Por Hernando Calvo Ospina*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- Hoy hace 34 años Paula Andrea, Luisa y yo aterrizamos en el aeropuerto de Orly, a las 19h. Estábamos con una familia de compañeros, también de tres personas. Hacía un terrible invierno.


El avión de Iberia no nos dejó en la terminal. Cuando salí a la puerta de avión, vi la bruma y sentí el frío, pensé: parece que llegamos a una tumba.

El día anterior había sido expulsado de Perú por el “socialista” Alan García por “terrorista” y “peligro para la seguridad nacional”.

Cierto es que con Luisa y Paula nunca se metieron. Ni con la hija y esposa del compañero. Dos agentes peruanos de la Dirección Contra el Terrorismo, DIRCOTE, nos llevaron hasta las sillas y nos dijeron, a manera de despedida: Ojalá no vuelvan.

Yo he regresado tres veces en toda legalidad y hasta hice un libro sobre Sendero Luminoso.

Recuerdo en Perú el comportamiento leal, como grandes compañeros de Javier y Amanda. También de otras personas que se arriesgaron para protegernos en sus casas, aunque nunca estuvimos ilegales en esos tres meses que pasamos en Lima, pero la prensa, empujada por la DIRCOTE, no nos dejaba tranquilos y nos exponía.

Francia fue el único país que nos recibió, aunque al llegar nos cerró los brazos, pero nunca faltó quien nos diera la mano en una sociedad que catalogamos como bien egoísta.

Cinco años limpiando sanitarios y oficinas, hasta que un día decidí meterme en esta sociedad para conocerla. Y así llego Katlijn, en Bélgica, que me dio su mano y me ayudó a publicar el primer libro, Salsa. Luego Ignacio Ramonet me publicó el primer artículo en Le Monde Diplomatique, y llegué a ser un constante reportero. Luego...

Aquí sigo, ahora siendo parte de esta sociedad, a la cual entendí hace muchos años. Donde existen cantidad de gentes maravillosas y solidarias.

Esta Francia donde vi nacer a Yohan y Anaïs.

Hace 34 años me enviaron a un pueblito del norte de Francia, aunque podía entrar y salir, fue casi un encierro por 6 meses en una especie de hotel para migrantes.

Ahora llevo 15 días encerrado de verdad por culpa de un virus. Esto también pasará.

Otra gran diferencia es que hoy hace una fresca agradable y un sol maravilloso.
Y entre las cosas que une a ese pasado y lo actual, es que mi manera de ver el mundo y la necesidad de transformarlo no ha cambiado, lo contrario: cada día lo reafirmo con más fuerza.

En la historia que les conté sobre mi llegada a Francia, cometí un grave error.

Es que existió otro país que nos aceptó en su suelo, cuando estábamos en Lima con la alternativa del gobierno: O se largan o van a la cárcel mientras algún país los acoge.

Ese país fue Cuba.

Pero el telegrama que le había sido enviado a Javier con la noticia, “extrañamente” llegó a sus manos 15 días después. Luego se supo que la policía lo había retenido.

Ya estábamos en Francia.

Aún lo conservo como un tesoro.

¡Ah Cuba, Cubita de nuestros amores!

 

*Hernando Calvo Ospina, periodista, escritor e investigador colombiano residente en Francia.

Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

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