Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.- Cuando “We are the world” cantó por África, el respaldo mediático fue gigantesco: los artistas buscaban donaciones y los entes de negocios estaban alertas. En plena pandemia, Madonna, Robert de Niro, Almodovar, Cate Blanchet y Jeremy Irons junto a más de 200 otras celebridades, con Nóbeles incluidos, firman el Manifiesto “CONTRA UNA VUELTA A LA NORMALIDAD” y no nos enteramos: buscan que todos pensemos y aun cuando hace ya siglos que muchos de nosotros lo hacemos y algunas de estas celebridades no pasan del espectáculo, por elemental respeto a otras de ellas que siempre nos han acompañado, y hasta de las que casi nunca nos han oído, ese MANIFIESTO también es nuestro.


 

Que callen o repitan el MANIFIESTO Wimbledon, Roland Garros, Fórmula 1, NBA, Bundesliga, Tele-Basura, Multipartidismo, ‘Libertad de Prensa’, Redes ‘Sociales’, ‘Democracia’, Hollywood, Pasarela de Milán, Catedral de Sevilla, Festivales de Cannes, Venecia, Berlín, New York, y hasta la alfombra roja de los Oscars y los graciosos muñecos de Disneyland regados por el mundo hasta Shanghay. Porque aquí sí ha pasado algo que nada ni nadie debería estar ajeno. Y si pensar no es rentable para los entes negociadores, para el rescate de la vida es esencial y todas esas celebridades tienen una importancia capital.

Los entes nos cuidan cada paso que damos con un sistemático entretenimiento que, lejos de ser el bello tiempo artístico o el obsesivo científico, es el tiempo que nos roban con los anzuelos de la frivolidad, la burocracia, la automatización de las gestiones, las horas en que nos relacionamos con máquinas o en el incansable teclado, los días que se van en las pantallas, los años que perdemos acumulando sudores para, finalmente, planificar las chucherías a que tenemos acceso con los gozos más humanos cuando, ya, creyendo que descansamos del robot que nos impusieron, nos robotizamos aun más con los pasatiempos donde alejamos toda hermosura con la vida de un planeta y de las personas que somos.

Para mantenernos en pie, los entes también vigilan lo que soñamos con el pensar que nos propició el confinamiento y que ya ocupa demasiado tiempo y puede tornarse peligroso. Por ello estiman que el ‘regreso a la normalidad’ de la aun no terminada pandemia y sin saber qué es, ha de ser bien rápido. Y para ello recurren a los más famosos entretenimientos que deben hacernos olvidar la diaria enajenación. En ella ‘trabajan’ horas y horas para mantenernos en ella y ante el susto, ya calientan los motores con que nos queman el cerebro y con él toda esperanza. Es que hay ocasiones, como esta, en que quienes no se sumen a ver de nuevo la realidad serán, aunque no se enteren, otros controladores al servicio de estos raros ‘entes’ que tanto conocemos.

No es el colapso de la Economía mundial la gran preocupación de los ENTES que negocian con nuestras vidas, es su propio colapso lo que están temiendo al enterarse, al fin, que todos estamos pensando y casi sin darnos cuenta, que ‘el sistema de vida normal que vivimos’ es la real pandemia y que todos sabemos qué es, cómo nos mata y que solo pensando en cómo librarnos de él, podremos encontrar la alternativa que existe. Ya Fidel lo dijo en la Cumbre de Río hace muchos años: "una especie está en peligro de extinción."

Vayan estos dos párrafos del Manifiesto: “La pandemia de la covid-19 es una tragedia, una crisis que, sin embargo, nos invita a plantar cara a cuestiones esenciales. El balance es simple: los ‘ajustes’ no son suficientes, el problema es estructural. La catástrofe ecológica en curso revela una meta crisis: la extinción de la vida sobre la Tierra está fuera de duda y todos los indicadores apuntan a una amenaza existencial directa. A diferencia de una pandemia, por muy grave que sea, se trata de un colapso global cuyas consecuencias no tienen parangón. Hacemos por eso un llamamiento solemne a dirigentes y ciudadanos a sustraerse de la lógica predominante para trabajar en una reforma profunda de los objetivos, los valores y las economías.”

“El consumismo nos ha llevado a negar la vida misma: la de las plantas, la de los animales y la de una gran cantidad de seres humanos. La contaminación, el calentamiento y la destrucción de espacios naturales han puesto al mundo al borde del precipicio. Por esto, ante el crecimiento continuo de las desigualdades, nos parece impensable ‘volver a la normalidad’. La transformación radical que se impone a todos los niveles exige audacia y coraje y no tendrá lugar sin un compromiso masivo y determinado. ¿Para cuándo vamos a dejar la acción? Es una cuestión de supervivencia tanto como de dignidad o coherencia”.

(Abajo escribo el link para ir al manifiesto, pero, por esas razones de los poderes de ‘los entes’, me lo quitan. Pongan en google el título del documento junto a resumen latinoamericano y lo encontrarán si me lo siguen quitando del link)

https://www.resumenlatinoamericano.org/2020/05/08/internacional-contra-una-vuelta-a-la-normalidad-la-llamada-de-200-personalidades-de-las-artes-y-las-ciencias-para-salvar-el-planeta/

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

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