Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- Los yanquis no aprenden de sus fracasos, porque sus guerras son un negocio económico del que viven muchas compañías y personas, principalmente el complejo militar industrial, la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional, políticos que alcanzan puestos en el Congreso y hasta importantes diarios de Estados Unidos que se ven favorecidos con las ganancias, pero el verdadero perdedor es el pueblo que sufraga, con sus impuestos, los gastos multimillonarios.

Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- ¿Hasta cuándo tendremos que escuchar tanta doble moral en ese mundo “democrático”, que se autoproclama “defensor” de los derechos humanos?

Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- La política de odio contra Cuba por parte de los Estados Unidos es insólita y su nivel rompe cualquier antecedente en la historia de la humanidad, por mantenerla por más de medio siglo, incrementándola anualmente con el objetivo de estrangular a su pueblo, algo considerado por las leyes internacionales como un genocidio.

Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- La guerra en Afganistán empezó en el año 2001 con la invasión estadounidense en la llamada Operación Libertad, a un costo de casi 150 mil muertos, según datos de Amnistía Internacional.

Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- ¿Puede ser democrático un estado que solo les impone sus criterios a otros, a base de sanciones?

Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- Desde hace más de 60 años Estados Unidos inició una guerra contra Cuba, incluso antes de declararse socialista, solo por decidir no ser más una neocolonia yanqui, como había sido desde el 26 de febrero de 1901, cuando el Senado de ese país aprobó la llamada Enmienda Platt, apéndice que Estados Unidos impuso a la naciente Constitución, junto con el Tratado Permanente, que encadenó la independencia de la Isla hasta 1958.

Por Arthur González*/Martianos-Hermes-Cubainformación.- Joe Biden se dejó amedrentar por las presiones de senadores y representantes republicanos, con el propósito de que no mejorara las relaciones con Cuba, como prometió en su campaña por la presidencia. Esos que ahora lo acorralan, no votaron por él, ni lo harán en el futuro, haciéndolo parecer un muñeco manejado por el partido republicano de la Florida, débil y sin decisiones propias.