Por Octavio Fraga Guerra* - Cinereverso - Cubainformación.- La ley 169 del 24 de marzo de 1959 es el signo legal que fundó el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC). Un gran acto de la política cultural del nacientegobierno revolucionariocubano que ha trascendido por décadas ?hasta hoy? como paradigma entre las instituciones culturales nacidas en una obra humanista. Nación que asume el antimperialismo y el marxismo como principios medulares de su praxis ante una sociedad culturalmente heterogénea, donde los valores son los resortes que la afianzan.Pueblo en permanente cambio, en constante evolución, en el que el mayor de sus empeños es la dignidad del ser humano.

Por Octavio Fraga Guerra* - Cinereverso - Cubainformación.- El cine documental cubano resiste los embates del tiempo, los que se le atribuyen a la memoria, a la mirada pretérita. Esa que cautiva y construye valores e historias fecundas. Y cuando lo visionamos confirman esa declarada teoría de una escuela: la escuela cubana de cine documental. Muchos son los filmes que albergan ese cometido; los ardores de sus huellas persisten por ese revisitar de textos que conforman ese patrimonio de saberes y culturas.

“El arte tiene un mismo elemento; y sin saberlo, va siempre a un mismo objeto. ?Parte siempre de los hombres; ? va siempre a mejorar a los hombres por la emoción, sin sentir que mejora”. José Martí

Por Octavio Fraga Guerra* - Cinereverso - Cubainformación.- No concibo la vida sin la cultura. Aquella que ennoblece. Expresamente instructiva, estimuladora de la reflexión y el conocimiento de los problemas de la sociedad contemporánea o las remotas rutas de la historia. Crítica sobre sus propias bondades, aciertos o insuficiencias; una cultura que asienta y enaltece los valores de una nación, la nuestra, apegada a los principios del ideario de José Martí y Karl Marx. Un inmenso legado que el pueblo cubano acompaña.

De este pueblo del Norte hay mucho que temer, y mucho que parece virtud y no lo es, y mucha forma de grandeza que está hueca por dentro, como las esculturas de azúcar” José Martí

Por Octavio Fraga Guerra* - Cinereverso - Cubainformación.- Lo visual, en particular la fotografía y el cine, materializan y cimientanpasajes, hechos o períodos que operan por discriminación de las imágenes. Tras su lectura, engrosan símbolos o realidades socializadas, que se suman a la memoria delpatrimonio colectivo. Algunas de ellas, con el tiempo, se convierten en códigos, en valores, en necesarias ideas, en apuntes medulares del conocimiento, en textos imperecederos.

Por Octavio Fraga Guerra* - Cinereverso - Cubainformación.- Me apetece iniciar este artículo con una cita tomada del libro, Cine de historia, cine de memoria. La representación y sus límites,de Vicente Sánchez-Biosca. Un texto de espesura intelectual, que en la introducción anticipa los mares de sus rutas y los puertos por donde se arrima. El ensayista construye una tesis, siempre discutida, sobre la relación entre la historia y el cine. “La Historia no son los hechos acontecidos en el pasado; es un discurso (en realidad, un conjunto casi infinito de discursos) que trata(n) de explicarlos, conectadosinscribiéndolos en cadenas causales que les otorgan sentido”.[i]

Por Octavio Fraga Guerra* - Cinereverso - Cubainformación.- Cuando me aventuraba a leer este libro me preguntaba cómo el autor resolvería en términos conceptuales, teóricos y de escritura el abordaje de un tema claramente vedado. Hablo de la casi ausencia en nuestros medios (dígase televisión) de un cine legítimo, definitivamente necesario por sus esenciales argumentos y propósitos, que han de ser socializados en la sociedad cubana. Un arte creciente y renovado para un pueblo ávido de saberes y lecturas enriquecedoras, que nos exige sean actualizadas desde los cimientos de la historia y la visión humanista que nos asiste y caracteriza. Por esa probada y presente solidaridad que trasciende nuestras fronteras, parte esencial de las raíces de la nación cubana.

Por Octavio Fraga Guerra* - Cinereverso - Cubainformación.- No basta con leer obras propias de nuestra especialidad para desarrollar una labor eficaz en materia de comunicación. No es suficiente para un creador audiovisual o de los medios de comunicación dominar las teorías del arte, de las especialidades que le son afines, los conceptos o términos propios de su oficio. Y, desde esa incompleta idea, pretender hacernos ver las fortalezas de una labor que exige estudio permanente de otras materias como parte de un inmenso acervo cultural, cada vez más infinito, muchas veces inabarcable.