraño, andan estos igual de atrayentes y apasionantes. Estos en los que vale el recuerdo de lo que nos movía y el deseo desvelante porque nos siga activando, porque la eternidad que proclama el lema de estos 55 años de Comités de Defensa de la Revolución no se traduzca en permanencia obligatoria, sino en una eternidad conseguida a golpe de vida.

Dijo Benito Quinquela, el pintor argentino de los puertos: «Y cada vez que partí llevé conmigo la imagen de mi barrio, que fui mostrando y dejando en las ciudades del mundo. Fue así como un viajero que viajaba con su barrio a cuestas. O como esos árboles trasplantados que solo dan fruto si llevan adheridas a sus raíces la tierra en que nacieron y crecieron».

Es ese el sentimiento que mueve estas líneas. El de evocar el barrio que cada quien se echa en las espaldas para que no se nos olvide adónde llegar. Ese barrio cubano que no cumple 55 años, pero que mucho debe a este cumpleaños.

Felicita Raúl a los CDR

En su mensaje de saludo, desde la ciudad de Nueva York, donde cubre una amplia agenda en la sede de las Naciones Unidas, el Presidente cubano reconoció el trabajo desplegado por la mayor organización de masas de la nación

Juventud Rebelde

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, envió una felicitación a la dirección nacional de los CDR y a todos los cederistas del país, con motivo del aniversario 55 de los Comités de Defensa de la Revolu­ción, fundados un día como hoy por el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz.

En su mensaje de saludo, desde la ciudad de Nueva York, donde cubre una amplia agenda en la sede de las Naciones Unidas, el compañero Raúl hizo un reconocimiento a la mayor organización de masas de la nación por el trabajo desplegado.

En su comunicación a los más de 8 millones 500 000 cederistas, agrupados en más de 136 000 CDR, el General de Ejército destacó la entrega del pueblo en la defensa de su Revolución.

(Tomado de Granma)

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