Cubainformación.- La antropóloga cubana Claudia González realiza esta entrevista, para Cubainformación TV, al autor del libro "Níger: ¿otro golpe de estado… o la revolución panafricana?", Alex Anfruns Millán.


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Presentación: Claudia González. Video: Gabi Lobo.

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Níger: ¿otro golpe de estado… o la revolución panafricana?

El Viejo Topo

África está cambiando. En Malí, Burkina Faso y Níger los nuevos gobiernos están acabando con la injerencia extranjera en los planos mediático, diplomático y militar, y se unen en una alianza de países del Sahel para combatir el terrorismo. Como era de esperar, la propaganda occidental presenta a los nuevos líderes africanos como vulgares golpistas militares, pero en realidad son los pueblos los que echan a las tropas francesas de sus territorios.

En Níger: ¿Otro golpe de Estado o Revolución panafricana? Anfruns analiza el caso de este país africano con colosales riquezas en el subsuelo y a la vez con los más bajos indicadores de desarrollo humano, con un 42% de extrema pobreza.

Alex Anfruns Millán (España, 1980). Periodista y coautor del libro colectivo Nicaragua: ¿Levantamiento popular o golpe de Estado? (2019) y del documental catalán Palestina: la verdad asediada (2008). Ha dirigido el Journal de Notre Amérique y ha sido redactor jefe del medio Investig’Action (2014-2019) desde Bruselas. Con su colega camerunés Olivier Ndenkop desde Yaoundé publicó durante cuatro años el mensual Journal de l’Afrique. También ha traducido y escrito sobre las guerras e intentos de golpe de Estado en Malí, Siria, Venezuela o Nicaragua, especializándose en la historia y el derecho al desarrollo en África y América Latina. Ha colaborado como analista político en las cadenas TeleSUR, RT español y Abya Yala TV. Después de haber residido en España, Francia y Bélgica, actualmente ejerce como profesor en Casablanca e investiga sobre el derecho al desarrollo desde una perspectiva histórica panafricana.

 

Níger: batalla descolonizadora y unión cívico militar

Alex Anfruns

Rebelión

Fuentes: Rebelión [PHOTO/AFP - La Asamblea Nacional en Niamey]

Las movilizaciones regulares del pueblo nigerino al lado del CNSP demuestran que las esperanzas puestas en la recuperación de la verdadera soberanía de Níger se están cumpliendo con creces.

Puestos en relación, los acontecimientos que han tenido lugar en pocos meses muestran la lógica imparable de las acciones del gobierno del CNSP y su respeto a las promesas hechas al pueblo. La Alianza de Estados del Sahel (AES) permite al panafricanismo revolucionario tomar un renovado impulso, dando término a décadas de discursos “afropesimistas” inoculados por la propaganda eurocéntrica. Tras darle un carpetazo a los mecanismos neocoloniales de la falsa Independencia, ¿se seguirá subestimando al pueblo nigerino y su histórica batalla descolonizadora?

El 26 de julio de 2023 las nuevas autoridades de Níger dieron un golpe de Estado para recuperar la soberanía nacional vendida a Francia por el presidente Bazoum. Además, aquel golpe fue sin derramar una gota de sangre y contó con el apoyo inicial del pueblo. Pero lo más importante es que el pueblo ha seguido movilizado. La defensa de la soberanía nacional se materializa en una fuerza de unión cívico militar capaz de responder a los múltiples desafíos que se presenten. Eso ha hecho que los miembros del Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria (CNSP) no se conviertan en“vulgares golpistas”, sino en decisivos actores de la nueva historia africana. Tras la llegada del CNSP al poder, las políticas de Francia, la Unión Europea, Estados Unidos de Norteamérica y el Banco Mundial tuvieron un común denominador: el arma del chantaje, llegando al extremo de amenazar a ese país con una guerra. No esperaban que, ante las sanciones y el chantaje, el pueblo nigerino y el CNSP se reforzarían cada vez más. 

La historia de los primeros meses tras el golpe ha tenido varios protagonistas campeones en cinismo e hipocresía. El rostro de uno de ellos ha sido desvelado al mundo entero después de que Níger, Mali y Burkina Faso decidiesen salir de la CEDEAO de manera definitiva e irreversible el 28 de enero de 2024[1]. ¿Cómo se explica que después de tantas insolentes y poco disimuladas declaraciones de guerra, la CEDEAO terminase por levantar sus sanciones contra Níger el 24 de febrero del 2024[2]? ¿Qué ha pasado para que la CEDEAO, que sacaba pecho con arrogancia frente a un puñado de militares desafiantes, se deshinchase cual globo de fiesta infantil?

Por un lado, los efectos del bloqueo contra Níger, en particular la falta de acceso a la electricidad, fueron aliviados por la puesta en funcionamiento de la central fotovoltaica de Gorou Banda de 30 megavatios, el 25 de noviembre del 2023[3]. Por otro lado, tanto la exitosa gira del Primer Ministro Ali Lamine Zeine por Rusia, Turquía e Irán, como el impacto de la “Iniciativa de acceso al Atlántico” para los países del Sahel aprobada en Marruecos, acabaron frustrando la política de aislamiento de ese enclave por los gobiernos de África del Oeste vasallos de Francia. Además, no olvidemos que la derrota de la CEDEAO es atribuible a una estrategia clara de Níger con vistas a materializar de forma la unidad panafricana. En este sentido, la acción visionaria del ex presidente MamadouTandja, quien en febrero de 2010 aprobó la construcción de la empresa de refinería de petróleo en Zinder (SORAZ) con financiamiento chino, ha cumplido un papel importante en la soberanía y la cooperación energética. El 17 de febrero de 2024 se firmó en Niamey un “Protocolo de acuerdo sobre el aprovisionamiento”[4]de gasoil a Malí, Burkina Faso, Chad y Togo, con el fin de aliviar su dependencia energética. Y otro hecho consecuente es el contrato de venta de gasoil entre Malí y Níger. El ministro de petróleo de Níger M. MahamanMoustaphaBarkéBako subrayó que las instrucciones del Presidente Tiani son muy claras: “Tratar de que el precio que apliquemos sea preferencial, especialmente para los países de la AES”[5]. El acuerdo de asociación firmado el 16 de abril contempla la venta a Malí de 150 millones de litros de gasoil nigerino por un total de 42 mil millones de francos CFA, lo cual le permitirá “alimentar las diferentes centrales eléctricas del país”[6].

“France go home… USA dégage !”

Aunque quizás el acontecimiento más espectacular y el motivo de mayor júbilo para el pueblo nigerino fue la expulsión de las tropas francesas y el cierre de su base militar de Niamey respetando el plazo del 31 de diciembre del 2023. No sólo eso, sino que el CNSP exigió a esas tropas que se replegasen hacia Chad, contrariamente a su voluntad primera que consistía en estacionar en Benín, el país vecino al Sur. En cuanto a SylvainItté, el ex embajador de Francia declarado “persona non grata”, quien había rechazado abandonar el territorio nigerino, debió permanecer durante varias semanas en una embajada sitiada por la población hasta que salió del país de forma clandestina, como un ladrón operando por la noche. El libro que escribió a modo de testimonio,“En el corazón de la diplomacia francesa en África”, cuya publicación estaba prevista el 13 de marzo de 2024, fue juzgado como “impublicable” por el Ministerio de Exteriores francés. A la editorial se le retuvieron todos los ejemplares y la promoción del libro, que ya había comenzado, fue objeto de una censura absoluta[7]. Qué ironía del destino, ¡y eso que Francia se las daba de país promotor de la democracia en el continente africano! Las razones de la censura fueron esgrimidas a través de una carta de Anne-Marie Descôtes, secretaria general del Ministerio de Europa y de Asuntos Exteriores:

“Hay mucha información sobre el sistema francés de gestión de crisis, sus intercambios con las autoridades francesas y los actores nigerinos, el papel, las motivaciones y las personalidades de sus interlocutores y, más en general, la conducción de nuestra política exterior. Algunos de estos elementos son sensibles y, bajo su pluma, sólo podrían percibirse como expresión del punto de vista de las autoridades francesas. Este proyecto me parece presentar más riesgos que ventajas para nuestra comunicación”[8].

Todo lo cual no hizo sino confirmar que el embajador francés exponía demasiado claramente la estrategia francesa de desestabilización en Níger. Poco antes de este “fallo en la comunicación” francesa, las autoridades del CNSP hicieron público el descubrimiento de un escondite en el que encontraron un arsenal de armas en la sede del EUCAP-Sahel, el dispositivo de seguridad europeo que fue expulsado del país a finales de diciembre. Las imágenes que filmó la cadena de televisión nacional nigerina mostraban no sólo el equipamiento en armas de última tecnología, sino también mapas del país con objetivos estratégicos marcados, así como un misterioso lema escrito en la pizarra: “La paz, podemos evitarla”.

Después de desvelar públicamente el papel de tantos actores deshonestos en Níger, ¿qué más se podía esperar? Como he dicho en varias entrevistas, de esta Revolución Panafricana se puede esperar…¡todo lo mejor! El 16 de marzo del 2024, tras una reunión con representantes de Estados Unidos, el CNSP le dio un portazo en las narices al mismísimo imperio estadounidense, anunciando la ruptura del acuerdo militar de 2012 que le servía como débil base jurídica para estacionar a sus tropas en Níger[9]. El cierre de la base militar 101 en Niamey y sobretodo la base de drones 201 en Agadez, considerada como altamente estratégica y de un costo de construcción de 110 millones de dólares, son un duro golpe a la doctrina imperialista estadounidense en la región. Además, el CNSP impondrá el fin de otra base secreta de la CIA situada en Dirkou, supuestamente con el fin de luchar contra “insurgentes islamistas” en Libia[10], como se explicó después de que su existencia fuese revelada en 2018.

La moneda colonial en la línea de mira

Demostrando que su visión es a largo plazo, el CNSP ha tomado rápidamente otras medidas cuyo impacto será decisivo a partir de 2024. Por ejemplo, en el ámbito económico la cancelación del acuerdo que evitaba el doble impuesto entre Francia y Níger es un serio revés al sistema neocolonial basado en privilegios desorbitantes que hacían tan “natural” la presencia de multinacionales y de franceses “expatriados”. Pero la acción más determinante y que ha sido anunciada sin ambages será la salida de Níger, Malí y Burkina Faso de la zona monetaria del franco CFA. Eso ya tuvo lugar temporalmente en Malí bajo el presidente ModiboKeita, pero esta vez el cambio podrá ser definitivo al plantearse la salida conjunta de un bloque de países: la AES y posiblemente Senegal. Eso permitiría la auténtica transformación de África del Oeste al mando de panafricanos revolucionarios en lugar de títeres y traidores.

Notas:

[1] « Le Burkina Faso, le Mali et le Niger annoncent leur retrait de la Cedeao », lemonde.fr, 28/1/2024.  Le Burkina Faso, le Mali et le Niger annoncent leur retrait de la Cedeao (lemonde.fr)

[2] « Niger : la Cedeao lève une grande partie des sanctions prises après le coup d’Etat militaire », lemonde.fr, 24/2/2024   Niger : la Cedeao lève une grande partie des sanctions prises après le coup d’Etat militaire (lemonde.fr)

[3] « Inauguration de la centrale solaire de Gorou Banda : Le solaire comme solution au problème d’énergie électrique », Nigerinter, 4/12/2023 Inauguration de la centrale solaire de Gorou Banda : Le solaire comme solution au problème d’énergie électrique – Nigerinter

[4]  « Coopération énergétique : le Niger va approvisionner quatre pays en gasoil », energies-media.com, 19/12/2024 Coopération énergétique : le Niger va approvisionner quatre pays en gasoil (energies-media.com)

[5] « Pourparlers de contrat d’approvisionnement en gasoil entre le Niger et le Mali : Le Niger en voie de devenir fournisseur exclusif du Mali en produit pétrolier », ONEP/lesahel.org, 5/3/2024

Pourparlers de contrat d’approvisionnement en gasoil entre le Niger et le Mali : Le Niger en voie de devenir fournisseur exclusif du Mali en produit pétrolier | ONEP (lesahel.org)

[6] « Coopération : Le Mali obtient 150 millions de litres de gasoil du Niger », libreinfo.net, 17/4/2024  Coopération : Le Mali obtient 150 millions de litres de gasoil du Niger (libreinfo.net)

[7][7] Desde entonces, en la página de la editorial la ficha del libro aparece con una nueva fecha de publicación prevista para el 1 de octubre de 2024. ¿Qué visto bueno requerirá tantos meses de revisión? ¿Será para que el tiempo transcurrido borre el motivo de la censura inicial? Véase : Au cœur de la diplomatie française en Afrique – Editions du Rocher

[8] « Niger : la parution du livre de Sylvain Itté interdite par les autorités françaises », 25/1/2024

Niger : la parution du livre de Sylvain Itté interdite par les autorités françaises – TOUT AFRICA

[9]« Le Niger annonce rompre sa coopération militaire avec les Etats-Unis », 17/3/2024 lemonde.fr/afrique/article/2024/03/17/le-niger-annonce-rompre-sa-cooperation-militaire-avec-les-etats-unis_6222420_3212.html

[10] « Drones, base secrète de la CIA, millions de dollars d’aide… Pourquoi les Américains sont au premier plan au Niger ». Le Figaro, 8/8/2023. Drones, base secrète de la CIA, millions de dollars d’aide… Pourquoi les Américains sont au premier plan au Niger (lefigaro.fr)

Alex Anfruns es profesor, periodista y autor del libro Níger: ¿Otro golpe de Estado o la Revolución Panafricana? (El Viejo Topo, 2023)

 

Defensa de la revolución panafricana en los Estados del Sahel

Alex Anfruns

Rebelión

 

Fuentes: Rebelión

Al tomar la pluma para escribir mi ensayo «Níger: un golpe de Estado más o la Revolución Panafricana» he querido expresar mi rechazo frontal a la amenaza de guerra que la CEDEAO había cernido sobre Níger desde los primeros días de agosto de 2023. De hecho, mi libro está concebido como un manual de contra propaganda. La propaganda desempeña un papel muy eficaz no sólo en la amnesia organizada y la pasividad de los pueblos, sino también en la justificación de una política belicista que oculta las verdaderas causas económicas de los conflictos. Una vez desencadenados, sus consecuencias son incalculables: en Irak, Afganistán, Siria o Libia. En el caso de Níger, medidas ilegales como las «sanciones» y el «embargo» representan una verdadera arma de guerra económica contra el pueblo.

La hostilidad de la CEDEAO, con su amenaza de intervención militar, sólo puede entenderse a la luz del papel de Francia en el sistema neocolonial establecido tras la Independencia. Con su respuesta «Si tocáis a Níger, estáis declarándole la guerra también a Malí y Burkina Faso», los dirigentes de estos países han enviado un poderoso mensaje de solidaridad a millones de africanos que comparten una visión y un proyecto de emancipación: la unidad panafricana. A partir de ahora, Estados Unidos o Francia, bajo la bandera de la OTAN, ya no podrán destruir un país africano aislado, como ocurrió en Libia en 2011. Unidos, los países de la Alianza de Estados del Sahel (AES) también han expresado la necesidad de cooperar en proyectos conjuntos de desarrollo. Han dado pasos decisivos en este sentido, formalizando su retirada de la CEDEAO el 29 de enero de 2024. Y ya se han anunciado otras medidas, como la creación de una moneda común, que permitiría a estos países liberarse del yugo del franco CFA (la moneda neocolonial).  

Al escribir estas líneas, recibo el honor de dirigirme especialmente al pueblo de Níger. Como antiguo periodista, he estudiado y analizado los procesos revolucionarios latinoamericanos contemporáneos. He conocido de cerca la experiencia de la Revolución Bolivariana de Venezuela, que dio lugar a una dinámica regional de descolonización cultural, así como a una batalla decisiva por la soberanía nacional y la unidad latinoamericana. En Venezuela, una alianza regional como el ALBA fue creada por el Comandante Hugo Chávez para desarrollar la solidaridad entre países que querían profundizar sus lazos económicos y sociales. Venezuela ha ofrecido a millones de latinoamericanos la perspectiva de una transformación social, en la que los pueblos ya no son permanentemente humillados por las oligarquías. Ahora que es el actor de su propio destino, el pueblo venezolano asume la responsabilidad de participar en la construcción de un futuro Estado comunal. La transformación de una economía rentista, basada en la exportación de recursos, es el reto no solo para los venezolanos, sino también para muchos países del Sur sometidos al capitalismo global. Como ocurrió antes con la Revolución Cubana, la Revolución Bolivariana sigue estando hoy a la vanguardia de las luchas de los pueblos del Sur que luchan por otro mundo posible.

La Revolución Panafricana en los Estados del Sahel es un impulso, un acelerador para la nueva Tricontinental que se construirá en el siglo XXI. Cada vez más países del Sur rechazan los dictados del neocolonialismo y se organizan para hacer frente al imperialismo occidental. No es de extrañar que el establecimiento de nuevos socios con los Estados del Sahel se perciba como un peligro y represente uno de los principales ejes de la propaganda anti-AES. Detrás de los líderes «golpistas» de África Occidental, se dice que los rusos dirigen la orquesta. Es necesario desmenuzar este tema propagandístico: en mi libro expongo algunos argumentos esenciales. En primer lugar, es en el ámbito de la cooperación militar donde Rusia está proporcionando ayuda concreta a los ejércitos del Sahel. La negativa de la antigua potencia colonial, Francia, a proporcionar acceso a tecnología y armamento modernos fue una de las principales razones del histórico giro en la estrategia de defensa de los Estados del Sahel. En segundo lugar, la cooperación civil que Rusia ofrece a África permitiría dar un salto cualitativo en relación con el bajo nivel de electrificación de países como Burkina Faso y Níger, que carecen en gran medida de ella. No hay ninguna razón para que las centrales nucleares sigan siendo el monopolio de unos pocos países que han adquirido la mala costumbre de expoliar las materias primas. 

Es un hecho: los pueblos del Sahel están en el camino de la emancipación tan esperada por las antiguas generaciones de combatientes del movimiento anticolonial. Tanto sufrimiento, tantos ataques, desestabilizaciones y golpes bajos sólo han servido para retrasar por unas décadas la acción decidida en favor de la unidad panafricana. Es crucial ponerse manos a la obra, estudiar y actuar en el camino trazado por la actual generación de líderes panafricanos. Poco antes de ser derrocado por un golpe de Estado respaldado por la CIA en febrero de 1965, el padre fundador de Ghana, Kwame Nkrumah, advertía de las trampas del neocolonialismo: “Aunque el objetivo del neocolonialismo es la dominación económica, las grandes potencias no limitan sus operaciones a la esfera económica. Emplean los viejos métodos colonialistas de infiltración religiosa, cultural y educativa. Por ejemplo, en los Estados independientes, muchos profesores expatriados y «embajadores culturales» influyen en las mentes de los jóvenes en contra de su propio país y pueblo. Lo hacen minando la confianza en el gobierno nacional y en el sistema social del país al exaltar su propia concepción de cómo debe gobernarse una nación, olvidando que nadie tiene el monopolio de la sabiduría política. Pero esta subversión indirecta palidece ante la brutal embestida de los capitalistas internacionales…». Al acabar con la alienación, el trabajo disciplinado y de dimensión colectiva adquiere dignidad y deja de ser incompatible con la creatividad. Al desprenderse de esos grilletes invisibles, las personas se sienten por fin partícipes de un proyecto transformador de la historia al mismo tiempo que del ser humano. La transmisión del deseo de aprender y el acceso a la educación no pueden ser cuestiones secundarias: con su visión de recuperación de la dignidad y la soberanía nacionales, los gobiernos de transición están en condiciones de cambiar de arriba abajo los programas escolares. El fin es evitar que la juventud africana sea presa de las mafias que organizan el éxodo o de los grupos armados que ofrecen dinero fácil. Confiar en la inteligencia de los pueblos y en el potencial creativo de la juventud africana son pasos esenciales para que la Revolución progrese de forma irreversible. Es crucial que las nuevas generaciones panafricanas que se movilizan hoy conozcan las ideas de los grandes pensadores panafricanistas como Ben Barka y Nkrumah, para quien «la esencia del neocolonialismo es que el Estado que está sometido a él es teóricamente independiente y posee todas las insignias de la soberanía en el plano internacional. Pero en realidad, su economía, y por tanto su política, están manipuladas desde el exterior”.

Esta tribuna me brinda la oportunidad de rendir homenaje al pueblo de Níger por haber dado al mundo semejante ejemplo de resistencia y sabiduría. En la historia de la lucha de los pueblos, se ha escrito una página de oro gracias a su inquebrantable determinación contra las presiones y los ataques de los vasallos regionales del imperialismo. Las lecciones de su experiencia serán aprendidas por otros pueblos. La «nueva Guerra Fría» entre Estados Unidos -y la Europa avasallada- contra Rusia brinda a África la oportunidad de reafirmar su voluntad de independencia. Sería una lástima desaprovechar las oportunidades sin precedentes que abre esta situación. La soberanía de los países africanos no puede significar el mantenimiento de un sistema basado en la desigualdad social. El capitalismo internacional ha destruido las esperanzas de generaciones enteras de africanos imponiendo sus políticas como un matón de guante blanco. Actores como el FMI y el Banco Mundial son cómplices y actores clave del sistema neocolonial, junto a las élites gobernantes corruptas. El derecho de África al desarrollo sería una ilusión si no incluyera la participación de las masas campesinas tradicionalmente excluidas de la nación. Si la debilidad de la industrialización y de las relaciones comerciales interafricanas fueron decididas por los distintos actores del neocolonialismo, ahora se trata de invertir la situación. Como dijo el general Tiani, ahora es el momento de actuar, no de largos discursos. Estas palabras nos recuerdan a Fidel Castro: «Hacen falta hechos, no palabras». ¡Adelante con la Revolución Panafricana de los Pueblos del Sahel!

Alex Anfruns es profesor en Casablanca, antiguo periodista y autor del libro Níger: ¿otro golpe de Estado o la revolución panafricana? publicado en España y Venezuela. Su libro fue presentado oficialmente por el Presidente Nicolás Maduro en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN) el 8 de noviembre de 2023.

Fuente: Diario El Sahel (Niamey-Niger) el 21/2/2024. Publicado originalmente en francés. 

 

Níger. Entrevista a Alex Anfruns: “La revolución en el Sahel africano”

Por José Ernesto Nováez Guerrero, Resumen Latinoamericano, 7 de febrero de 2024.

Para entender lo que está ocurriendo en esa porción del inmenso continente africano, conversamos con el periodista e investigador español Alex Anfruns.

El Sahel es una región del África subsahariana que, al igual que la mayor parte del continente africano, rara vez ocupa un espacio noticioso en los grandes medios cartelizados de Occidente. Es una región muy pobre, donde el yihadismo y las consecuencias del saqueo colonial y neocolonial han hecho estragos.

Sin embargo, recientemente tres países han saltado a los titulares por una serie de golpes de estado que han llevado al poder gobiernos de corte nacionalista y panafricano. El más reciente de ellos en Níger, ocurrido en julio del 2023, llevó incluso a la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), organización donde Francia tiene mucha influencia, a amenazar con una invasión militar al país.

Para entender lo que está ocurriendo en esa porción del inmenso continente africano, conversamos con el periodista e investigador Alex Anfruns. Alex es español, pero ha residido en Bélgica, Francia y actualmente ejerce como profesor en Casablanca. Ha dirigido el Journal de Notre Amérique y ha sido redactor jefe del medio Investi´action (2014-2019). Es coautor del libro Nicaragua: ¿Levantamiento popular o golpe de estado? (2019) y del documental Palestina: la verdad asediada (2008). Su más reciente libro de investigación se titula Níger: ¿Otro golpe de Estado o la revolución panafricana?

¿La situación en Níger acaparó la atención de los grandes medios occidentales a raíz del golpe de estado ocurrido el 26 de julio de 2023, el cual se conectó con procesos similares ocurridos en Mali y Burkina Faso. ¿Cuál era la situación de Níger previa al golpe y qué factores explican lo ocurrido?

– Desde las primeras horas tras el golpe de Estado en Níger, quedo claro que no se trataba de “otro golpe más”. Hubo una cascada de declaraciones mediáticas en defensa del presidente derrocado, Mohamed Bazoum, y en contra de los militares que proclamaron su acción como “el Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria” (CNSP). Pero, en otras ocasiones, ante golpes de estado y dictaduras longevas en África, Francia nos había acostumbrado a reacciones más discretas o incluso favorables. Por ejemplo, en Chad, tras el fallecimiento del dictador Idriss Déby en abril del 2021 tuvo lugar la sucesión de su hijo en el poder. ¿Qué hizo entonces Macron? Se apresuró en ir a legitimar a su gran aliado. ¿Por qué esta vez había tanta agitación? Desde la llegada de gobiernos militares en Malí y Burkina Faso, la presencia francesa en el Sahel ha conocido un revés histórico, que se ha materializado con la expulsión de las tropas de la “Operación Berkhane” del territorio maliense. Por consiguiente, la estrategia antiterrorista de Francia en la región había sido deslegitimada por completo, y el ejército nigerino se encontraba ante un dilema: defender una visión nacionalista o someterse a una estrategia fracasada. Por un lado, como aliado de Francia en Níger, Bazoum había acogido a parte de esas tropas expulsadas en la base militar francesa de Niamey. Por otro lado, Bazoum tuvo una actitud sospechosa hacia grupos terroristas en el marco de un programa de “desradicalizacion”, que algunos analistas percibieron como un apoyo a esos grupos para desestabilizar los países vecinos.

Era imposible que los militares nigerinos les dieran la espalda a los países vecinos. Es en la zona de la “Triple Frontera” entre esos tres países, conocida como Liptako-Gourma, donde se produce el mayor número de actividades terroristas. Y los militares nigerinos tenían la necesidad vital de cooperar con sus países vecinos. Unos meses antes del golpe, el jefe de Estado Mayor del ejército nigerino Salifou Mody visitó al coronel Assimi Goita de Malí para reforzar la cooperación mutua. Aquella visita despertó inquietudes. Solo unos días después, Bazoum le cesó en sus responsabilidades, designándole para un puesto diplomático en los Emiratos Árabes Unidos.  Esa destitución pudo tener como causa el temor a que Mody estuviese detrás de preparativos de un golpe de estado militar. Los ingredientes estaban reunidos para el golpe de Estado. Pero quedaba por ver si sería una “revolución de palacio” o un auténtico cambio de rumbo… 

Los grandes medios interpretaron lo ocurrido en Níger en el marco de la pugna geopolítica entre Rusia y Occidente, tratándolo básicamente como una movida en esta pugna. A raíz de la investigación que hiciste para tu reciente libro ¿cuál es la naturaleza y las particularidades políticas del gobierno constituido en el país después del golpe? ¿Cuál ha sido su evolución hasta el presente?

– Efectivamente, una línea de interpretación que ha prevalecido en los medios hegemónicos tras el golpe de Estado era que este se debía a luchas intestinas de poder. En resumen: según este enfoque, el golpe -que fue efectuado limpiamente y sin efusión de sangre-, fue protagonizado por actores conocidos, altos mandos del ejército que solo podían actuar por ansias de poder y para repartirse una parte más sustancial de la corrupción, fenómeno que esta tristemente extendido en el país. Sin embargo, que los militares entrasen en escena con una clara visión nacionalista, considerando que debían cumplir una misión histórica en la recuperación de su soberanía nacional… eso no entra en los esquemas de la propaganda eurocéntrica. Es más rentable agitar el espectro de la rusofobia. Pero presentar a Rusia como si estuviera detrás de cada manifestación popular africana es contrario al sentido común. 

Hay una razón por la cual esa propaganda anti CNSP se mantiene en sus trece: comprender las verdaderas motivaciones de ese golpe implicaría explicar igualmente las razones de las transformaciones en curso en Malí y en Burkina Faso. Para los grandes medios, solo hay un discurso que valga: esos militares son “demagogos”, “populistas”, “soberanistas”… Según ese punto de vista, estarían utilizando para sus propios fines personales el “sentimiento anti francés” de los pueblos de la región. 

Evidentemente, la explicación es otra: estos líderes surgen como la expresión concreta y determinada de reivindicaciones populares. Cualquier observador de la realidad africana sabe que los pueblos llevan años manifestándose contra los mecanismos de dominación neocolonial como el Franco CFA. En el caso de Níger, una de las reivindicaciones ha sido el cierre de las bases militares extranjeras, en particular la base francesa en la capital, Niamey. Si debemos juzgar a un gobierno por sus acciones, yo lo calificaría como un gobierno nacionalista con amplio apoyo popular. Desde los primeros días tras el golpe fue constituido un gobierno de transición que avanzó sus peones en el tablero de ajedrez sin titubeo alguno, en medio de sanciones y de una amenaza de intervención militar de la CEDEAO, que contaba con el apoyo activo de Francia y Estados Unidos. Las manifestaciones diarias en Niamey demuestran que a pesar de todo el sufrimiento que los actores regionales e internacionales estaban dispuestos a infligirle al pueblo nigerino, el gobierno del CNSP había tomado el poder para satisfacer sus demandas sin ceder a chantaje alguno. Esa lección de dignidad del CNSP fue el resultado de mantenerse a la escucha del pueblo. Para las páginas más infames de la historia quedarán declaraciones como la de la italiana Emmanuela Re, Representante de la UE en el Sahel, quien sostuvo que las sanciones que conllevan escasez de medicamentos, alimentos o electricidad “son útiles y eficaces para debilitar la junta en el poder”. 

En los meses siguientes, se pudo comprobar que el CNSP no actuaba de manera improvisada, sino que sus acciones respondían a una visión política panafricana llena de madurez y clarividencia: la amenaza de la CEDEAO de formar una coalición militar africana para intervenir en Níger se quedó en agua de borrajas, dejando claro que se trataba de un organismo al servicio de intereses extranjeros, o más bien un mero instrumento neocolonial de Francia. Sobre todo, Malí y Burkina Faso reaccionaron con un mensaje de solidaridad provisto de una gran fuerza moral para millones de africanos: “Si tocan a Níger, nos están declarando la guerra a nosotros también”. El 16 de septiembre, apenas un mes y medio después del golpe, se anunciaba la creación de la Alianza de Estados del Sahel. Una formidable iniciativa que no solo plantea la cooperación militar entre Malí, Burkina Faso y Níger, sino también la puesta en común de proyectos de desarrollo económico en el Sahel e incluso la perspectiva de la unión monetaria. En solo unas semanas es como si la Historia africana se hubiese acelerado varias décadas. Después de eso el curso de los acontecimientos fluyó respetando la voluntad popular: expulsión del embajador francés, anuncio de salida concertada y definitiva de las tropas francesas progresivamente hasta el día 31 de diciembre de 2023…Pero también varias medidas como la cancelación del acuerdo sobre la no imposición de doble impuesto con Francia, que le había permitido a sus empresas beneficiar de privilegios históricos, el fin del acuerdo migratorio con la Unión Europea o el fin del contrato de distribución del agua de Níger con la multinacional francesa Veolia. 

Vuelvo a la cuestión inicial sobre Rusia: en mi libro he dedicado un capítulo entero para responder a esa propaganda anti Rusia en África. He abordado con la seriedad que merece los diferentes aspectos del papel histórico y actual de las relaciones ruso-africanas: condonación de deudas, comercio de armas, asistencia técnica, cooperación en defensa, transferencia tecnológica… Algo debe quedar claro: tras la intervención militar en Ucrania, los países africanos rechazaron sumarse a las sanciones occidentales contra Rusia. Hablemos de realidad: las relaciones ruso africanas abren el horizonte al desarrollo de la industria nuclear en varios países africanos.

El yihadismo es un problema complejo, con amplias ramificaciones en la región del Sahel. ¿Cuáles son las raíces de ese problema en la actualidad y cómo incide en el país y en la región?

– El primer capítulo de mi libro, cuyo tema principal es Níger, está dedicado al origen de la desestabilización en el Sahel. Ahí analizo las causas del fracaso de la intervención francesa en Malí en 2012, citando diferentes testimonios que apuntan a la continuidad entre la guerra de Libia y la amenaza de partición territorial del norte de Malí, que llegó a justificar la presencia militar francesa en el país. Debe saberse que incluso altos mandos militares franceses admitieron la porosidad entre los llamados grupos “yihadistas” y sectores rebeldes tuareg. A pesar de haber transcurrido casi una década de la operación francesa, el problema en Malí se enquistó. Al ejército maliense se le impidió incluso entrar en Kidal, en una de las tentativas de recuperar la soberanía de su territorio nacional. Eso fue percibido por los militares nacionalistas, entre los cuales el Coronel Assimi Goita, como una verdadera afrenta. 

Volviendo al fenómeno del “yihadismo”, el antiguo presidente Bazoum tenía un conocimiento preciso del engranaje que conducía a él. Explicó el círculo vicioso que engendra ese problema: en primer lugar, la falta de acceso a la educación, que está en relación con las altas tasas de fecundidad y de pobreza del país. También explicó que los jóvenes pastores peul, cuya situación había empeorado por el cambio climático, en lugar de quedarse vigilando a sus vacas, de repente podían tomar un fusil e irse en moto para extorsionar a los vecinos de otro pueblo. Bazoum tenía razón al insistir que esa motivación tenía mucho de ideal romántico, que el discurso de la religión se utilizaba solo al nivel de la jerarquía de esos grupos, pero que no jugaba el menor papel en los jóvenes reclutados a la base, y que ese fenómeno estaba más cercano al bandidismo. Efectivamente, en una entrevista realizada poco antes del golpe de Estado, Bazoum admitía que estaba en contacto permanente con “subjefes” de esos grupos “yihadistas”. Lo cual pudo convencer a los militares nigerinos de que, en lugar de combatir al terrorismo, la estrategia francesa en el Sahel se basaba en promoverlo, como afirmaban cada vez más actores institucionales en Malí y Burkina Faso. En cualquier caso, como dirigente a quien se le confiaba ciegamente la aplicación de las políticas del FMI en Níger, Bazoum no tenía la menor voluntad en mejorar realmente el destino del pueblo nigerino.

La unión de los esfuerzos de tres países que comparten el mismo problema en sus zonas fronterizas debería ser una buena noticia. Pero ocurre algo extraño: los grandes medios silencian las victorias cosechadas por los ejércitos nacionales, como la toma de Kidal el 14 de noviembre de 2023 o la batalla de Djibo el 26 de noviembre de 2023. Y al mismo tiempo magnifican los errores de las operaciones militares africanas, mostrando lo que se presenta invariablemente como masacres contra la población civil. Como suele suceder en las operaciones de guerra, resulta difícil separar la realidad de la propaganda. Admitamos que es una actitud necesaria para los ciudadanos no tomarse al pie de la letra todo lo que digan los comunicados militares. Pero la insistencia con la cual se trata de deslegitimar las acciones de los ejércitos de Malí, Níger y Burkina Faso deben hacernos desconfiar de ese enfoque simplista de los medios dominantes. 

El proceso en Níger, Mali y Burkina Faso parece ser de naturaleza anticolonial y panafricana. Al menos eso se desprende de las declaraciones de sus principales líderes y de su firme rechazo a la presencia europea (fundamentalmente francesa) y estadounidense en la región. ¿Cómo lo valoras?

– La nueva generación de líderes de la Alianza de Estados del Sahel recoge varias de las reivindicaciones históricas del panafricanismo, entre ellas la creación de un Ejército común africano o la valorización de sus recursos nacionales en relación con proyectos de industrialización e infraestructuras estratégicas. Parafraseando a Lenin cuando dijo que el comunismo es “el poder de los soviets más la electricidad”, en el caso del Sahel los panafricanistas tienen la mira puesta en el dominio de la tecnología y el desarrollo de la energía nuclear. Se manifiesta su voluntad de acabar punto por punto con el status quo que el antiguo amo colonial les impuso a los padres fundadores de los Estados africanos tras las Independencias de 1960. 

En mi libro analizo uno de los documentos clave, los “Acuerdos de Defensa 1960-61”, que les dejaba los pies y las manos atadas a los nuevos países africanos, en lo que concierne a la diversificación de socios para la venta de sus materias primas estratégicas. Ahora esta situación está cambiando, y tanto Ibrahim Traoré en Burkina Faso como Ali Lamine Zeine están ampliando sus relaciones con nuevos socios como Rusia, China, Turquía o Irán, reforzando el peso del mundo multipolar frente a los antiguos privilegios de un actor como Francia. 

Cuando se analiza un país como Níger, que cuenta con los más bajos indicadores mundiales de desarrollo humano, con cifras del 44% de extrema pobreza, y al mismo tiempo con las riquezas más formidables en el subsuelo -uno de los mayores productores mundiales de uranio-, deben buscarse los factores que ponen en relación esta ecuación. Recogí las informaciones para que el lector juzgue por sí mismo. Pero yo afirmo claramente que es una relación en la que hay cómplices y culpables. Es cierto que las relaciones internacionales están basadas en los intereses, pero el pueblo nigerino ha demostrado que tiene una dignidad de gigante. De ahora en adelante, las relaciones entre Níger y el resto del mundo tendrán que tomar en cuenta el respeto y el beneficio mutuo. 

Níger, Mali y Burkina Faso acaban de anunciar su decisión de abandonar la CEDEAO. ¿Cómo valorar el papel de esta organización, atendiendo a que incluso valoró por un tiempo invadir militarmente a Níger?

– La salida de los tres países de la CEDEAO mediante un comunicado conjunto confirma el sentido de la dignidad de la actual generación panafricana en el Sahel. La CEDEAO había aparecido ante los ojos de millones de africanos como una herramienta en manos del antiguo amo colonial, cuyos fines son contrarios a los deseos de los pueblos. Pero las sanciones que ha impuesto a Níger puede que sean el último clavo en el féretro que marque su definitiva sepultura. A pesar de ser tres países sin salida al mar, los mecanismos de solidaridad interafricana han funcionado, sorteando los efectos crueles de ese castigo que viola los propios textos de la organización. 

Dejando de lado la inflación en algunos productos importados, el pueblo nigerino declara que las sanciones no se sienten. La puesta en funcionamiento de la central fotovoltaica de Gorou Banda (55.000 paneles solares, 30 Megawats), inaugurada el 26 de noviembre, ha permitido resolver el problema de la dependencia en electricidad proveniente de la vecina Nigeria. Los convoyes comerciales desde Burkina Faso han asegurado la llegada de víveres. Hasta los intereses de sectores económicos de países beligerantes en el seno de la CEDEAO, como los representados por el Puerto de Cotonou de Benín, decidieron levantar la prohibición de retomar las relaciones comerciales con Níger, ante las pérdidas que representan el bloqueo de las importaciones hacia ese país (80% del volumen del tránsito). Pero el Presidente de la Cámara de Comercio de Níger respondió en un comunicado el 27 de diciembre, que al mantenerse las sanciones ilegales de la CEDEAO, se invitaba a los comerciantes a seguir utilizando el puerto de Lomé en Togo y los convoyes comerciales con Burkina Faso. No podemos dejar de citar la Iniciativa del Reino marroquí que propone a los países de la Alianza de Estados del Sahel acceder con sus mercaderías al Atlántico. Son muestras del fracaso de la tentativa neocolonial de aislar a estos tres países y de que el panafricanismo ha llegado para quedarse. 

La CEDEAO había dejado de ser una organización creíble. Un día antes de la histórica decisión, una delegación de la CEDEAO, anunciada desde hacía más de un mes, debía encontrar al primer ministro de Níger en Niamey para negociar el fin de las sanciones. Lamine Zeine acababa de llegar de su gira por Rusia, Turquía e Irán, y si no hubiera tenido intención de acoger a la CEDEAO, podía haber prolongado su visita al extranjero para alcanzar importantes acuerdos de cooperación económica. Pues resulta que el avión de la delegación de la CEDEAO no despegó de Abuja, pretextando oficialmente una avería técnica. Una explicación que fue interpretada como poco menos que grotesca, y en todo caso una falta de respeto imperdonable. Horas después, Malí, Burkina Faso y Níger le asestaban un golpe mortal a esa organización teledirigida por Paris. Con esa acción se abren las puertas a otras medidas, como la adopción de una moneda propia, saliendo del mecanismo inicuo del franco CFA.

¿Cómo valoras de modo global el proceso que se está dando en el Sahel? ¿Cómo verlo en el marco de las transformaciones y retos de África hoy?

– La transformación en curso en el Sahel está dando una lección a quienes se habían acostumbrado a tratar con África desde una actitud paternalista. Los pueblos europeos deben distinguir entre el discurso del miedo inoculado por sus dirigentes –miedo a los migrantes, al terrorismo, etc.- y los acontecimientos e ideales llenos de esperanza que transmite la nueva generación panafricana. La visión que plantean para el futuro de sus pueblos es rigurosa y completa. En solo unos meses han roto en mil pedazos las falsas ilusiones de la democracia abstracta, hasta el punto de que los pueblos de esos tres países empiezan a ver los frutos del cambio y a reclamar un periodo de transición mayor al anunciado: exigen que los gobiernos militares sigan hasta diez o quince años. Es obviamente una pesadilla para el imperialismo. Pero las medidas tomadas por estos gobiernos –como los Voluntarios por la Defensa del Pueblo (VDP) en Burkina Faso- deben ser una escuela para el pueblo. Después de que a Francia no le haya quedado otra opción que irse por la puerta trasera de manera humillante, cabe esperar que las provocaciones vayan in crescendo este 2024. Así lo anunció sin remilgos un antiguo agente francés en un plató de televisión: de ahora en adelante el plan consistirá en operaciones clandestinas de desestabilización. Para hacer frente a esas acciones criminales, es un requisito estar informado sobre lo que está en juego allí. Para los pueblos del Norte, cuyo relativo bienestar ha tenido como condición la amnesia y la ignorancia cultivada durante siglos, es un deber moral identificar correctamente y apoyar las aspiraciones de la nueva generación panafricana. Para los pueblos del Sur, es necesario poner en común las experiencias y los esfuerzos, denunciar el arma de guerra que son las sanciones ilegales y construir más solidaridad entre los pueblos. Lo cual requiere estudiar la historia y el presente de sus luchas, o como dijo Martí: “los pueblos deben darse prisa en conocerse unos a otros como si fueran a librar una batalla juntos”. Yo añado que hoy esa batalla, en las circunstancias históricas de la Nueva Guerra Fría, es la del antiimperialismo.

Fuente: Almayadeen.

Entrevista al escritor y profesor Alex Anfruns

 

«Los dirigentes de la CEDEAO han demostrado ser traidores a la causa panafricana»

Fuentes: Rebelión

En el tema de portada de Omega TV “Sujet à la Une” (Burkina Faso) hablamos de los países de la Alianza de Estados del Sahel (AES), la actualidad de Senegal, la postura de la CEDEAO y la cooperación internacional. En el curso de este programa contamos con Alex Anfruns como invitado internacional. Alex Anfruns es profesor en Casablanca y autor del libro “Níger: ¿Otro golpe de Estado o la Revolución Panafricana? presentado oficialmente por el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

Dice usted que los presidentes de Malí, Burkina Faso y Níger cuentan con el apoyo de sus pueblos. ¿Cómo valoraría esta dinámica entre los líderes militares y sus poblaciones, y en qué se diferencia de los regímenes anteriores, sobre todo en lo que respecta al apoyo popular?

En la situación particular e histórica que viven los países del Sahel, hay que decir que los golpes de Estado no fueron el resultado de un puñado de“golpistas aventureros”. Años de protestas y agitación social se han cristalizado en la acción decidida de unos pocos hombres pertenecientes a los ejércitos nacionales, que plantearon la necesidad de darle un giro de 180 grados a la estrategia militar y la política de cooperación con el socio tradicional, Francia. El contexto bélico había puesto a estas naciones en peligro de muerte. Animado por la iniciativa de los ejércitos, el pueblo se pone a asumir la defensa de la nación. Desde la independencia, ciertos estratos sociales en el Sahel, en particular el campesinado, habían permanecido aislados del destino de la nación.

Los capitalistas rentistas se apoyaron en una alianza con los caciques tradicionales y conservadores, en beneficio de un sistema neocolonial que mantenía la pobreza extrema. Con la Alianza de Estados del Sahel (AES), la población se moviliza para luchar por la descolonización cultural y económica, consciente de que es su tarea histórica. Es una oleada de unidad popular, que no es lo mismo que unanimidad… Se ha pedido a los capitalistas rentistas a contribuir a la producción nacional. Se ha llamado a los bandidos armados tras la bandera del fanatismo religioso o del separatismo a abandonar las armas y unirse al redil nacional. A otros actores se les ha pedido que pongan fin a las divisiones, abandonen sus privilegios y apoyen el proceso de construcción de la soberanía popular.

La propaganda contra los actuales gobiernos de la AES ha presentado a estos militares como si sólo contaran con el apoyo de unos pocos manifestantes en las grandes ciudades y carecieran de apoyo en las zonas predominantemente rurales de estos países. Sin embargo, es en las zonas rurales, especialmente en las afectadas por el azote del terrorismo, donde los militares cuentan con un apoyo significativo, procedente, por ejemplo, de los desplazados internos.

La percepción desde las grandes ciudades no es completa ni representativa de la situación en el resto del país, existe una visión condicionada por la comodidad de ciertas clases sociales, que no se corresponde con las prioridades de la mayoría de la población. Como explicó claramente el capitán Ibrahim Traoré, el apoyo a los regímenes anteriores estaba distorsionado por la corrupción y la compra de votos. Lo que ocurre hoy es exactamente lo contrario: se pide a la población que contribuya mediante donaciones al Fondo por la Salvaguardia de la Patria (Niger) o el Fondo de Solidaridad Patriótico (Burkina Faso).

En su libro destaca el tema de las relaciones con Francia, insistiendo en la necesidad de que los países africanos diversifiquen sus socios comerciales. ¿Por qué cree que Rusia puede ser un socio fiable, sobre todo en los ámbitos tecnológico y armamentístico, y cómo podría influir esto en la dinámica regional?

No cabe duda de que, en estos dos ámbitos, Rusia es un socio importante para África. El padre de la liberación de la patria cubana, José Martí, señaló con razón que un país que no quiera seguir siendo esclavo de otro económicamente más fuerte debe diversificar sus socios comerciales. Históricamente, Rusia ha ayudado a construir presas y otros proyectos de infraestructura en algunos países africanos. Pero los acuerdos neocoloniales impidieron que los países del Sahel alcanzaran una verdadera independencia en beneficio de sus poblaciones. Hoy, Rusia está en condiciones de ayudar a los países africanos a construir centrales nucleares. Este es el deseo expresado por muchos países africanos, no sólo del Sahel: de Marruecos a Egipto, pasando por Uganda, Etiopía, Malí y Burkina Faso, estos países podrían dar un salto cualitativo en la producción de electricidad. En Níger, el acceso a la electricidad sólo alcanza al 13% de la población a nivel nacional (pero al 1% en las zonas rurales, donde vive el 80% de la población).  En Burkina Faso, el acceso es del 19% a nivel nacional, según cifras del Banco Mundial. El 70% de la población vive en zonas rurales, y sólo el 3% tiene acceso a la electricidad. 60 años después de la independencia, ¿quién puede negar al pueblo de Burkina Faso su derecho a los beneficios de la modernidad a través de la electrificación?

Del mismo modo, ¿quién puede negar el derecho de los ejércitos del Sahel a adquirir el material militar adecuado para hacer frente a la amenaza de los grupos armados que desestabilizan sus países? Si Rusia, Turquía o Irán les dan acceso a la tecnología que sus socios tradicionales les han negado, los Estados africanos dependerán menos de operaciones militares externas que han demostrado ser un fracaso.

Les recuerdo que un jefe de Estado Mayor del ejército imperialista francés anunció que tendrían que permanecer en el Sahel hasta 2050 para garantizar suseguridad. La visión europea de la seguridad puede no corresponderse con la visión de la seguridad panafricana. Contrariamente a lo que repite la propaganda, Rusia no está detrás de los golpes de Estado militares ni de las manifestaciones “antifrancesas”; está al lado de los pueblos y de sus nuevos dirigentes en la búsqueda de su soberanía nacional.

Usted describe a los actuales líderes de Burkina Faso, Malí y Níger como la vanguardia de la revolución panafricana. ¿Teme que esto pueda animar a otros países de la CEDEAO a adoptar caminos similares, lo que podría conducir a una proliferación de golpes de Estado en la región?

Para mí, no es una posibilidad que haya que temer, sino esperar. No hay más que ver la situación en Senegal para darse cuenta de que la democracia ha sido despojada de su sustancia. En mi opinión, lo que el pueblo africano debe temer no es la llegada de golpes de Estado militares soberanistas, sino el statu quo de una clase dirigente que prolonga la miseria de millones de personas empujándolas al éxodo o abandonando a parte de su juventud para que caiga presa de los grupos armados en una lógica nihilista y autodestructiva. 

En mi libro planteo claramente la hipótesis de que otros países de África Occidental seguirán los pasos de los Estados sahelianos. ¿Qué país será el próximo en unirse a la revolución panafricana? Pero comprendo la preocupación de algunos: un ejército panafricano es difícil de corromper. Su visión del desarrollo regional y autocentrado amenaza la lógica del capitalismo internacional, las ONG occidentales y el sistema de la “ayuda internacional”. El fortalecimiento de los Estados africanos, que consiguen diversificar sus socios para que sus poblaciones puedan beneficiarse de los recursos nacionales, es una mala noticia para quienes han practicado el saqueo ilimitado y despreciado el derecho de África al desarrollo.

El anuncio de la retirada conjunta de Malí, Burkina Faso y Níger de la CEDEAO es un punto clave en su libro. ¿Cómo interpreta esta decisión y cómo cree que puede contribuir a la unidad panafricana que defiende en sus escritos?

En primer lugar, la unidad panafricana no consiste en repetir discursos huecos a favor de la alternancia democrática. La alternancia en un sistema político donde hay cientos de partidos, pero donde el poder económico permanece siempre en manos de una élite dirigente, no es verdadera democracia. En este sentido, los valores propugnados por la CEDEAO parecen una abstracción desconectada de las realidades de los pueblos africanos. La crisis de Senegal es una nueva demostración de estas contradicciones, al igual que las declaraciones del Presidente Patrice Talon, que ha cambiado de opinión sobre la política de sanciones contra Níger y ha afirmado que ahora hay que pasar a otra política de la CEDEAO.

Pero no olvidemos la segunda parte de su frase, cuando afirma que la CEDEAO debe escuchar lo que quieren Malí, Níger y Burkina Faso en cuanto a su periodo de transición, porque eso impediría a estos países perseguir su sueño en la AES limitándolo a una declaración de intenciones. Patrice Talon no parece comprender que es demasiado tarde: ¡los Estados del Sahel han declarado que su anuncio de retirada es irreversible! Y la población de Níger no está dispuesta a olvidar el sufrimiento infligido por la CEDEAO, mediante las sanciones y el bloqueo que le han impedido acceder a los medicamentos o a la electricidad. Los dirigentes de la CEDEAO han demostrado ser traidores a la causa panafricana.

La unidad panafricana es una visión de desarrollo a medio y largo plazo en beneficio de las poblaciones dejadas atrás por décadas de sufrimiento impuesto por la obediencia al FMI. Es la entrada en escena de una población que recupera el orgullo y la confianza en su futuro en África, en lugar de ser expulsada por los caminos del desierto y la travesía mortal del Mediterráneo, que se ha convertido en el cementerio marino de la juventud africana. La revolución panafricana es una ruptura total con una situación marcada por las políticas neocoloniales. El panafricanismo es también la fuerza de un sueño, el sueño de millones de niños y jóvenes africanos que tienen derecho a vivir, a crear y a desarrollarse con vistas a un horizonte de felicidad y dignidad.

Ha mencionado que la escritura de su libro estuvo motivada por el golpe de Estado en Níger en 2023. Podría explicar con detalle qué despertó específicamente su interés por este acontecimiento y cómo le llevó a escribir «Níger: ¿otro golpe o la revolución panafricana»?

Me indignó el anuncio de un ultimátum por parte de la CEDEAO y el apoyo de potencias extranjeras como Francia a la intervención militar en Níger.

Siempre he analizado la realidad social y política de Europa estableciendo el vínculo con la situación de los antiguos países colonizados. Siempre he denunciado los mecanismos neocoloniales y las guerras imperialistas. Por eso me tomé muy en serio las reacciones al golpe de Estado que derrocó a Mohamed Bazoum el 26 de julio de 2023.

Al principio observé el apoyo popular al CNSP y las exigencias diarias de que se marcharan las tropas francesas. Esto me llevó a formular la hipótesis de que no se trataba simplemente de un putsch. Analizando la historia de Níger, me di cuenta de que se daban todos los elementos para una situación revolucionaria. En particular, investigué el papel y el impacto de las políticas del FMI en el país, que han contribuido a debilitar el Estado y a favorecer los intereses de la antigua potencia colonial a través de sus multinacionales. Esta investigación, además de los análisis aportados por mi experiencia como antiguo periodista, alimentaron mi escritura.

Concebí mi libro “Níger: ¿Otro golpe de Estado o la Revolución Panafricana? como un manual de contrapropaganda para responder a los pseudoargumentos destinados a desmoralizar al pueblo africano en su lucha por la soberanía.

Fuente: Omega TV, Sujet à la Une. La entrevista editada está disponible en este enlace: https://youtu.be/Hks_itI2yGA

 

«El Níger quiere decidir quiénes son sus socios preferentes»

Entrevista a Alex Anfruns Millán

Peru Erroteta

El Triangle

Alex Anfruns Millán

Profesor de español en Casablanca. Investiga el derecho al desarrollo desde una perspectiva panafricana. Ha escrito sobre las guerras y los intentos de golpe de Estado en Mali, Siria, Venezuela y Nicaragua. Es coautor del documental Palestina: la verdad asesinada. Ahora publica Níger: ¿Otro golpe de Estado… o la revolución panafricana? (El Viejo Topo).

En el Níger, como titula tu libro, ¿otro golpe de Estado o la revolución panafricana?

Hago esta interrogación inicial dirigida al lector porque es necesario, pienso, salir de una visión maniquea. Serían las dos cosas. Por un lado, un golpe de Estado, que no se puede negar. Hay un actor, que es el estamento militar, que interviene para interrumpir la acción de un gobierno constitucional. Golpe que yo califico de nacionalista, en la medida en la que defiende la soberanía de Níger, considerando que el anterior presidente había sido deslegitimado para gobernar por su actitud ante el terrorismo. Los militares están en contacto con la realidad en la triple frontera de Mali, Burkina Faso y el Níger.

¿Terrorismo del ISIS…?

En parte, porque a este hay que añadir grupos separatistas tuaregs. En el libro planteo que si se produce el golpe de Estado del 26 de julio es porque el presidente derrocado, en lugar de cooperar con los gobiernos de Mali y Burkina Faso, que es donde están los focos del terrorismo, decide mantener la visión, la doctrina, de la lucha antiterroristas promovida por Francia. Una decisión radicalmente opuesta a los enfoques de los militares autóctonos. Sobre todo, después de haberse constatado reiteradamente que Francia, en lugar de combatir el terrorismo, lo ha estado instrumentalizando en beneficio propio. En este sentido, los militares de Níger decidieron sumarse a los esfuerzos de los de Mali y Burkina Faso para hacer frente a la situación, con más probabilidades de éxito. En cualquier caso, también hay que tener en cuenta que el golpe fue incruento.

¿Cómo se explica, en fin, la cronificación del terrorismo en la zona y la chocante inoperancia de los militares franceses? ¿Puede ser que mantener activo un conflicto armado en la zona resulte beneficioso para Francia?

Hay una tendencia histórica que el imperialismo no puede parar. ¿Cuál es el balance de la intervención del imperialismo occidental en Irak o Afganistán? Tratar de impedir que estos países establecieran acuerdos con socios que se consideraban contrarios a sus intereses. Pero esta es una realidad imparable. Los países, también los africanos, quieren coger las riendas de su destino y decidir quiénes son sus socios preferentes en función de sus intereses.

La información occidental dominante presenta al Níger, y en general a toda la zona, como un universo remoto, caótico, incomprensible… ¿Responde esto a la realidad?

En el Níger, como en muchos países del sur, la economía es informal. Las empresas públicas pudieron obtener ingresos procedentes del uranio, en particular. Un estrato de la población, los funcionarios, se han beneficiado de las empresas públicas. Pero el sector absolutamente dominante sigue siendo la agricultura. No hay una industria significativa. La situación de la gente es muy mala. De 27 millones de habitantes, más del 42% se encuentran en la extrema pobreza. El analfabetismo afecta a una de cada seis personas. Comento en el libro cómo puede ser que, por un lado, haya tanta riqueza, recursos, y de la otra se viva en una situación insoportable. Una cosa que en el caso de las mujeres adquiere proporciones todavía más alarmantes. En este sentido, sería importante que el feminismo mundial se interesara por la situación en el Níger.

En este contexto, ¿son quizás los militares el segmento más estructurado, organizado, con más posibilidades de intervención, cosa que ya se puso de manifiesto en las luchas anticoloniales?

Los militares han cumplido una misión histórica en muchos procesos de descolonización. Una cosa que ahora converge con algunos movimientos contra la corrupción, que se han desarrollado en los últimos años, sobre todo en la lucha contra las privatizaciones, y también contra el terrorismo. Pero el actor capaz de hacer el cambio y de ofrecer una orientación a la defensa de la soberanía nacional ante el imperialismo es el ejército. Nos guste o no. Ante la visión simplista e interesada que se difunde en Occidente, no se tiene que perder de vista el contexto. Estos militares no surgen de la nada. Han vivido la historia de sus países, desde las falsas independencias, las independencias nominales. Francia, desde el primer minuto de la descolonización, pone en marcha un mecanismo que ata de pies y manos a los nuevos países, supuestamente independientes. Los militares esto lo conocen, y también que los intentos de recuperación de la soberanía nacional han sido sistemáticamente saboteados por la antigua potencia colonial. Tienen muy claro cuál es su misión histórica.

La presencia de Rusia en la zona tampoco es tan nueva, si se tiene en cuenta que la Unión Soviética, directa o indirectamente, jugó un papel significativo en los procesos de descolonización…

Sí, la Unión Soviética jugó cierto papel, no en todos los países igual. Durante la guerra fría, antes de que se produjeran las independencias formales, sí que circuló el fantasma de que los soviéticos estaban detrás de los movimientos nacionalistas. Hay que desmontar la idea de que Rusia, ahora, y antes la URSS están detrás de los movimientos soberanistas. Algunos líderes africanos de los años 50 viajaron a la Unión Soviética, pero no estuvieron sometidos a su visión, ni cumplieron órdenes. En algunos casos, la proximidad con los soviéticos permitió comprobar que era posible otro tipo de colaboración, diferenciada de la que imponían las metrópolis.

¿Y el amigo americano qué papel juega en el Níger y en los países de la zona?

Los Estados Unidos tienen bases en todo el mundo, y ejercen un imperialismo menos torpe, digamos, que el de Francia. Porque Francia se tiene muy creída esta idea de su misión civilizadora, la francofonía. Que la cultura francesa es superior. Cierta mirada miope sobre la realidad. Obviamente, a los Estados Unidos les gustaría que algunos militares (que conocen bien el ejército norteamericano, porque es quien los ha adiestrado) se pusieran de su lado. Una cosa que no parece obvia, porque, de vuelta a sus países, los militares piensan y tienen intereses propios. De hecho, tropas norteamericanas estacionadas en el Níger se han desplazado del sur en el norte. De los 1.100 soldados estacionados con que contaban los EE. UU. ahora quedarían unos 600. El ambiente dominante en el país está claramente en contra de toda presencia militar extranjera.

¿Constituye Francia en la África Occidental un ejemplo muy acabado del que entendemos por neocolonialismo?

En el libro cito uno de los momentos decisivos que han formado a esta nueva generación de militares panafricanistas. Fue cuando Francia impidió al ejército de Mali entrar en Kidal. Esto habría contribuido a recuperar cierta soberanía. A partir de aquí, los militares entendieron que eran ninguneados, que estaban desamparados. En la medida en la que no poseían el armamento y los recursos necesarios para hacer frente al terrorismo islámico. Esto impulsó la idea de poder establecer acuerdos con terceros, con otros socios que no fueran solo Francia. No solo en el plan militar, sino en ámbitos económicos, culturales… monopolizados por el neocolonialismo, del cual se han aprovechado multinacionales, que ahora están haciendo las maletas, como las ha hecho el embajador francés.

Se dice que el 80% de la electricidad que se produce en Francia se hace con el uranio procedente del Níger. ¿Estará dispuesta Francia a admitir nuevas reglas de juego en la explotación de este recurso, o no tendrá más remedio que hacerlo?

Estamos en un escenario de golpe militar que ha puesto las cartas cara arriba. Francia ha desplegado toda su panoplia diplomática y mediática para justificar una intervención militar, pero no lo tiene nada fácil. Evidentemente, Francia no renunciará a su privilegio histórico, pero no le queda más remedio. El Níger, Burkina Faso y Mali han entrado en una dinámica federalista de los Estados del Sahel. Cosa que hace más improbable una intervención. Ya no se trata solo de hacerlo en un solo país, aislado, sino en toda la región, donde el malestar se extiende en países como Senegal, tradicionalmente muy dependiente de Francia. Ante las sanciones contra el Níger promovidas por los EE.UU., la UE, Francia…, que incluyen impedir la llegada de alimentos y medicinas, Burkina Faso está aprovisionando al país.

¿Y el papel de China, del cual se habla tanto?

Los países africanos ya están, en los hechos, en una realidad muy diferente. El papel de socios como Rusia o China está muy consolidado. Naturalmente, tienen intereses propios, pero sus reglas de juego son otras, basadas en cierto beneficio mutuo.

 

Alex Anfruns: En África vemos pasos decisivos en favor de la soberanía

Conversamos con el periodista Alex Anfruns sobre su libro ‘Níger: ¿otro golpe de estado o la revolución panafricana?’.

Por Redacción NR | 12/12/2023

Algo se está moviendo en el continente africano. Los golpes nacionalistas llevados a cabo en Burkina Faso, Malí o Níger han instaurado nuevos gobiernos que están rompiendo con la injerencia extranjera en sus respectivos países.

Los grandes medios occidentales ocultan el gran apoyo popular con el que cuentan estos nuevos liderazgos y tratan de difamarlos acusándolos de meros golpistas.

Para profundizar sobre esta cuestión, entrevistamos al periodista Alex Anfruns, autor del libro ‘Níger: ¿otro golpe de estado o la revolución panafricana?‘, publicado por la editorial El Viejo Topo.

‘Con los golpes nacionalistas se ha abierto una nueva dinámica regional en los países de África del oeste en lo que se conoce como la triple frontera (Burkina Faso, Malí y Níger), que es una zona muy desestabilizada’, asegura Anfruns.

A continuación os ofrecemos la entrevista íntegra.

 

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