Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.- Resulta extremadamente curioso cómo todos nos expresamos, en cuerpo y alma, en palabra y acción, a través de un cuerpo ideológico y político que, con suficiente claridad, dice quienes somos y qué queremos. No obstante, muchos lo niegan e incluso pueden gritarnos no interesarles la política o que las derechas y las izquierdas son dos ‘sabandijas’ que nos persiguen para alimentar sus intereses y sus egos mientras ellos, ‘los nada políticos, se inclinan con el brazo derecho que es al que responden hasta el pozo de sí mismos. Aunque esto algunas veces también se da en los del brazo izquierdo, pero ya estos son más complicados de desentrañarles sus verdaderas entrañas.


En medio de estos negacionistas de su propia existencia participan, en proporciones poco estudiadas, personas de grandes, medianos, escasos o nulos conocimientos sobre las realidades en que se involucran por pago a destajo, afición al absurdo o por sentirse protagonistas, al fin, de algo adonde igualmente son llevadas a fuertes entrenamientos en la manipulación con la mentira de la existencia de los demás y a las más deplorables sumisiones a quienes los buscaron o los hallaron. Algunas veces podemos saber de qué pata cojean fácilmente, pero otras se nos confunden bajo un habilidoso ropaje que varía entre la inteligencia con enorme poder práctico y la necedad con una gigantesca falta de todo poder. De esta forma la libertad de expresión juega en todos los campos para beneficiar, en numerosas ocasiones, al pensamiento y su vigor más reaccionarios.

De todas formas, el ejercicio libre del criterio también suele jugarnos un grado de relatividad para manifestar diversos retos a la sociedad que también pueden ser oportunistas, extremistas o decididamente muy valiosos para el curso de lo expresado. De ahí que su análisis dependa exclusivamente del valor y el respeto que le demos a la persona que lo exprese y del mismo contenido expresado. Sabemos que ‘la frase en cuestión’ está actualmente en la boca del mundo sin que muchos se atrevan a distinguirla de una difamación, un desafío, o de una emisión con muy poco sentido y a la que nadie le provoca ninguna reacción. De todos modos, aun cuando casi ninguna sociedad debidamente constituida haya podido establecer, con total claridad, los límites, los equilibrios y los fundamentos más transparentes para la no penalidad de la libre expresión pública, todos entendemos que ya existen o que deben existir. Que muchas veces no se apliquen no significa que no lo entendamos. Para nadie nunca ha sido un secreto  la responsabilidad y consecuencias que entraña ejercer la libertad de expresión en los diversos espacio del Ágora o en la visita que nos haga un gato barcino. Veamos algunos ejemplos de sus ejercicios en Catalunya, España, EEUU y Cuba.

A raíz de la detención forzosa realizada por los Mossos d’Escuadra del rapero catalán Pablo Hasél que, en unión de unos 50 simpatizantes, se atrincheró formando barricadas y con extintores de incendios en la Universidad de Lleida, las graves protestas en diversas ciudades de Catalunya por la condena al artista de los contenidos de sus canciones y que fueron calificados por los jueces como “enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona Española”, no obstaculizaron la entrada al edificio de la policía catalana y pueden enrarecer la lucha independentista del pueblo catalán hasta hacerla inviable.

Las reales condiciones para unir a todo el pueblo en torno a una auténtica revolución o a una resistencia pacífica convencedora que busca, en plena soledad, la honrosa formación anticapitalista CUP desde una honestidad más ingenua que brillante, contrasta con la tutela derechista que ejerce con un falso radicalismo la agrupación política “Junts per Cat” a todo el proceso independentista. Quiéranlo o no ambas fuerzas, de no rectificar sus caminos y unirse al Partido siempre independentista de Catalunya, ERC, en la negociación con el gobierno de coalición progresista español del PSOE y UNIDAS PODEMOS, solo añadirán más confusión, dolor y daños al futuro Estado y más tardanza a su efectiva constitución.

La CUP puede hablar y hacer mucho más manteniéndose, con la coherencia que siempre la caracterizó, en su lucha anticapitalista. Y lo mismo Junts per Cat, no pretendiendo competir con la CUP, y volviendo a su posición que abandonó al creer que, bautizando su esencia en el engendro del PdeCat creado en Perpinyà, ya no era esa Convergencia que los dos partidos siguen siendo y que nunca fue ni progresista ni independentista. Si ahora Junts ha hecho evidente que quiere estar en los dos aspectos, bienvenido sea, pero no creo que deba llegar con máscaras dominantes, sino con las verdades que pueda enarbolar para bien de ese Estado propio que desea. Porque si la CUP y Junts insisten en el atuendo actual, se convertirán en una CUP sin Sentido y en una Junts per Res…

Después de los resultados en las reciente elecciones, no nos engañemos -tampoco ERC-, en creer que la libertad de expresión y su esencial palabra ‘libertad’ están ya ‘a tocar’. No, todo se pone un poco más difícil a Catalunya en su estrategia independentista. Una decisión crucial será la nueva formación del gobierno en la Generalitat. Y pagaría un grave error ERC si intenta gobernar, con el mando a su favor, repitiendo la coalición con Junts. Los votos no son suficientes para un gobierno con la CUP y En Comú Podem. Tendría ERC que conversar mucho con Junts y con el PSC, que ni idea del porqué se autoexcluyen estas dos formaciones políticas más allá de la simbología beligerante, pues ambas, Junts y PSC, se han puesto muy bien de acuerdo en la importante Diputación de Barcelona presidida por el PSC y apoyada por Junts, y en numerosos municipios del territorio catalán donde Junts gobierna apoyada por el PSC. En ambos casos la decisión tomada por Junts ha sido contra ERC.

En fin, el riego es monumental para ERC, pero cuando se abraza una idea sin trapos sucios rodando, hay que correrlo. Haga lo que haga, ERC se estará arriesgando, pero si lleva al fracaso su actual negociación con España por no ir a ella hasta las últimas consecuencias con los que mejor puede avanzar, el riesgo no será el fracaso, pues el fracaso serán las reales condiciones actuales del primermundista pueblo catalán con lo que quiere, pero no puede ni debe por el momento por no tener las condiciones necesarias para otra vestimenta ni alzarse con la Bomba Z.Cat.

En Catalunya podemos observar cómo algunos hechos del proceso independentista son calificados dentro de la famosa frase de ‘la libertad de expresión’. Así, existen y no existen los presos políticos y los políticos presos, como los exiliados y los huidos y que, a mi modo de haber vivido la situación, tanto unos como otros deberían sentirse, en bloque, orgullosos de lo que hicieron -a pesar de sus elocuentes disparates-, y no escapar de sus consecuencias con el eufemismo de la frase. Pero al parecer, la frase de turno también puede servir para, sin arrepentirse de los hechos, darle un valor simbólico buscando mayores compañías para volver a los hechos y al mismo tiempo librarse de los efectos condenatorios que les han causado. En un plano menor y menos relevante se ubica la pancarta de Quim Torra que le ordenó mantener Junts en el Palau y su inhabilitación para seguir siendo ‘el president’ que en la práctica no era. Tal vez así lo deseada Junts y el propio Torra con vistas a empoderar mucho más al Junts en su cualidad de ‘camino real’, pero fantasiosa, aunque posiblemente efectiva ante cierto auge de ERC que debían paralizar.

Que en este territorio se ha levantado una gran parte de su pueblo es irrebatible, aunque solo sea por su propia bandera, su himno y su lengua, sus naturales cuerpos de seguridad, ejército y policía, su normal nómina diplomática, el enjambre de funcionarios públicos que ha de crecer junto a la compra o alquiler y mantenimiento de las edificaciones que ocuparán dentro y fuera del territorio que inaugure un Estado similar a los demás y, a pesar del carácter solidario del pueblo catalán, poca cosa más habrá de nuevo dada la actual correlación de fuerzas entre los distintos liderazgos ideológicos y políticos a favor de la protección del bienestar económico y sostén jurídico a las propiedades que ya disfrutan una buena parte de catalanes que nunca renunciarán a tal Estado de cosas en la Comunidad Autónoma ya existente y para la que es determinante su estabilización política y social lo más pronto posible, pues hasta la fecha ninguna riqueza regional, y desgraciadamente para todos, puede mantenerse sin la expansión neocolonial a otras regiones que España ya le tiene garantizada a Catalunya.

No obstante, más tarde o más temprano, en el caducado Reino de España y en la Europa americana o disidente del comunismo, prevalecerán las urnas en Catalunya para serenidad de la frase y de la palabra fundamental en ella: ‘la libertad’, una libertad que no arriesgue en ningún momento ‘la brillante vigencia’ del sistema capitalista organizado, dirigido y dominado desde la Casa Blanca bajo el reinado de un tonto, un torturador o un elegante señor, y que dará igual su característica, pues todos están de paso en el timón de mando que se encuentra en Wall Street.

 

* Andrés Marí es escritor, profesor y actor cubano residente en Catalunya.

La Columna
Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.- ¡Dios mío, todo estaba preparado! Y al fallar el golpe blando en la isla, tal y como sabían sus promotores que sucedería y ya habituados a los m&...
Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.-  Dices estar por la libertad y contra el bloqueo, o sea, estás CONTRA LAS CRIMINALES SANCIONES DE EEUU A CUBA. Pero ¿SABES QUE ELLAS SON LA MÁXIMA...
Andrés Marí - Cubainformación / Fundació Vivint.- A pesar de no apoyarlo y mucho menos respetarlo al hacerse POR LA INJERENCIA DE EEUU, lo peor del espíritu cubano, y seguido por lo más ingenuo de nuestra pro...
Lo último
La Columna
Patriotismo cubano
Gerardo Moyá Noguera*.- Me consta que muchísimos ciudadanos/as europeos y del mundo entero conocen muy poco o nada sobre Cuba. Me refiero a lo que venimos diciendo y denunciando abiertamente casi todos los días. Todos los atentad...
A los dirigentes europeos
Gerardo Moyá Noguera*.- La Revolución cubana podemos afirmar rotundamente que es obra del pueblo cubano y mantenida por sus dirigentes gubernamentales, como Fidel Castro Ruz. Gracias a todos ellos, Cuba y  su pueblo se han mantenid...
La Revista