Por Alberto Mas (*).- “Todo pueblo que se niegue a si mismo está en trance de suicidio”

El triunfo de Milei en las elecciones debe llamar a la reflexión sobre la forma de hacer política en la Argentina, no solo partidarias, sino también en los movimientos sociales y sindicales.


La soberbia, el maximalismo, el hegemonismo, la quintita, en algunos casos la caja, nos llevaron a dejar de lado la formación política de la militancia, el desarrollo de cuadros y fundamentalmente, el dejar de debatir nuestros objetivos de construir una Argentina unida, libre, soberana e integrada a una Latinoamérica independiente y en un mundo multipolar y con un pueblo movilizado tras estos objetivos.

La experiencia del gobierno de Macri nos dejó el sabor amargo de ver como el progresismo se limitó a votarle los proyectos en aras de la gobernabilidad, esta actitud no debe repetirse ante Milei si pretendemos que no se destruyan los logros sociales y económicos alcanzados, y sean el punto de partida de una nueva Argentina sin pobreza estructural y con una distribución del ingreso justa y un Estado al servicio del pueblo y no de los intereses foráneos.

Hay que organizar una resistencia creativa al proyecto de entrega total de los recursos naturales a los fondos de inversión norteamericanos, a la destrucción del Estado, a la eliminación de los derechos laborales y sociales y a un alineamiento en política internacional a los Estados Unidos e Israel, que nos alejaría de la integración latinoamericana y nos haría perder toda soberanía, incluso territorial.

El destino de la Argentina está en juego, lo tiene que entender la dirigencia política, social y sindical. No hay espacio para acciones que no sean de una integración y unidad sobre un programa claro que se comunique al conjunto del pueblo y se lo sume a la resistencia y a la construcción de un movimiento que lo enamore nuevamente.

Hay que socializar la dirección política del pueblo, no alcanza con las decisiones individuales, los ejemplos de Scioli, Alberto Fernández y recientemente el de Sergio Massa fueron claros, hoy debemos construir aceleradamente la dirección colectiva del frente opositor al neoliberalismo fascista. La experiencia de dirección individual tanto del Frente para la Victoria, como del Frente de Todos y Unión por la Patria, nos dejó el sabor amargo de ver que nunca se oficializó una mesa de dirección colectiva, con los resultados a la vista.

Hay que volver a la política transversal de Nestor Kirchner y de unidad latinoamericana que impulsó junto a Chávez, Lula, Evo, Correa, la del ALCArajo, la del apoyo a Cuba y la CELAC, sin temor a la opinión de Washington y romper con todos los acuerdos firmados de seguridad y de asesoramiento y formación a jueces, dirigentes políticos, sindicales, militares, etc., tanto con el departamento de estado, el de justicia y el comando sur de los Estados Unidos y con el estado de Israel.

Gran parte del peronismo se ha olvidado del “Perón o Braden”, del IAPI, la Junta Nacional de Granos, el sistema de salud público y sigue reivindicando a Menem, apoyando a Macri y ya algunos incluyéndose en el gobierno de Milei. Es hora de reconstruir el sujeto histórico para recuperar la Argentina justa, libre y soberana.

La unidad de las fuerzas progresistas y la movilización, con un programa nacional, popular y transformador de las estructuras económicas y sociales, deben ser el camino de la estrategia a seguir.

Deberíamos construir en lo inmediato el frente de recuperación y reconstrucción nacional, que no permita avanzar en el Congreso las medidas ya anunciadas de achique del Estado, privatizaciones de empresas como YPF, ferrocarriles y Aerolíneas Argentinas, no votar un presupuesto de ajuste y freno de la obra pública, eliminación de subsidios y planes de solidaridad, arancelamiento de la salud y la educación, cierre del Banco Central y dolarización, entre otras medidas ya anunciadas por La Libertad Avanza y el Macrismo.

El campo nacional, popular y progresista debe llegar a un amplio acuerdo sobre el país que queremos, que defina el destino de la Nación y plasmarlo en la política diaria y con los diputados y senadores que se tengan en el Congreso. Debe transformarse esta derrota política y cultural sufrida a manos del nacional-liberalismo en la base de la reconstrucción y transformación de esta Argentina dependiente y controlada por los grandes grupos económicos y financieros internacionales.

Será necesario llegar a un acuerdo formal y concreto de las fuerzas populares, que abarque un programa de acción que defina la dirección y la política concreta del frente en medidas de gobierno acordadas y apoyadas con un pueblo movilizado, única garantía de poder concretar los cambios necesarios.

Entre otras medidas será necesario terminar con la falta relativa de dólares, que además impide poder efectuar el ahorro en moneda nacional, generando de por si una inestabilidad inflacionaria basada en la devaluación permanente.

Para iniciar ese proceso será necesario nacionalizar el comercio exterior, única forma real de poder controlar los ingresos y egresos de divisas, evitar la subfacturación de exportaciones, la sobre facturación de importaciones y la triangulación entre empresas del mismo grupo de capitales.

Medida complementaria será la reforma de las entidades financieras, considerándolas un servicio público y nacionalizando los depósitos que permitan direccionar el crédito hacia la producción y el ahorro, evitando la especulación financiera de las corporaciones.

Para cerrar este círculo y evitar la fuga de divisas, se deberá acordar nacionalizar nuevamente todos los puertos y aeropuertos nacionales.

Otra decisión fundamental será renegociar con el Fondo Monetario Internacional, terminando con los condicionamientos impuestos en materia de política económica y recuperar los capitales ilegalmente fugados y entregados a los privados durante el gobierno de Macri.

Política exterior independiente de Washington, multilateralismo, regionalización y reducción del dólar en las operaciones de comercio exterior con el objetivo de lograr una verdadera independencia.

Con la finalidad de desdolarizar y estabilizar la economía dejar de anclar la política extractiva de gas, petróleo, la producción de energía y combustibles a la cotización del dólar, las empresas contratistas deberán cobrar en pesos y de acuerdo a una renta estable sobre los niveles de producción y costos nacionales y no al valor internacional del commoditi.

Nacionalizar la explotación petrolera, minera y en especial la del litio, prohibir la exportación sin procesar de los minerales, crear la Empresa Nacional del Litio.

Impulsar las economías regionales e industrializar las producciones en el territorio, descentralizar la producción.

Desarrollar y recuperar el ferrocarril integrando el territorio nacional.

Una reforma impositiva que grave los bienes personales, el consumo suntuario y las ganancias en lugar del consumo popular, promoción y desarrollo industrial y Compre Municipal a las MPyMes.

Una política de redistribución del ingreso real, garantizando un salario universal mínimo equiparable a la canasta básica alimentaria, terminar con la falsa tercerización laboral, incorporar al trabajo formal toda forma de trabajo informal y falsos contratos laborales.

Destrabar la ley de medios aprobada durante el gobierno de Cristina Fernández y aplicarla en toda su extensión. Manejar la pauta publicitaria, reduciendo drásticamente el apoyo económico-financiero a los medios hegemónicos y de políticas anti-nacionales, impulsando el desarrollo de medios de comunicación independientes, populares, de movimientos sociales, universidades, etc.

Política de comunicación propia, los medios del Estado deben coordinarse, modernizarse, integrarse, generar además calidad informativa y formativa, rompiendo la lógica imperante donde solo se escucha la voz de los medios hegemónicos entregados a la política espuria de la dominación cultural.

Reforma del Sistema Judicial y Reforma Constitucional. Impulsar la ampliación de la Corte Suprema de Justicia, considerando las distintas ramas del derecho y restaurar la credibilidad del sistema judicial, nombrar jueces donde estén vacantes, ampliar juzgados, denunciar para remover aquellos jueces que no han incumplido con sus funciones o tienen fallos que demuestran su convivencia con grupos económicos o delictivos o han fallado contra derecho por prejuicios políticos.

Iniciar un proceso de reforma constitucional e impulsar un debate popular sobre la misma, considerando la reforma del Poder Judicial íntegramente, con jueces que estén limitados en el tiempo del ejercicio del cargo, que puedan ser seleccionados por distintas organizaciones profesionales, movimientos sociales y/o partidos y elegidos luego por voto popular, que en las Cámaras existan bancas especiales para los pueblos originarios, reconociendo que somos un Estado Plurinacional, establecimiento del referéndum para cuestiones fundamentales, incorporar mecanismos de consulta popular y de peticiones, que la Salud y la Educación sean responsabilidad nacional, garantizar constitucionalmente la soberanía y la independencia política y económica, defendiendo la autodeterminación de los pueblos y la integración y la solidaridad con la Patria Grande y los pueblos, entre otras cuestiones.

Solo con unidad del campo popular con un acuerdo programático se podrá construir una Argentina Justa, libre y soberana, integrada a la Patria Grande.

 

(*) Periodista, Analista Político, Licenciado en Administración.

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