Lic. José A. Amesty R.- Continuando con la “pléyade” de anticubanos rufianes y sus acciones desestabilizadoras contra los pueblos de América Latina, específicamente Cuba, Venezuela y Nicaragua, nos referimos ahora al congresista cubano americano, Albio Sires B.


Nacido en una ciudad en Cuba, llamada Bejucal; él creció en los días de decaimiento de la Cuba pre-comunista.  Su familia escapó en enero del 1962,Él a la edad de 10 años, con la ayuda de familiares en América. 

La familia se radicó en la localidad de West New York, donde más tarde (Albio Sires) aprovechó el circuito mafioso bien implantado en esa región, que siempre compitió con Miami en el apoyo a la violencia terrorista contra Cuba.

El Congresista Sires estaba dedicado al magisterio y era dueño de una empresa antes de integrarse al servicio público.  Durante los años de 1995 al 2006, se sintió orgulloso al ocupar el puesto de Alcalde de la ciudad de West New York, Nueva Jersey, ciudad conocida por ser controlada por el hampa cubanoamericana que desarrolló allí una red de juego ilegal y de prostitución.

Durante su primer término en la Casa de Representantes de los Estados Unidos, el Congresista Sires, sirvió en el Comité de Servicios Financieros (Financial Services Committee).

Al presente, el Congresista Sires es parte de dos Comités: Asuntos Exteriores (Foreign Affairs) and el de Transporte e Infraestructura (Transportation and Infrastructure). El Congresista Sires, es el miembro prominente del Subcomité del Hemisferio Occidental (Western Hemisphere Subcommittee) y es miembro del Subcomité de Europa y Eurasia (Europe and Eurasia Subcomitte). También sirve en el Subcomité de Ferrocarriles, Ductos y Materiales Peligrosos (Railroads, Pipelines y Hazardous Materials Subcommittee).

El Congresista Sires, reside en West New York con su esposa Adrienne. Su hijastra, Tara Kole, es graduada de Harvard Law School, y fue asistenta jurídica para el Honorable Juez de la Suprema Corte de Justicia de EEUU Antonin Scalia y ahora trabaja para una firma legal privada en Los Ángeles.

Hace pocos meses atrás, el congresista cubanoamericano, representante de New Jersey en la Cámara de Representantes en Washington, D.C., publicó en su cuenta oficial en Twitter, que se solidariza con el preso político Denis Solís y miembros del Movimiento San Isidro, que realizaron una huelga de hambre y sed, exigiendo la liberación del joven músico, arrestado y condenado; el cese de las injusticias económicas y el atropello a los Derechos Humanos en Cuba.

Para ese momento expresó: “…se encuentran bajo mucho riesgo sólo por exigir su liberación en Cuba. El régimen debe liberar a Denis y dejar de hostigar a los manifestantes”. “El mundo te está mirando Miguel Díaz-Canel”, afirmó.

En el año 2019, el legislador demócrata, conversando con la comunidad venezolana en Florida, declaró que el arresto del artista plástico Hamlet Lavastida, es un ejemplo de las tantas maneras en las que la dictadura castrista “criminaliza la libertad de expresión”.

El legislador denunció que el régimen ha aumentado el hostigamiento no solo hacia activistas y artistas disidentes, sino hacia el ciudadano común que alza la voz para ejercer sus derechos humanos fundamentales. “Esto exhibe claramente ante los ojos del mundo, que el régimen usa los más ridículos y arbitrarios pretextos como excusa para encarcelar a más artistas”.

Sires señaló, además, que los actos represivos por parte del régimen solo sirven para distraer al pueblo de la crisis económica y sanitaria. “En lugar de tomar las medidas necesarias para responder con soluciones, el régimen busca chivos expiatorios y multiplica su repertorio de tácticas de represión”.

Igualmente, también se refirió a otros casos: “me siento profundamente consternado ante los recientes informes de que el prisionero político Pablo Moya Delá, fue severamente golpeado por otros prisioneros, mientras los oficiales cubanos observaban y no hacían nada para evitar la golpiza”. “Me uno a las organizaciones internacionales de derechos humanos, en denunciar ese horroroso comportamiento y hago un llamado a la dictadura de Díaz-Canel, para que ponga de inmediato en libertad a Hamlet Lavastida, Pablo Moya Delá y todos los demás prisioneros políticos injustamente encarcelados en Cuba”, finalmente exigió el político.

En 2016, congresistas de origen cubano, entre ellos Albio Sires, en la Cámara de Representantes, primero, y luego en el Senado, introdujeron un Proyecto de Ley para impedir la entrada de préstamos financieros internacionales a Nicaragua, frenar las inversiones foráneas y detener el importante desarrollo socioeconómico que experimentaba ese país. El castigo imperial nacido en lo peor de la gusanera anticubana, echó mano al manido pretexto de la supuesta falta de democracia, el cual se presentaba como “remedio” para “garantizar la transparencia electoral y combatir la corrupción”. El resultado de la sucia maniobra fue la “Ley de condicionamiento a la inversión nicaragüense de 2017” (“Nicaraguan investment conditionality Act of 2017”, Nica Act).

Ellos apostaron nuevamente por reinventar la contra y echar abajo el gobierno sandinista que una y otra vez demostró, contundentemente en las urnas, contar con el respaldo de la inmensa mayoría del pueblo nicaragüense, principal beneficiario del desarrollo en esa nación.

Recordemos mucho más atrás en el tiempo 2007, Sires B., a través de una enmienda, incrementó la ayuda de Estados Unidos, a la oposición interna cubana por casi un 500 por ciento.

También recordamos, que el 1ro de julio de 2010, fue detenido en Caracas, Venezuela, el terrorista salvadoreño Francisco Chávez Abarca, pupilo del criminal internacional Luis Posada Carriles. Este mercenario con una identidad falsa, intentó entrar a ese país con el propósito de preparar acciones violentas para ser ejecutadas durante las próximas elecciones de septiembre, que se efectuarían allí.

La preocupación y el silencio cómplice de terroristas anticubanos y políticos norteamericanos de origen cubano, siguieron de cerca el desarrollo de este hecho. Chávez Abarca fue extraditado a Cuba, para ser juzgado por crímenes impunes cometidos por él en 1997, cuando personalmente colocó bombas, que hicieron explosión en un hotel de la capital cubana, causando daños y el terror en decenas de personas.

Reclutó por órdenes de Posada Carriles a salvadoreños y guatemaltecos, quienes como mercenarios colocaron bombas en la Isla, que ocasionaron muertes, heridas a otras personas y otros daños materiales.Chávez Abarca, en ese entonces, conocía y había hecho muchos servicios para Posada Carriles y este ha recibido el soporte de sus jefes en la CIA, y de organizaciones terroristas anticubanas, como la Fundación Nacional Cubana Americana, del Comité para la Libertad de Cuba y éstas financiaron campañas políticas y electorales de algunos congresistas de origen cubano.Este hilo conductor y la ruta del dinero, nos llevan, entre otros, a Albio Sires, quien proporciono respaldo a aquel criminal.

También recordamos que Sires, como socio de terroristas, tuvo como brazo derecho, para una de sus campañas electorales a Ángel Alfonso Alemán, objeto de una investigación del FBI, por ser miembro de la cúpula “norte”, de la Fundación Nacional Cubano-Americana, FNCA, que aseguraba el financiamiento del terrorista Luis Posada Carriles.El propio Sires fue miembro de la FNCA, por muchos años y participó regularmente en actividades en la Florida de este grupo, que apadrinaba y apadrina actividades de terrorismo.

Sires enseñó claramente su filiación, cuando apoyó públicamente, en su calidad de gobernadora sustituta, a Martha Beatriz Roque, autora de la famosa frase: “Me da lo mismo si los yanquis invaden a Cuba”, a quien calificó de patriota.

En 2012, Albio Sires abogó por mantener el bloqueo contra Cuba, a cinco décadas de decretarse una medida criticada por la inmensa mayoría de la comunidad internacional, insistiendo en el mantenimiento de la política encaminada a dificultar la vida de los cubanos y tratar de desmontar el sistema político del país.

El congresista anticubano, defendió el endurecimiento de la postura de Estados Unidos, e incentivó regulaciones para reforzar el cerco contra La Habana y frenar el desarrollo económico de la nación caribeña. Él se opuso a la eliminación decidida por Obama, en aquel momento, de restricciones adoptadas durante la administración de George W. Bush, como permitir sólo un viaje a su país de origen cada tres años, para los cubanos residentes en Estados Unidos y un límite de 100 dólares mensuales por concepto de remesas.

En ese mismo año electoral, donde los candidatos de los partidos tradicionales de EEUU, pujaban por ganarse el apoyo económico, y en las urnas de los norteamericanos de origen cubano, las exigencias de la administración Obama para que indultara al terrorista Eduardo Arocena Pérez, se incrementó.

El Congresista Albio Sires, encabezó la cruzada redentora, además de medios locales y asalariados blogueros pagados por la propia contrarrevolución anticubana, radicada en Estados Unidos, y también empleando el dinero desembolsado por la administración demócrata, y canalizado a través de varias de sus agencias gubernamentales. La recogida de fondos abundó para financiar las gestiones retomadas para que el criminal calificado, no obstante, su prolijo expediente criminal, fuera indultado. 

Finalmente, Sires en conferencia reciente, durante la administración de Donald Trump, consideró que “las presiones sobre Cuba, impuestas por la Administración de Donald Trump, son necesarias mientras La Habana mantenga el respaldo a Nicolás Maduro en Venezuela”, reportó Radio Martí. Aseguró que, “si la crisis en Venezuela no se aborda de la manera correcta, tendremos otra Cuba en nuestras manos”.

Coincidió con la decisión de la administración de Trump, de aumentar las sanciones contra Cuba por su intervención en el país petrolero.“Creo que es un enfoque legítimo porque Cuba, es quien está manejando a Venezuela y si Cuba sigue manejando a Venezuela, pues Cuba tiene que pagar las consecuencias de lo que está haciendo, porque no está permitiendo que Venezuela llegue a unas elecciones legítimas”, aseguró Sires.

En la conferencia también se habló de Nicaragua y el demócrata Sires señaló que ese “país centroamericano está siguiendo el ejemplo de Venezuela y que las sanciones de EEUU contra miembros del gobierno en Managua buscan detener el flujo de dinero a Daniel Ortega para que no se convierta en otra Venezuela”.

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