Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- Hay temas de los cuales no soy dado a opinar, excepto que guarden alguna relación con Cuba, mi país de origen. Uno de ellos es la inmigración en Estados Unidos. Sin embargo en esta oportunidad quiero expresar brevemente mi opinión sobre este asunto, a propósito del “incidente” del periodista Jorge Ramos en una conferencia de prensa que ofreció el candidato presidencial Donald Trump, de donde fue expulsado el periodista Ramos, por romper el orden de preguntas de dicha conferencia.

Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- Hace unos días decíamos que el estadounidense era visto con beneplácito por los cubanos desde antes de terminar la Guerra por la Independencia, durante el pedazo de República que nos tocó hasta 1933 y luego hasta el final de la dictadura de Batista.

Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- Salvo el movimiento anexionista en tiempos de España, el cual por serlo no dejaba de tener también un sentido patriótico dentro del contexto de su tiempo, otros casos aislados durante la República a medias que heredamos de la Enmienda Platt y las confusiones de identidad nacional nacidas del proceso de manipulación de Washington con los miles de llegados en la década del sesenta a Miami, el pueblo cubano ha mostrado una ambivalencia hacia el Norte digna de estudio. Cuando decimos Norte nos referimos a Estados Unidos, porque en los sesenta todavía México no se identificaba como norteamericano y los canadienses, aunque lo eran, no jugaban ningún papel en la política hemisférica.

Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- De joven, durante mi primera incursión en busca de una profesión que estudiar, escogí psicología ante las limitadas opciones que entonces tenía. Estaba preso, guardando condena por sedición. Entre las primeras cosas, aprendí que la ira es resultado de la impotencia por alcanzar ciertos objetivos que nos proponemos. Aprendí además, que mientras más desproporción exista entre esos objetivos y la realidad, mayor y más agresiva se torna.

Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- En la era de Andrew Jackson, conocida como la era del Segundo Sistema Partidista, las concepciones democráticas concibieron la voluntad popular como la fuente única de derecho para otorgar un mandato ciudadano para administrar el Estado. Fue un paso más en la fundación de la joven nación, quedando parcialmente relegado el concepto Jefersoniano, que basaba su concepción de gobierno democrático en el dominio de los más educados formalmente, con un énfasis agrocentristas del Estado. Sin embargo este cambio no provocó una visión de la esclavitud diferente a la existente hasta ese entonces. Ambos se negaron a llevar el tema de la esclavitud a la arena política.

Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- La primera gran integración de países ocurrió en América del Norte en 1787, cuando Trece sociedades territoriales se unieron para conformar una sola entidad que se llamó Estados Unidos de América. La segunda tuvo lugar en Canadá, otro país de América del Norte. Este último se convirtió en un Dominio Federal a partir del 1ro de julio de 1867 mediante la Ley Británica de América del Norte, por la cual las Tres Colonias existentes se unieron federalmente.

Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- La Encíclica del Papa Francisco sobre el cambio climático, ha revivido el tema del Estado y la Iglesia.