Escrito por la redacción de telegram canal Antiescuálidos (https://t.me/antiescualidos)

La oposición venezolana actualmente cuenta con 9 candidatos opositores para las elecciones presidenciales del 28 de Julio de este 2024, algunos más conocidos que otros y con su respectivo reconocimiento en la comunidad civil venezolana, ya sea por sus anteriores candidaturas en las presidenciales (Claudio Fermin, Benjamín Rausseo, y Javier Bertucci) y otros conocidos más allá de su región de gobierno como Daniel Ceballos por su participación y apoyo a las güarimbas (protestas violentas), otros por sus denuncias (José Brito) de corrupción dentro la oposición más radical y otros con más trayectoria política como (Luis Eduardo Martinez) y otros no tan conocidos (Enrique Marquez y Antonio Ecarri Angola) entre la población venezolana, y el candidato estrella Edmundo Gonzalez

Una cosa es el análisis real mediante la colecta de información verídica o medianamente creíble y el trabajo de inteligencia, y otra la narrativa de lo que se dice públicamente desde el estado de cierto País del norte y sus países "aliados".

Hace ya algunos meses atrás se dio a conocer brevemente en un informe de la comunidad de inteligencia de EEUU, que el actual presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros resultaría reelecto por factores muy reales como que la oposición está muy dividida (varias semanas después sigue desunida) o que la oposición tiene poca influencia real en la población. Las elecciones presidenciales en Venezuela están previstas para el 28 de julio.

Mas no obstante desde EEUU se mantiene la retórica de que Venezuela es un país en dictadura, y en la "Comunidad internacional" de EEUU y sus países lacayos se habla de una "transición pacífica del poder" dando a entender de que es inevitable que el presidente y su partido pierdan las elecciones presidenciales en las futuras elecciones donde el candidato que representa los intereses de EEUU (Edmundo Gonzalez Urrutia por ser el títere de María Corina Machado quien es la persona que EEUU desearía colocar a dedo en la presidencia de Venezuela) saldría vencedor, aun siendo un completo desconocido para la mayoría de la población venezolana que lo viene conociendo recientemente, ya que no ha sido tan visible en la política interior del país latinoamericano.

Podríamos sentarnos a pensar en esta narrativa y en el mensaje que busca implantarnos a todos quienes hemos leído o escuchado dicha narrativa, y cuál sería la intención de hacernos creer que este personaje desconocido podría resultar el vencedor de la contienda electoral.

Obviamente la intención de esta narrativa que han adoptado inclusive los demás candidatos, quienes naturalmente tienen la esperanza de resultar electos y ser los vencedores, pero, resulta poco creíble de que alberguen una esperanza de realmente resultar electos sin que exista unidad y alianza política entre los demás candidatos opositores (como si lo hicieron Acción Democrática y Copei con el candidato Luis Eduardo Martínez) por eso esa narrativa publica de la "comunidad internacional" se convierte en una estrategia mediática para quitarle visibilidad los demás candidatos opositores; quienes en realidad son más conocidos que Edmundo.

Entre estos opositores hemos visto posturas democráticas y otras no tanto ya que se niegan a negociar entre ellos mismos, algunos reconocen la necesidad de trabajar por el país y son conscientes de que si llegan a ganar estarán en un estado con la misma estructura actual, que además tendrán la mayoría parlamentaria de los partidos chavistas en la asamblea, o la alcaldías y gobernaciones, y de que deberán convivir con esa oposición, pero también reconocen que en el caso de perder lo más consciente es trabajar por sacar al país adelante.

Pero también hemos visto triunfalismo del lado de Edmundo González Urrutia, o más bien de María Corina Machado quien es la titiritera detrás de Edmundo, y es ella quien asume esa narrativa triunfalista de hablar de una transición política del poder, aun cuando ella no puede ejercer ningún cargo público, y se refiere a ella misma como presidente.

Entre esos políticos brevemente mencionados antes podríamos enumerar algunos que pudieran cantar fraude electoral de no resultar ganadores de las elecciones y ser electo Nicolás Maduro:

1) Antonio Ecarri, ya ha declaro fraude anteriormente en unas elecciones en las que resultó perdedor (ha acumulado más derrotas que victorias realmente).

2) Javier Bertucci quien aunque reconoció la derrota en 2018 frente a Nicolás Maduro también hizo algunos comentarios sobre los puntos rojos y hablo de chantaje, y hay que considerar ciertos factores que parecen irrelevantes en una elección presidencial como lo es la religión: este candidato es Cristiano Evangélico, por lo que tiene algún tipo de simpatía por el pensamiento evangélico estadounidense y también por Israel, ya que no es secreto para nadie que el movimiento evangélico apoya al estado sionista de Israel. Y a su vez el gobierno de Venezuela adversa a esos dos países por sus políticas imperiales, por lo que este candidato podría resultar ser útil a factores extranjeros al cantar fraude.

3) Edmundo González, líder de la oposición más radical, es considerado como el favorito según las encuestas, con una diferencia abismal e increíble a pesar de ser un completo desconocido. Debido a esta narrativa triunfalista, podría ser probable que sea el primer candidato en alegar fraude en caso de perder las elecciones, incluso si el ganador fuese otro opositor.

Ahora este análisis no podría estar medianamente completo sin considerar que esa narrativa de la que venimos hablando tiene un apoyo más fuerte fuera de Venezuela que dentro, y esto es algo que siempre ha sido preocupante porque siempre se ha pretendido imponer la agenda política, electoral, comercial y social desde fuera del país.

Tenemos que preguntarnos cómo reaccionará el 'occidente colectivo' en el probable caso de que Nicolás Maduro Moros resulte ganador y sea reelecto como presidente de Venezuela. Considerando que Estados Unidos lidera el occidente, nos enfocaremos en analizar su posible respuesta. Para realizar un análisis completo, es necesario considerar numerosos factores, aunque mencionaremos algunos para no extendernos demasiado.

El petróleo venezolano es un factor importante, y EEUU debió flexibilizar sus propias sanciones, para asegurar un poco sus precios internos del combustible debido al conflicto ucraniano, y el calentamiento del conflicto Israelí al sumarse Yemen al conflicto y hacerle boicot a Israel a imponer cierta restricción al comercio que cruza el golfo más que ya se acercan sus elecciones una de las más controvertidas de EEUU. Sin embargo, EEUU se hizo con el control de CITGO (es una empresa que comprende un grupo de refinadoras de petróleo y comercializadora de gasolina, lubricantes y petroquímicos venezolana ubicada en los Estados Unidos) mediante sus títeres políticos de la oposición venezolana, y están refinando petróleo que le compran a Guyana compatible con la tecnología de procesamiento de CITGO por ser prácticamente el mismo petróleo.

La migración que fue una de las herramientas usada para crear desestabilización en Venezuela se les revirtió directamente al ser usada por la oposición estadounidense contra el gobierno de Joe Biden, y acusarlo de estar nacionalizando migrantes para ganar votos por agradecimiento; demás de la mala imagen mediática que les crea ante los medios estadounidenses al Donald Trump decir que son terroristas, y que Biden lo ha permitido.

Los venezolanos de oposición que migraron, y están en países que han tenido una política hostil contra el estado y pueblo venezolano, ahora representan un déficit en los resultados electorales de la oposición, ya que muchos están en países que no tienen embajada o consulado venezolano, por lo que no podrán ejercer su derecho al voto.

Venezuela desde la llegada de Hugo Chávez es considerada una amenaza para la hegemonía de EEUU en la región, ya que Hugo Chávez tenía un magnetismo natural que atraía a otras naciones a la causa Bolivariana antiimperialista y de unidad latinoamericana en busca de un bien común para los pueblos y fortalecimiento de las soberanías, por eso en todo momento han existido conspiraciones y tramas para acabar con la revolución, y continuo con Nicolás Maduro.

De vez en cuando el Fiscal General de Venezuela Tarek William Saab desvela alguna que otra conspiración para derrocar el gobierno de las maneras más viles, es decir con el magnicidio.Históricamente en los últimos tiempos EEUU ha tildado a Venezuela de ser antidemocrática, y ha optado por no reconocer las elecciones de Venezuela y hasta llegaron al absurdo de reconocer a un sujeto que nadie conocía como Presidente encargado de la Republica mientras sus planes de desestabilización cobraban fruto.

Ahora... hay algo que hay que destacar entre todo esto: María Corina quien no pudo ser candidata nombró a dedo a Edmundo González como candidato presidencial usando tarjetas ajenas, y antes había nombrado a otra señora mayor que de igual manera era una completa desconocida en el país. En el ámbito político chavista y opositor se maneja la hipótesis de que el plan de María Corina no es electoral, sino que lo que busca realmente es gritar fraude ese día de las elecciones, y ya se puede ver hablar a su círculo cercano hablar de que el gobierno está preparando un "mega fraude" y así calentar las calles de nuevo con una rebelión violenta nuevamente de sus militantes y así ella volver a pedir una intervención militar extranjera que le permita asumir la presidencia o a su candidato títere.

Entonces para resumir María Corina gritará fraude y pedirá el apoyo internacional de EEUU y sus aliados... Pero como la sociedad venezolana no se limita a dar por sentado todo cuando esta señora desea, el día de las elecciones podríamos ver resultados vario pintos ya que hay candidatos como Javier Bertucci que obtuvo más de 900.000 votos en las presidenciales de 2018, y gran parte de la población cristiana evangélica venezolana simpatiza con él por lo que tal vez podría obtener quizás más de un millón de votos. Además, hay 7 candidatos más con su militancia, y cada uno obtendrá su cantidad de votantes lo que les garantizaría sus aspiraciones futuras a ir a otras elecciones por diversos cargos de diputado o gobernador según la cantidad de votos en cada región.

Estos otros políticos y su militancia no declararían fraude y junto al PSUV y los demás partidos del Gran Polo Patriótico servirían de contrapeso para contener el estallido, eso y que la gente tiene memoria de lo que fue, lo que significó, y las consecuencias de las güarimbas en la vida social y económica del venezolano.

Ciertas estructuras de poder que existían en 2018, como lo fue el grupo de Lima hoy ya no existen, y no representan una amenaza para Venezuela que ya no está tan aislada y rodeada por gobiernos hostiles

Entonces para concluir podríamos decir que: en caso de resultar reelecto Nicolás Maduro como Presidente de Venezuela no cambiara mucho de esa narrativa, ellos dirán lo mismo que dicen cada vez, "dictadura, fraude, régimen" quizás impongan más sanciones buscando ese quiebre que no ha conseguido, y sus países lacayos harán lo mismo, no reconocerán las elecciones, pero Venezuela desde el 2018 ha ido consiguiendo hacerse con más relaciones y alianzas y aunado a esto naturalmente han cambiado los gobiernos de diversos Estados y eso es una oportunidad de estabilidad para la economía venezolana, por ser países aliados.

 

10 errores claves de María Corina Machado en esta campaña

Misión Verdad

1. Desplazamiento de Edmundo González

María Corina Machado ha protagonizado la campaña por Edmundo González. Si bien esto, en teoría, formaría parte de su estrategia de transferir al candidato su base de apoyo, lo que ha ocurrido es un desplazamiento casi total del susodicho por la imposición de una figura técnicamente fuera de la elección.

Casi todas las presentaciones de Machado son con ella únicamente al frente. Hasta ahora, solo en dos ocasiones se ha presentado con González en eventos de calle, quien más bien tuvo una aparición secundaria.

Aunque Machado en algunas oportunidades blandió un pendón con el rostro de González, con el fin de posicionar su nombre y tarjeta electoral, el mensaje quedó atrás y ella realiza una campaña unipersonal enfocada en su propia figura.

La postergación de González adquirió una categoría preocupante cuando la dirigente opositora comenzó a divulgar "su" programa de gobierno, llamado "Venezuela tierra de gracia", una oferta en la que se aventuró a señalar la eventual privatización de la educación superior.

Pero la promoción del plan de gobierno es sintomática de una semiótica general de la campaña que no gira alrededor del candidato real. Machado aparece en el primer plano de los spots, en los flyers, en todos los mensajes audiovisuales de la campaña de Edmundo González.

La campaña opositora parece desarticulada. González ha sido relegado a posar en fotos comiendo perrocalientes o jugando dominó, para conferirle una imagen de hombre popular, sin volver a aparecer en eventos con público.

2. Referir su futura "presidencia"

Nuevamente, apelando a la estrategia de transferir sus seguidores a González, Machado ha declarado en diversos eventos que ella será la Presidenta de la República. Se supone que, con la aspiración de un futuro gobierno de ella al frente, sus seguidores votarían por González, lo qaue probablemente funcione entre los seguidores más fervorosos de la dirigente.

Sin embargo, la construcción de una fuerte mayoría política para los opositores demanda sumar sectores más allá de la lideresa de Vente Venezuela (VV), lo cual incluye a varios sectores: aquellos que prefieran roles claros en un eventual gobierno de oposición, aquellos que se sienten atraídos únicamente por González, aquellos que prefieran un liderazgo opositor moderado y aquellos que prefieren un presidente con autonomía y capacidades propias para ejercer el cargo. Pero estos grupos podrían ser desestimulados con la narrativa hiperpersonalista de Machado.

Con este relato el perfil del candidato de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) termina más debilitado, considerando su posición como candidato "tapa", desconocido, de edad avanzada, con débil discurso y tímida puesta en escena. Ese tipo de mensajes impone el metarelato de que González no ejercería un virtual gobierno antichavista, lo cual incrementa la percepción sobre su debilidad física y política.

Los mensajes de la dirigente de VV y su círculo de que ella asumiría el mandato de facto o que ejercerá la presidencia eventualmente podrían confundir a un segmento electoral. Si bien es sabido que ella no forma parte de los comicios, y que no aparece en el tarjetón electoral, el evento demanda siempre una claridad de roles y posiciones de liderazgo.

La dicotomía de "la lideresa" y "el candidato" implica una separación atípica de la figura real a seguir, pero la confusión y la incertidumbre se incrementan cuando "la lideresa dice que asumirá el papel que debe asumir "el candidato".


3. Machado ayuda a aglutinar al chavismo

María Corina Machado ha sido reconocida durante dos décadas como una figura de derecha recalcitrante y antagonista del Gobierno Bolivariano. Este registro ha sido muy extenso y además ha acumulado una larga retahíla de frases y apariciones públicas en la que la dirigente ha amenazado al chavismo en su conjunto apelando a discursos revanchistas, confrontacionistas y extremistas.

Ahora, es la principal referente de la oposición en la campaña, protagonizando para sí la candidatura formalmente representada por Edmundo González.

Se supone que Machado facilitaría un trasvase de apoyo a González, pero es probable que más bien esté contribuyendo a la reagrupación y aglutinamiento del chavismo alrededor de Nicolás Maduro.

Para un importante segmento de chavistas, incluidos los chavistas descontentos con Maduro o chavistas apáticos y desafiliados de la militancia y la simpatía activa, el advenimiento de Machado supone una seria amenaza porque un eventual gobierno bajo su control significaría la pérdida de toda moderación, el desarrollo de la persecución política y la erradicación del chavismo, lo cual implicaría sumir el país en un ciclo de cruenta inestabilidad.

Entonces, para un segmento del chavismo que ahora se estaría reagrupando alrededor de Maduro, tanto Machado como González pasan a ser factores a confrontar. Las inconformidades con el Gobierno Bolivariano pasan a un segundo plano y pierden relevancia ante las nuevas circunstancias amenazantes.

El sentido de "amenaza" al chavismo no es únicamente físico o existencial. Para el chavismo Machado es una neoliberal a ultranza, se conoce públicamente su intención de privatizar PDVSA, las empresas públicas, los servicios públicos y la educación. El carácter de lo público es, junto a las misiones sociales, parte del "pacto social" de la Revolución Bolivariana y son causas que los chavistas defenderían en muchos contextos.

4. Sumar votos. ¿Hasta qué punto?

La estrategia opositora se consolidó sobre la primaria de octubre de 2023 como hecho y método político. Pero sus objetivos no se cumplieron. La PUD no eligió a una persona no inhabilitada y apta para inscribirse y, al día de hoy, ninguno de los nueve candidatos de las oposiciones participó en las primarias. Edmundo González fue electo en un cónclave muy pequeño, a dedazo por los jefes de partidos.

Pero la personificación de la campaña alrededor de María Corina Machado se ha convertido en el elemento central de la campaña de la PUD, a modo de una candidatura delegada en González. La tesis de la "candidata real impedida" que hace campaña para alguien más supone un proceso sumatorio de votos, pero poco se analiza o considera cuál es el alcance real de ella en votos.

Machado representa una fuerza muy difícil de medir en intención de voto dado que ella en sí misma representa un segmento opositor, no a las oposiciones en su conjunto. Sus diferencias con otros dirigentes de partidos consisten en divisiones reales y profundas. Además, ni Machado ni su partido tenían registro electoral antes de las primarias de 2023. No hay línea base para establecer una relación estadística del apoyo real en votos con que cuenta Machado.

Demos por contado que los resultados de las primarias sean reales y no hayan sido alterados, tal como se ha denunciado ampliamente por tratarse de un proceso rudimentario y manual que no fue auditado. En las primarias de 2023 participó solo 11,8% del registro electoral y Machado obtuvo 2 millones 253 mil votos, equivalentes a 10% del padrón electoral.

Los votos a su favor en las primarias le dieron un privilegio con el que no contó Henri Falcón en 2018 en una elección real, que fue asumir de facto el "liderazgo" y protagonismo en la oposición tradicional, a pesar de lograr casi 2 millones de votos. Ponerse en la cima de la oposición fue un logro para ella. Pero otra cosa es una elección abierta convencional.

Que Machado centralizara la campaña opositora exclusivamente en ella podría considerarse un rasgo de su egocentrismo histriónico evidentemente personalista, pero esto es un error estratégico, considerando que tiene un techo electoral. No hay certidumbre sobre el número real en su base de apoyo y, ciertamente, muchas encuestas tienen condiciones sobradas para ser cuestionadas.

El error de esta estrategia de "trasvase" de apoyo es que se calcula sobre números no fiables que además, de ser ciertos, implican un importante techo político. Machado podría ser el más alto en un grupo de enanos, y colocar el proceso de construcción de fuerza únicamente en sus manos es contraproducente.

5. Desconocimiento de los liderazgos nacionales y regionales

La jefa de VV se ha convertido en la reina de la tarima. Sus puestas en escena y la presentación de imágenes se ufanan en colocarla únicamente a ella al frente. No hay otros dirigentes de la PUD con algún rol relevante en la campaña y figuras como el otrora más importante líder opositor, Henrique Capriles, han tenido apariciones y declaraciones aisladas en apoyo a González.

Se sabe que Machado truncó la aspiración electoral de Manuel Rosales y que otros dirigentes menores y desgastados, como Delsa Solórzano, César Pérez Vivas y Andrés Velásquez, han tenido apariciones limitadas en público junto a "la lideresa".

Pero además ha aparecido en el Zulia sin Manuel Rosales. Ha aparecido en Nueva Esparta sin Morel Rodríguez. Ha aparecido en diversas regiones y los dirigentes de la PUD no han tenido espacio en las tarimas, las cuales solo están ocupadas con figuras locales de VV.

La ausencia de los gobernadores opositores es notable, y ello debe entenderse desde la percepción local. No hay un proceso de construcción de apoyo con base en la sumatoria de apoyos y referentes nacionales y regionales.

Esto se podría justificar desde la noción de que Rosales, Rodríguez y otros son "dirigentes deslegitimados" y que podrían "restarle" a la campaña. Pero la oposición tiene divisiones evidentes, así que los electorados no entienden esto desde lo estratégico sino como una expresión de la exclusión de sus referentes.

Además, en las regiones existen sentimientos de apego por sus líderes locales, y los gobernadores cuentan con una base propia de seguidores que no debe ser desestimada. Hasta ahora, en el marco de la campaña, no hay apariciones públicas de Machado junto a alguno de los cuatro gobernadores opositores: Zulia, Barinas, Cojedes y Nueva Esparta.

6. El fracaso de los Comanditos

Diversas fuentes han referido que las metas de conformación de los llamados "Comanditos 600K" de VV no se han cumplido. Este registro en línea de núcleos de apoyo a la campaña llegará incompleto el 28 de julio.

Hay falencias organizativas claves y, al parecer, la oposición en su conjunto no ha completado la grilla de personas con nombre y apellido que acudirán a los centros electorales en calidad de testigos.

La conformación unilateral de estos comanditos por parte de VV, sin articular el apoyo de otros partidos de la PUD, estaría debilitando las orgánicas opositoras.

La ejecución operativa en la consolidación de los comanditos está delegada en Magalli Meda, persona de extrema confianza de Machado, quien está asilada en la embajada de Argentina en Caracas junto a otros colaboradores cercanos de VV. Meda y demás integrantes de ese equipo no tienen posibilidades de recorrer el territorio nacional y no pueden hacer articulaciones presenciales. Delegar en Meda esta tarea es un error garrafal.

Pero uno de los problemas más graves para la conformación de los comanditos es la propia inercia del abstencionismo opositor. La organización VV no es un partido político registrado, en realidad nunca ha ido a elecciones nacionales, y hasta las primarias opositoras de 2023 no tenían una orgánica territorial a escala nacional. Además, las constantes abstenciones de los partidos de la PUD y de la propia Machado los sacó del terreno político y no maduraron una cultura de la organización hasta la base del electorado.

Es muy difícil que partidos que no vayan a comicios logren articular en apenas unos meses una orgánica territorial detallada, asociada a cada centro electoral y a cada palmo del territorio. Es muy difícil que esa estructura sea eficaz. Ello debilita sus posibilidades de organización, movilización y de estrategia electoral en centros.

7. Dificultades en la creación de comandos regionales y municipales

Hace semanas un comunicado desde la Secretaría General de la PUD, a cargo de Omar Barboza, reveló la preocupante situación por la conformación de los comandos regionales y municipales ConVzla, el que sería el Comando de Campaña de Edmundo González. El mensaje refirió los "problemas para encontrar la unidad" entre los dirigentes regionales y municipales en diversos lugares del país.

Esta situación es particularmente grave por la cercanía de la elección y por significar un revés táctico en la labor del comando a fin de desarrollar campañas territoriales y sectoriales eficaces. Se trata de estructuras de mando no definidas, conformadas con dirigentes enfrentados entre sí.

Una de las razones de esta debilidad sería la conducción del comando, que en gran medida recayó de facto sobre Magalli Meda, quien desde la embajada Argentina es la articuladora de muchos nombramientos. Además, VV se abrogó en las regiones y en municipios importantes el liderazgo de estos comandos y sus cargos principales, excluyendo a líderes y dirigentes de otros partidos de la PUD.

Las exclusiones contra dirigentes de UNT, PJ y AD —sector Ramos Allup— serían perjudiciales en muchos aspectos debido a que se trata de partidos con experiencia en elecciones y que han ganado cargos en las regiones.

Es particularmente grave que muchos alcaldes provenientes de partidos de la PUD no formen parte de esos comandos porque ello resta capacidades políticas a la campaña por González y le resta asidero territorial.

Las pugnas tienen mucho que ver con la posibilidad a cargos de elección en los próximos comicios regionales y municipales previstos para 2025. Los dirigentes de VV y la PUD aspiran a lugares en el comando de campaña porque eso supone un ticket de acceso a candidaturas.

La campaña también supone un flujo de recursos y esa disputa también tendría fines clientelares.

María Corina Machado estaría en el centro de estos problemas en virtud de que ella ha determinado que VV concentre el liderazgo de los comandos. No se ha reunido con dirigentes de la PUD para resolver estos disensos y en la proximidad de la elección hay estructuras de comandos regionales y municipales que siguen acéfalas o lidian con disputas.

8. Reincidir en solicitar la injerencia extranjera

El chavismo tiene un importante frente de campaña aludiendo a Machado y a la PUD como artífices del bloqueo y sanciones ilegales contra el país que han perjudicado a las capas más grandes de la población. Esa narrativa del chavismo es sólida y diversas encuestas coinciden en que, para una mayoría de la población, la cual incluye a chavistas, opositores e independientes, "las sanciones perjudican a la población" y no al gobierno venezolano.

Pese a esto, la de VV ha intentado internacionalizar su nombre y ha aparecido en diversos foros internacionales clamando por "más acciones" desde la comunidad internacional. Ella sigue empleando lobbies para que se le incorpore en eventos, donde ha dicho que "Venezuela es el cuarto país productor de cocaína en el mundo", que el gobierno venezolano "colabora con el grupo terrorista Hezbolá", ha pedido más sanciones contra el gobierno venezolano desde la ratificación de su inhabilitación como candidata.

En su afán por posicionarse en el extranjero, incluso hablando en inglés pero supuestamente a nombre de "todo el país", Machado echa gasolina al fuego de las narrativas sobre el bloqueo ilegal en Venezuela. Contribuye a aglutinar al chavismo y genera desconcierto entre los electores independientes y opositores que rechazan las sanciones por su carácter perjudicial para la población.

Esto incluye a factores del sector privado venezolano, un importante segmento con poder económico con facultades de rentabilizar sus atributos en poder político. El consenso general, incluso entre los gremios del sector privado, es que las sanciones han sido perjudiciales para la economía en su conjunto. Avivar esas narrativas desestimula a los privados en apoyar a "la lideresa" y a la campaña opositora en su conjunto.

9. Ataque a las "disidencias" e incapacidad de alianzas

María Corina Machado y sus grupos de apoyo, especialmente los que ejecutan su política comunicacional, han desarrollado campañas y paredones mediáticos de fusilamiento contra un gran espectro de medios, encuestadoras, consultores, actores políticos y constructores de opinión, incluidos a los de oposición.

El más reciente caso fue el ataque contra Luis Vicente León por afirmar que las movilizaciones de masas no significaban automáticamente victorias electorales.

Además, comunicadores asociados a Machado como Miguel Henrique Otero, Carla Angola, Orlando Avendaño, Leopoldo Castillo, Ana Milagros Parra, entre otros, han promovido el linchamiento digital y han propuesto la creación de listas de analistas y consultores que no deberían "caer parados" en un eventual gobierno de la derecha, al ser acusados de "colaboracionistas" del chavismo.

Esto ha ocurrido en razón de críticas o análisis surgidos desde la misma oposición, que se deslindan del relato único y totalizante que Machado ha pretendido imponer en la conversación pública.

Actores del chavismo y de la oposición —tal como fue el caso del mismo Manuel Rosales— han denunciado la existencia de granjas de bots contratadas por VV para intervenir la opinión publica digital con el fin de imponer su supuesta hegemonía en el liderazgo opositor, pero además para perseguir opiniones disidentes aunque vengan de grupos y personas ampliamente reconocidos como antichavistas.

Machado no quiere ver degradada su imagen, no tolera ataques, y ello se explica desde su actitud abiertamente pendenciera, arrogante, regida por su egocentrismo histriónico y muy probable trastorno de personalidad narcisista.

La persecución mediática trae como consecuencias importantes distorsiones en la conversación pública, desvía los fines de la campaña política y crea nichos de discusiones en temas que son parte de una diatriba entre opositores, cuyo efecto es el debilitamiento de la unidad, que contraviene la cohesión narrativa y crean heridas innecesarias entre los propios antichavistas.

La falla de origen de este problema es el desconocimiento de Machado de las otras oposiciones o de cualquier forma de oposición no subordinada a su figura. Apabullar a la disidencia en la opinión es sintomático de su desconocimiento de todos los demás espectros opositores al considerarlos "colaboracionistas del régimen".

Esta falla de origen también queda en evidenciada en el afán de Machado de lucir lo más separada posible de ciertas personas de la PUD, así como por su imposibilidad de lograr algunas alianzas con algunos opositores ya inscritos como candidatos.

Diversas encuestas puestas en el tapete tienen fines propagandísticos y sus resultados podrían no ser fiables, pero hay un consenso en absolutamente todas las encuestas, aquellas que dan a Edmundo González como ganador o aquellas que dan a Nicolás Maduro como ganador. Todas coinciden en que los opositores fuera de la PUD están capitalizando entre 10 a 15% de la intención de voto.

En muchas elecciones en el mundo es usual que, habiendo diversos candidatos de derecha o de izquierda, logren unirse en algún momento de la campaña y los candidatos declinen a favor de otros. Este escenario parece difícil en Venezuela y, hasta ahora, en la proximidad del 28 de julio, no hay rasgos claros de que esto suceda.

Seguramente no hay las debidas discusiones y articulaciones privadas para lograr esos cambios de apoyo y la principal razón de ello es que Machado ya ha catalogado a los ocho candidatos fuera de la PUD como factores "colaboracionistas de Maduro", los ha catalogado de "candidatos impuestos por Maduro", y así se han dinamitado los puentes de manera anticipada y se han debilitado las posibilidades de asociación.

En términos transversales, tanto en el ámbito de la opinión pública como en el de los apoyos electorales y conformación de fuerzas, la de VV no ha logrado nuevas sumatorias. Solo ha promovido la resta.

10. Introducción de las narrativas de "fraude electoral"

La guinda del pastel en la campaña de María Corina Machado ha sido la colocación en primer plano de las diversas narrativas de fraude a solo semanas del 28 de julio.

La oposición venezolana sufrió una traslación temática brutal. Hasta hace semanas el relato estaba desarrollándose en el vector triunfal de "la transición". Se generó una conversación pública en la que este tema se hizo comidilla de medios y analistas, y se aseguraba un cambio de gobierno. Pero "la transición" ha sido desechada y ahora "el fraude" se impone como primer tema, lo que implica un cambio del estado anímico de la opinión desde un escenario triunfal a uno de incertidumbre.

La temática del "fraude" sugiere el uso de la indignación y rabia por "la posibilidad de fraude", para teóricamente ser canalizada como un elemento de motivación al voto. Es decir, convencer a los electores de que podrían robarles el triunfo y que por ello deben "votar masivamente".

La narrativa de "la avalancha de votos para evitar el fraude" ciertamente puede ser útil, pero aplica para canalizar las expectativas de opositores ya convencidos, los cuales igualmente votarían en otros contextos. Tiene un significado distinto entre electores opositores moderados, apáticos, desencantados, ni-nís, indecisos y abstencionistas.

En la cercanía a una elección, la introducción de las narrativas de fraude por parte de los mismos dirigentes y comunicadores opositores genera desconcierto, aumenta la desconfianza por los sufragios e incrementa la hostilidad hacia el Consejo Nacional Electoral (CNE). Esta narrativa permea a ciertas capas opositoras e indecisas, desestimula la participación e incrementa la apatía y la inmovilización. El despliegue de emociones negativas propone un cambio del estado anímico y esto es perjudicial para los opositores tradicionales dado que es una fuerza con ímpetu y voluntarismo muy oscilante.

Esta narrativa podría ser más útil para movilizar el voto si se tratara de un discurso inédito. El problema es su reutilización y desgaste pues "el fraude electoral" existe como significante opositor desde 2004. Para muchos electores hay reedición de momentos pretéritos y la contienda comicial del 28 de julio comienza a parecerse a otras jornadas del pasado reciente.

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