Noel Manzanares Blanco – Cubainformación.- “Si algún programa o proyecto de investigaciones científicas sociales es de absoluta prioridad hoy debe ser el de saber cómo somos los cubanos”


Desde que comencé a penetrar en la naturaleza del sistema capitalista, me llamó la atención cómo es una fábula que su funcionamiento es presumiblemente espontáneo o sea, carente de alguna programación que, a partir de determinados estudios, le permita prever su mejor dinámica. La praxis devela que la burguesía paga sumas considerables de dinero para que expertos alerten sucesos probables: son los “tanques pensantes” (1).

Una suerte de “tanques pensantes” de nuevo tipo está en los especialistas de amplios sectores científicos —para el caso que me ocupa, de las Ciencias Sociales— que en Cuba colocan sus conocimientos al servicio de las políticas públicas que se desarrollan en la nación. Advierto que ya es tangible la siguiente premonición de Fidel acerca de la Ciencia:

“El futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento”. “Cuba necesita mucho de los hombres de pensamiento, sobre todo de los hombres de pensamiento claro, no solo hombres que hayan acumulado conocimientos; hombres que pongan sus conocimientos del lado del bien, del lado de la justicia, del lado de la patria” (2).

Sin embargo, al día de hoy no constituye una práctica sistematicidad que los resultados de las investigaciones gracias al quehacer de mujeres y hombres de ciencia sean demandados y/o utilizados frecuentemente por los decisores.

Llegado aquí, advierto que si en la quinta versión de este título adelanté que “La impronta del Presidente Díaz-Canel sobre la Ciencia debe ser asimilada y elevada a planos superiores por directivos administrativos y políticos” (3), en esta oportunidad incorporo con similar intención el razonamiento de peritos que tributan marcadamente al perfeccionamiento del Socialismo cubano. Comparto mis argumentos.

Aprecio como interesante el trascendido en “Desafíos del consenso: Derecho” que es “parte de una serie de textos producidos por la revista Alma Mater con el concurso de investigadores y especialistas en diversas ciencias sociales, que busca discernir las causas de los acontecimientos del pasado 11 de julio, así como analizar las demandas realizadas y sus posibles resoluciones” (4).

Acredito que bien vale la pena meditar a partir del contenido de “Desafíos…” como herramienta científica para acercarnos más a concretar el Concepto de Revolución de Fidel, particularmente el “sentido del momento histórico” y “cambiar todo lo que debe ser cambiado” (5). Ejemplifico.

Yuri Pérez Martínez en ese trascendido brinda un par de tesis insoslayable:

Una: “La libertad de expresión, los derechos de reunión, manifestación y asociación con fines lícitos y pacíficos, el derecho a la información veraz, objetiva y oportuna, el derecho a la participación, entre otros —todos con regulación constitucional en el país—, en cualquier régimen socioeconómico son considerados como componentes para la democracia, pero el socialismo debe llevarlos en el torrente sanguíneo”.

Otra: “Debemos entender que el socialismo no reproduce de manera espontánea ámbitos de democratización. El proceso de construcción socialista, permeado de contradicciones heredadas o propias, implica generar permanentes formas y mecanismos de participación popular, en todos los ámbitos, dimensiones y niveles territoriales” —estas negritas son mías.

No obstante, reflexiono en base a que en el trascendido en cuestión se alude a “una Ley de Amparo de los Derechos Constitucionales ['En ella debe regularse el proceso para reclamar ante los tribunales la restitución de los derechos y obtener, de conformidad con la ley, la correspondiente reparación o indemnización'], previsto su debate parlamentario para diciembre del presente año”. Para ello, vuelvo a Fidel.

Considero que todavía tenemos una deuda con el Líder Histórico de la Revolución Cubana acerca del contacto que debe tener el Diputado/a con sus electores. Dijo en 1993 —justo cuando el Período Especial atravesaba su momento más difícil:

“A la población le quedó una idea: que los contactos [de candidatos/as a integrantes de la Asamblea Nacional del Poder Popular] se mantengan, e hizo más claro el hecho de que con este sistema el diputado tiene una doble representación: representa al distrito y al municipio, y representa a la nación, ninguna de las dos cosas deben olvidarse; y no deben olvidarse jamás de que representan a la nación, porque van a tomar medidas y a adoptar decisiones que afectan a la nación, y en nombre de la nación […]” (6).

Así, me vuelvo a pronunciar porque desaparezca la posibilidad de que alguien insertado en la vida política desconozca quién es/qué hace/cómo le rinde cuentas su representante elegido/a para integrar el sistema del Poder Popular, sobre todo su Asamblea Nacional, y por lo imprescindible que nos resulta explicitar cómo “las masas populares controlan la actividad de los órganos estatales, de los diputados, de los delegados y de los funcionarios” (7).

Entretanto, un aparte merece las enseñanzas derivadas del rótulo “¿Cómo somos los cubanos?” firmado por Luis A. Montero Cabrera, quien hace constar:

“Las formas que la ciencia ha ido depurando para llegar a las mejores verdades acerca de la naturaleza y la sociedad adquieren ahora un papel determinante. Un sistema de gobierno verdaderamente popular, de los humildes y para los humildes y en el siglo XXI tiene que basarse en una interacción muy intensa y eficiente con todos. Esto es tanto para trasmitir lo mejor del pensamiento justo, democrático y libertario, logrando su asimilación, evitando falsas liturgias, como para influir, conocer y reaccionar a lo que las personas prefieren, sus problemas, sus añoranzas, sus ambiciones, sus gustos”.

Inmediatamente, agrega Montero:

“La ciencia nos dice que este proceso no puede realizarse con límites dogmáticos preconcebidos. La verdad científica es independiente de los deseos y preferencias del experimentador. Si un concepto de gobierno social parece justo, ha sido útil, y dado resultados para el bienestar de todos durante un tiempo, puede que unos años después algunos de sus aspectos queden obsoletos y tengan que modificarse para que permanezca lo esencial. Lo que nunca puede ocurrir es que deje de responder a las expectativas de un pueblo en el que las aspiraciones evolucionan y que tiene una capacidad cada vez mayor de ser influenciado por ideas de cualquier tipo, si se ajustan a los gustos individuales de cada uno”.

Con estos presupuestos, afina Montero Cabrera: “Si algún programa o proyecto de investigaciones científicas sociales es de absoluta prioridad hoy debe ser el de saber cómo somos los cubanos […]” (8) —las negritas son mías.

Entonces, sería disparatado obrar exclusivamente a partir de las percepciones de un segmento de personas, por muy encumbrado que sea o aparente ser o exista una imagen construida de que es el que posee la verdad, al menos por dos razones:

Por un lado, porque en la amplitud de puntos de vistas y juicios proactivos florece más sabiduría, más posibilidad de encontrar mejores caminos para la armonía persona-sociedad-naturaleza; por otro, porque —en aras de evitar la anarquía— contamos con el principio del Centralismo Democrático aupado por Fidel (9) y legitimado en el artículo 101, inciso h de nuestra Constitución: “la subordinación de la minoría a la mayoría” (10).

Concluyo: al tiempo que hemos de ser capaces de aprovechar a los “tanques pensantes” de nuevo tipo que en Cuba colocan sus conocimientos al servicio de las políticas públicas; mientras que hemos de jerarquizar las “investigaciones científicas sociales” para “saber cómo somos los cubanos”; también debemos lograr que constituya una práctica sistematizada que los resultados del quehacer científico sean demandados y/o utilizados frecuentemente por los decisores. He aquí un modo de “Amamantar la Identidad Nacional Cubana” (11). ¡Amén!

Referencias:

1.- https://www.ecured.cu/Tanque_pensante.

2.- https://cubainformacion.tv/la-columna/20200115/84348/84348-fidel-castro-y-la-ciencia-en-la-revolucion-2.

3.- https://cubainformacion.tv/la-columna/20210321/90530/90530-cuba-el-pulso-en-el-2021-5.

4.- https://www.cubainformacion.tv/opinion/20210827/92966/92966-desafios-del-consenso-derecho.

5.- http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2000/esp/f010500e.html.

6.- http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1993/esp/f150393e.html.

7.- http://www.cubainformacion.tv/index.php/la-columna/249-noel-manzanares-blanco/79946-cuba-la-participacion-en-profundidad-y-lo-medular-para-los-cambios-en-la-constitucion-4-y-final.

8.- http://www.cubadebate.cu/opinion/2021/08/24/como-somos-los-cubanos/.

9.- http://www.cubainformacion.tv/index.php/la-columna/249-noel-manzanares-blanco/79526-cuba-fidel-castro-el-centralismo-democratico-y-el-proyecto-de-constitucion.

10.- http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2019/04/Constituci%C3%B3n-de-la-Rep%C3%BAblica-de-Cuba.pdf.

11.- www.kaosenlared.net/noticia/amamantar-identidad-nacional-cubana.

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