Cristóbal León Campos - Cubainformación.- La historia de nuestra América aguarda aún la investigación y divulgación de importantes procesos humanos imbricados en el quehacer político, económico, social y cultural de las sociedades que la conforman, y reconociendo que, en el seno de los acontecimientos definitorios por su trascendencia, sobresale la vida y pensamiento de grandes personajes, cuyas aportaciones siguen en su mayoría vigentes trascendiendo en el tiempo con sus ideas y acciones, es de suma relevancia aproximarse desde miradas diversas al legado que hoy valoramos como nuestra historia.


El ensayo histórico José Martí e Ignacio Manuel Altamirano: ¿vidas conexas o ideas paralelas? del investigador y pedagogo yucateco Carlos Alberto Pérez y Pérez, surge como parte de un amplio proyecto de investigación y rescate de la memoria educativa de América Latina que desde años atrás desarrolla bajo el título “Grandes Pedagogos de América”, siendo esta obra, uno de sus resultados enfocados en el análisis y comparación del surgimiento y difusión de diversas ideas pedagógicas y sociales que  se manifestaron e impactaron en países como México y Cuba, pero que por el peso de sus argumentos alcanzaron con el tiempo la universalidad, rescatando de igual forma, la figura intelectual de los precursores del ideal educativo que en nuestra América se habría de desarrollar buscando el anhelado mejoramiento de las sociedades y el disfrute de los derechos humanos elementales en cada región y país del territorio nuestro compartido.

Tal es el caso de ilustres próceres como Ignacio Manuel Altamirano Basilio (mexicano) y José Julián Martí Pérez (cubano), a quienes nos invita este libro a conocer desde una nueva perspectiva, a través de un acercamiento comparativo sugerente y novedoso que, sin duda, propiciará la apertura de senderos de interpretación histórica sobre los derroteros intelectuales que influyeron y marcaron los orígenes y la consolidación de los Estados-Nación en el siglo XIX y las luchas posteriores por su definitiva independencia de cualquier intromisión e injerencia imperialista y colonial.

 Siendo el siglo XIX el periodo en que se desarrollan la mayoría de las luchas de independencia de los actuales países latinoamericanos (hermanados por el pasado común de dominación colonial), es importante considerar la relevancia que tuvo el surgimiento de ideas autóctonas que buscaron explicar la realidad y proyectar el futuro de las sociedades desde el contexto mismo de su ser, alejándose de las miradas permeadas por el interés neocolonial o por aquellas visiones nostálgicas que pretendieron y pretenden aún hoy en el siglo XXI, retornar a las formas de sometimiento y vasallaje. Es ahí, en el desarrollo de ideas autóctonas, en donde se enmarca y despliega el quehacer intelectual de Martí y Altamirano, enfocados en el sustancial avance de sus naciones libres de cualquier injerencia occidental que niegue la realidad especifica de sus tierras, y, a la vez, oculte las necesidades de desarrollo social-económico sin la laceración continua que significaron y significan hasta ahora, las formas de hacer política discriminando a los sectores populares y marginados.

Los contextos en que ambos personajes surgieron no pueden considerarse bajo las mismas perspectivas, por una parte, Ignacio Altamirano nació finalizando a la tercera década del siglo XIX, en un México convulso por las disputas políticas entre grupos conservadores y liberales, además, de que durante su niñez se viviría la primera agresión armada del imperialismo estadounidense en tierra mexicana con la guerra de 1847, algo que lo marcaría para toda su vida, fortaleciendo su sentimiento nacionalista- liberal, al grado de que llegada la invasión francesa que desencadenaría en el Segundo Imperio (1863-1867), Altamirano participaría decididamente en la defensa de la soberanía de su patria a lado de las fuerzas juaristas hasta la reinstauración de la República. Por su parte, José Martí nació iniciada la segunda mitad del siglo XIX, siendo Cuba aún colonia española, pero con un fuerte y creciente sentimiento independentista, que marcaría los sectores culturales, artísticos y educativos en los que se formaría, quedando en él, la impronta intelectual de la libertad y del anticolonialismo como es esencia continua en todo su quehacer, además, fue Martí junto a Simón Bolívar y Francisco Bilbao, uno de los pensadores que advirtieron de la amenaza recolonizadora de las potencias imperialistas de la época encabezadas por los Estados Unidos, tal y como Altamirano ya había constatado años atrás.

 Si bien no es lo mismo comprometerse con la construcción y consolidación bajo los preceptos liberales de una nación ya independizada como era México, que luchar por la independencia de una colonia aún sojuzgada  al dominio extranjero, como fue el caso de Cuba, sí es posible para Martí y Altamirano, identificar algunos aspectos fundamentales para alcanzar los sueños de emancipación compartidos en sus diferentes realidades y momentos históricos, es decir, la línea de actuación y pensamiento de estos personajes se va uniendo por el camino recorrido a favor de la ruptura definitiva con cualquier tipo de dominación exterior imperialista y con cualquier resabio colonialista e injusto al interior de sus sociedades y de los países que conocieron en los que abrevaron del conocimiento de aquellas épocas.

Es igualmente importante recordar que durante el siglo XIX fueron la cultura y la educación los campos de acciones de los intelectuales interesados en contribuir con el progreso de las naciones y la mejoría de las condiciones de vida de las poblaciones, por ello aunado a sus actividades políticas, Altamirano y Martí, se evocaron en una larga y fructífera producción intelectual que abarcó todos los géneros literarios, destacándose como fuentes de información para el estudio que nos presenta ahora Carlos Alberto Pérez y Pérez, los escritos periodísticos y los ensayos que ambos llegaron con valiosas reflexiones sobre el papel transformador de la educación, la defensa de las libertades y la inclusión en el desarrollo de las clases y grupos marginados como los trabajadores y trabajadoras, los pueblos originarios y la mujer, temas aún vigentes en los debates políticos y de gobierno.

Las obras de los dos autores analizados en este libro, retoman el impulso propuesto por el pedagogo Andrés Bello, venezolano de nacimiento y latinoamericano por convicción, quien haciendo suyas las enseñanzas de grandes maestros de América como Simón Rodríguez, llamó en diferentes momentos a sus alumnos y a los intelectuales de época a despertar del colonialismo cultural aún presente en las academias, universidades, liceos y escuelas normales al decir en su ensayo Autonomía cultural de América (1848): “Nuestra civilización está también juzgada por sus obras; y si se le ve copiar servilmente a la europea aún en lo que ésta no tiene de aplicable […] la América no ha sacudido aún sus cadenas; se arrastra sobre nuestras huellas con los ojos vendados; no respira en sus obras un pensamiento propio, nada original, nada característico; remeda las formas de nuestra filosofía, y no se apropia de su espíritu. Su civilización es una planta exótica que no ha chupado todavía sus jugos a la tierra que   la sostiene”. Las agudas palabras de Bello fueron un llamado urgente al reconocimiento de lo propio y al estudio y difusión de pensamientos surgidos de la realidad concreta para poder transformarla sin la necesidad de tomar modelos extranjeros inaplicables en las regiones de nuestras naciones nacientes. Éstas y otras, serán las ideas que habrán de influir en hombres y mujeres que las harán propias multiplicando su efecto y razón, Martí en su célebre ensayo Nuestra América (1891) expresará la suma de las necesidades políticas y culturales-pedagógicas para un nuevo devenir latinoamericano: “La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los Incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra”. El clamor martiano por la recuperación de la memoria, de las virtudes autóctonas y de la historia como aliada para el desarrollo de las identidades y sociedades, es el que inaugurarán los rebeldes haitianos al consumar la primera independencia latinoamericana y caribeña en 1804, y es el que ahora, en el devenir de nuevas transformaciones en México y el continente, necesitamos divulgar entre los maestros y maestras que día a día hacen con su labor y conciencia que los pueblos se conozcan y reconozcan hermanos ante tanta lacerante situación global.

La defensa de la historia nuestra es también el resguardo de la nación, su soberanía y autodeterminación, y más cuando hablamos de dos grandes pensadores revolucionarios que con su actuar reforzaron el sentimiento antiimperialista y anticolonialista que caracteriza al pensamiento latinoamericano, ambos, defendieron sus patrias para proteger a todas la naciones del continente y del mundo de las amenazas que significan las intervenciones política-económicas y social-culturales de potencias sobre cualquier región, Martí luchó por la libertad de Cuba ante España y la inminente intromisión estadounidense, Altamirano vivió la intervención de los Estados Unidos y defendió a México de la invasión francesa derivada de la Triple Alianza (Inglaterra, Francia y España), algo de lo que el propio Carlos Marx escribiera en su artículo “La intervención en México” (1861) denominando a la situación como: “Una de las empresas más monstruosas jamás registrada en los anales de la historia internacional”.

Es en estas referencias históricas y actuales, en donde se puede establecer la importancia del ensayo José Martí e Ignacio Manuel Altamirano: ¿vidas conexas o ideas paralelas? que nos presenta Carlos Alberto Pérez y Pérez, la invitación a conocer, investigar y comparar realidades disímiles y a la vez tan iguales, es una provocación a la enseñanza tradicional de la historia  y a la investigación para que rompan sus moldes y superen el continuo coloniaje cultural que presenta todavía el currículo de la educación básica en México, pues es justamente a las profesoras y profesores del país a quienes va en primer término dirigida esta obra. Ahora, en sus manos, tienen la invitación de profundizar en la vida y el pensamiento de dos “Grandes Pedagogos de América”, y de difundirla entre los estudiantes y la sociedad en general, para como se ha dicho, hacer propia una parte más de la historia de nuestras naciones, escrita desde la Península de Yucatán, ubicada justamente, entre Cuba y la conexión con el resto de México y nuestra América.

NOTA: Este texto se publicó como Proemio del libro José Martí e Ignacio Manuel Altamirano: ¿vidas conexas o ideas paralelas?, de la autoría de Carlos Alberto Pérez y Pérez, editado por el SNTE en México, 2023.

 

 

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