Querida amiga Susan, ayer me pasé el día en la Universidad, además del trabajo y estudio en casa, los profesores y estudiantes  universitarios que no participamos directamente en las tareas de apoyo a la salud pública, nos turnamos en guardias, para proteger y mantener la vitalidad de los bienes colectivos.


1ª entrega. Cartas de abril para una amiga estadounidense

2ª entrega. Cartas de abril para una amiga estadounidense: mayorías, minorías e información en Cuba

3ª entrega. Cartas de abril para una amiga estadounidense: Una especie que está en riesgo de desaparecer

 

Carta cuarta: De la mayoría y la minoría

Felipe de J. Pérez Cruz

Querida amiga Susan, ayer me pasé el día en la Universidad, además del trabajo y estudio en casa, los profesores y estudiantes  universitarios que no participamos directamente en las tareas de apoyo a la salud pública, nos turnamos en guardias, para proteger y mantener la vitalidad de los bienes colectivos. Hoy en la mañana me tocó a la puerta una joven del barrio, activista de salud, que me dio la primera dosis de Prevengovir, un nuevo medicamento homeopático  preventivo, con el que se protegerá  a toda la población, aunque no esté enferma.

La población ha ganado mucho en la percepción del peligro, la inmensa mayoría está en casa, los que salen al trabajo o a comprar alimentos, lo hacen con todas las medidas de protección. En los centros de trabajo y establecimientos comerciales hay estrictos protocoles de desinfección.

La información, se amplia y recrea dando a conocer lo que ocurre y se multiplica en la profundidad del tejido social. Se comparte videos de cómo se preparan los deportistas clasificados para la olimpiada pospuesta, qué hacen y qué nos recomiendan las figuras  más representativas del arte, la cultura y la ciencia, junto a lo que piensa y produce la inteligencia y sensibilidad colectiva de una nación que resiste, se cuida y distancia físicamente, pero encuentra mil maneras e iniciativas hermosas para abrazarse. Es el video arte de los profesionales que regalan sus conciertos, y los vídeos-testimonio de los niños peloteros y artistas, los dibujos, cartas y las competencias de humanidades desabordados en cariños. En los barrios esa filosofía de la resistencia, ahora revestida de responsabilidad, no pierde el optimismo, y te la encuentras en los amigos que te comunican, en carteles y banderas que se están colocando en puertas y ventanas, en los vecinos que “sueltan”  un aviso o un comentario de casa a casa.

Muy lindo el apoyo popular a todas las medidas, a las 9:00 pm todas las noches, el pueblo agradecido  desde sus puertas y balcones aplaude a médicos y demás héroes cotidianos de esta batalla

Vivir y sentir esta Cuba de emociones resulta indescriptible. 

Pero en la hora actual, el enfrentamiento a la enfermedad no solo lo deciden las mayorías conscientes de su deber. Hay un esfuerzo notable para exigir disciplina social a quienes no cumplen y hacen peligrar la salud de sus personas, familiares y  colectivos. 

La realidad de la pervivencia en zonas de la sociedad, de la incultura de la irresponsabilidad y el egoísmo, nos reta en estos momentos. Hay ciudadanos y ciudadanas que en estos tiempos difíciles, no entienden su auto responsabilidad social, y propagan la enfermedad al incumplir las normas de aislamiento establecidas: hacen fiestas, se reúnen en grupos, consumen bebidas alcohólicas en la vía pública, ocultan datos de síntomas de la enfermedad, burlan medidas sanitarias, incluso, individuos que sabiéndose sospechosos de la enfermedad, deciden irse de un hospital donde estaban en observación epidemiológica. Además se combate a los que intentan lucrar, malversar  y robar al pueblo.

Contra esa minoría de infractores se está actuando con mucha energía por parte de la policía, la fiscalía y los tribunales, dentro del Estado de derecho que nos hemos otorgado. Nuestra policía y las unidades de protección y tropas de las FAR, que están apoyando el cumplimiento de la legalidad, la  responsabilidad ciudadana y la paz social, jóvenes en su inmensa mayoría, en contacto múltiple con la población, completan el contingente de héroes en la lucha contra el COVID-19. Gozan del apoyo, la simpatía y la colaboración de la ciudadanía.

Desde el primer momento se explicó por las autoridades, que ni un millón de policías serían capaces de dar disciplina, si el pueblo no cuida y exige, y lo importante es que ese mensaje llegó a las masas. Y la población en la calle está muy exigente contra lo mal hecho, ni siquiera puedes ir a comprar el pan,  a una cuadra de tu casa sin nasabuco (sin tapaboca), porque en el camino hay diez vecinos que te recriminan y exigen que te lo pongas. Los casos de operativos policiales contra acaparadores, revendedores, especuladores y corruptos, se informan y dan a conocer con vídeo por la televisión, y en todos, el punto inicial ha sido la denuncia de la población, que no acepta que se les maltrate y despoje.

La necesidad de educar  y  adecuar  conductas, en el ejercicio de auto responsabilidad, presenta otros retos. De más urgente atención, es  el incremento de la demanda eléctrica en el sector residencial, provocado por las altas temperaturas y la presencia de mayor cantidad de personas en las viviendas. Esta situación ha ocasionado el colapso de algunas subestaciones en los horarios pico –de 11:00am a 1:00pm y de 6:00 a 8:00pm- cuando es mayor la demanda,  con la consecuente falta de fluido eléctrico. El trabajo para solucionar averías e interrupciones ha sido intenso. En el sector estatal productivo se han tomado medidas de reacomodo de las cargas de consumo y  ahorro. Pero se precisa el incremento de una conciencia de ahorro en las casas, y el desplazamiento de  tareas hogareñas con equipos eléctricos, hacia las horas de menor consumo

Susan el tesoro político moral que nos legó José Martí, una y otra vez nos da pistas imprescindibles.  A su visión profundamente humana nada le fue ajeno. Te comparto, lo que escribió en Patria, el 14 de abril de 1894: “A su pueblo se ha de ajustar todo partido público, y no es la política más, o no ha de ser, que el arte de guiar, con sacrificio propio los factores diversos u opuestos de un país… Hay que deponer mucho, que atar mucho, que sacrificar mucho, que apearse de la fantasía, que echar pie a tierra con la patria revuelta, alzando por el cuello a los pecadores… hay que sacar de lo profundo las virtudes…”.

 Querida amiga, sigue con todas las precauciones que has tomado,

Cariños,

 

Carta quinta: La información

Susan, nuestra prensa realiza todos los días una labor preciosa.

La información veraz y oportuna cumple una misión fundamental: Da confianza y seguridad; como sabes en este país para el que quiera hacerlo, le será siempre muy difícil esconder algo,  pues hay mil canales de información pueblo a pueblo que lo desmentirían, y  la exactitud de lo que dicen las autoridades y los medios, es comprobada enseguida por miles de personas. Ese saberse seguro y bien informado es un privilegio más, que suma la Revolución.

La información sobre los logros de la ciencia,  explicada a la población por  los propios científicos, que sin proponérselo han hecho gala de compromiso y modestia,  ha calado muy intensamente en la confianza ciudadana, y a la vez, produce un legítimo orgullo por la obra de la Revolución.

La seriedad e importancia de la información que se realiza en la conferencia de las once de la mañana por el Ministerio de Salud Pública, y los paneles del programa Mesa Redonda al final de la tarde, mantienen las más altas audiencias, aunque en esos horarios existen otras ofertas de programas musicales, dramáticos, películas y series. Te cuento que uno de mis vecinos  ha decido mantenerse conectado permanentemente con la programación de la radio y los “paquetes” de televisión de Miami, y por la estrecha colindancia  -no porque hayan decidido molestarme-, a mi casa llega lo que se hace y dice en tan pésima oferta… pero estas personas día a día, cambian su  canal gusano a la hora exacta de no se perderse la conferencia de las once, ni la Mesa Redonda.

Por su prestigio y calidad, nuestra información sobre el COVID-19 se sigue hoy por las agencias de prensa y las televisoras internacionales.  Telesur hace un pase directo en la mañana, y como muchas otras redacciones, incorporan la información cubana en varios de sus noticieros y programas sobre la pandemia.

Nuestra información  modela la responsabilidad y modestia que caracteriza la labor de enfrentamiento a la COVID-19 que realiza el país. Hay datos cubanos que ni se mencionan, porque lo que hacemos no lo utilizamos ni siquiera, para evidenciar las mentiras que se venden contra Cuba.

Frente a los conflictos que desde hace semanas existen en la población penal mundial, por el hacinamiento, y  la deficiente atención contra la enfermedad que los castiga, nuestra verdad se mantuvo reservada. Recién el día 23, ante una pregunta en la conferencia diaria que realiza el Ministerio de Salud Pública, se informó que en ningún establecimiento penitenciario cubano hemos tenido eventos vinculados a la pandemia, incluso que no existen en estas instalaciones ni sospechosos ni enfermos. En esas instalaciones se han implementado los protocolos de seguridad para evitar el contagio, y hay un seguimiento sistemático de la salud de los funcionarios, trabajadores y penados. Todos los reclusos en Cuba han sido tratados con Prevengovir, el nuevo medicamento homeopático  preventivo. 

Cada día en los partes médicos que se ofrecen, conocemos de los esfuerzos para sanar, que se comparten en las instalaciones médicas cubanas, entre ellas los hospitales militares. Me permito, a riesgo de molestar la humildad de los jefes y combatientes de los servicios médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), comentarte que desde el primer momento de enfrentamiento a la pandemia, todos los hospitales  militares del país, se colocaron a disposición de la atención a la población afectada. No he conocido que algo parecido haya ocurrido en ningún país del mundo el capital.

No he encontrado noticias sobre algún  hospital de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN),  que se haya puesto a disposición de la lucha contra la pandemia. Un estudio reciente, realizado por Carlota García Encina, investigadora principal, del español Real Instituto Elcano, permite llegar a la conclusión de que el pacto militarista, hasta ahora solo se ha preocupado por proteger sus fuerzas vivas, ha hecho muy poco, y sobre todo está muy lejos de tener una percepción geoestratégica sobre peligro que encierra la pandemia.

Susan, aún en la abismal diferencia de naturalezas, entre unas fuerzas armadas populares y revolucionarias como las cubanas, y los ejércitos imperiales, la insensibilidad que predomina es bochornosa. Y para no variar, el imperio de Norteamérica se lleva las palmas de la desvergüenza

Me indignó la desatención y manipulación del gobierno de Trump hacia los neoyorkinos. Primero con los servicios médicos colapsados y la falta de apoyo federal, y después a inicios de mes,  la operación propagandística que organizaron con el USNS Comfort: Los grades despliegues noticiosos y las fotos del majestuoso buque-hospital de la Marina de Guerra, entrando en las aguas de Nueva York, con sus “mil camas disponibles”, seguidos de la politiquería, el  titubeo y la restricción del señor Presidente y la cúpula militar, para autorizar  que la totalidad de los recursos médicos del navío, se pusiera realmente a disposición de los centenares de enfermos de COVID-19  , y de las autoridades de salud de la ciudad. “El gran buque hospital en Nueva York: mucho ruido, pocos pacientes”, fue el titular de un periódico nada de izquierda como el madrileño El País.

El señor Emperador, venía del feo conflicto con el comandante del portaviones estadounidense USS Theodore Roosevelt, Brett Crozier, removido del cargo, después que denunciara en una carta la despreocupación de la Marina,  frente a un brote de COVID-19  a bordo de la nave, con 5 mil tripulantes. La evacuación tardía en el USS Theodore Roosevelt, de un marino muerto y otros 585 infestados –el propio ex comandante Crozier lo está-, dan la medida de la indolencia oficial, hasta dentro de sus propias fuerzas armadas. Se explica por qué en los Estados Unidos  hoy por hoy, está el epicentro de la pandemia.

Querida amiga, coincido con tu preocupación sobre el tema medio ambiental en tiempos de COVID-19. Mañana te comentaré, cuídate,

Cariños.

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