El acoso o intimidación por medio de las tecnologías digitales es un comportamiento repetitivo, que pretende atemorizar, humillar o enfadar a otras personas. AM se acerca al tema.

Rosanyela Cabrera Viera - Alma Mater.- Vibra el teléfono móvil, la notificación anuncia que Votaciones Jatibonico ha enviado una solicitud de amistad en Facebook. Lorena, una espirituana de 23 años, accede al perfil y para su sorpresa encuentra su rostro en primer plano.


«Ingresé a la cuenta y vi una foto antigua mía que tomaron sin mi aprobación, y otra de la ex de mi novio. La intención era comparar a ambas y ver quién era la más votada. Los comentarios de la publicación intentaban ridiculizarme y minimizarme. Aunque luego eliminaron el post, fue un episodio incómodo y frustrante», narra Lorena, quien actualmente cursa estudios en Ciencias Médicas.

Las burlas en redes sociales resultan una variante de ciberacoso. De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el acoso o intimidación por medio de las tecnologías digitales es un comportamiento repetitivo, que pretende atemorizar, humillar o enfadar a otras personas.

Entre los patrones más comunes distinguen la difusión de mentiras y la publicación de fotografías vergonzosas de un internauta. También incluye el envío de mensajes hirientes o amenazantes y la suplantación de identidad.

Conflictos al alcance de un clic

Las prácticas de ciberacoso causan estragos en Cuba hace años, no es un fenómeno reciente. La reducción de la tarifa de datos móviles, la proliferación de los puntos WiFi y el aumento de servicio Nauta Hogar posibilitan una mayor exposición al mundo digital y un incremento en los peligros de hostigamiento en línea.

Cual novela garciamarquiana, en la que se reparten pasquines con noticias de amores clandestinos y murmullos íntimos de pobladores, coexisten en Facebook grupos y páginas municipales cubanas destinadas a difundir «chismes». Generalmente se desconoce el autor o administrador de estos espacios.

Foto: Shutterstock

En noviembre de 2019, el diario Juventud Rebelde expuso un hecho similar en una comunidad tunera. El perfil falso desacreditaba y chantajeaba a usuarios del territorio, al punto de ocasionar divorcios, conflictos entre vecinos y estados de inconformidad.

La psicóloga Otmara Artola Duarte, indica que los agresores virtuales pueden tener un trastorno de personalidad, sienten placer al intimidar y dañar a otros. Además, muestran carencias afectivas y utilizan estas conductas para lograr reconocimiento y cierto poder.

Por otro lado, las víctimas de ciberacoso observan amenazas en cualquier entorno, experimentan vergüenza, preocupación y tienden a aislarse. En algunos casos sufren de depresión y en situaciones extremas pudieran llegar al suicidio, advierte Artola Duarte.

Cifras de la encuesta realizada por AM para este reportaje, revelan que el 49.5 % debió bloquear un perfil que le hostigaba. La pesquisa muestra que tanto hombres como mujeres pueden ser vulnerados en espacios virtuales.

Diseño: Rosanyela Cabrera Viera

No obstante, las muchachas son más propensas a recibir contenido sexual sin previa anuencia. Del 60.6 % que declaró haber sufrido este tipo de acoso, 39 entrevistados pertenecían al género femenino y 24 al masculino.

Hilos legales entre el tejido virtual

Quien fuera la pareja de Grether hace un tiempo, desde Estados Unidos divulgó sus imágenes íntimas. «A raíz de la filtración de mis fotos tuve que alejarme de las redes sociales porque siempre que abría Messenger recibía mensajes de hombres diciéndome `cosa rica´, ` ¿cuánto tu cobras?´. Me enviaron fotografías de sus genitales y me escribían: mira lo que tengo para ti, puta, dime tu precio», relata la joven de 22 años.

¿Acaso un cubano radicado en el extranjero puede responder a un proceso legal si incurre en un delito de esta índole? ¿Qué consecuencias debe asumir?, pregunta AM.
«El imputado debe responder a un proceso legal una vez ingrese a territorio cubano en un término que no prescribe la ley, si se comprueba la verdad material que ha sido autor del delito. La afectada puede facilitar capturas de pantallas, conversaciones o grabaciones como prueba del hecho», aclara Ainel Manuel Falcón Rodríguez, abogado del Bufete Colectivo del municipio de Fomento, en Sancti Spíritus.

El Código Penal recientemente aprobado sanciona con privación de libertad de seis meses a dos años o multa de doscientas a quinientas cuotas o ambas, a quien, directamente o a través de cualquier medio de comunicación, acose a otra persona con requerimientos sexuales para sí o para un tercero.

Las palabras de Grether delatan las heridas aún vigentes. «Eso me perjudicó mucho, me sentía amenazada y con temor, algunos dijeron que sabían mi dirección y que vendrían a verme. Yo estuve mal y fue difícil reincorporarme a la vida social. A día de hoy, después de abrirme nuevos perfiles, hay personas que me escriben cosas obscenas».

Iñustración: Pixabay

La demandante puede solicitar una indemnización por daños y perjuicios ocasionados, tiene derecho a ser representada por un abogado. Incluso, si la Fiscalía archiva el caso, varios recursos la respaldan para continuar el proceso en instancias superiores, explica Falcón Rodríguez.

Si bien es cierto que la ley cubana penaliza el acoso, y asume el espacio virtual como un medio o canal por donde ocurre la ilegalidad, resulta pertinente nombrar el ciberacoso como un delito específico. Este es un fenómeno con varias aristas y se deben ofrecer todas las herramientas y oportunidades en la ejecución de las denuncias.

Daños ¿permanentes?

Cuando presionas la opción «publicar» o «enviar» no hay marcha atrás. Debemos pensar más de una vez antes de subir contenido a redes sociales; nunca se elimina del todo una información en el espacio virtual, cualquiera pudo haberla compartido o guardado, y el grado de perdurabilidad es incalculable.

La experta Artola Duarte manifiesta que ante la aparición de acoso virtual el primer paso es buscar la ayuda de familiares y amigos, si es necesario, acudir a especialistas de salud mental. «Resulta importante informarse sobre como emplear las redes sociales», sentencia.

No se trata de satanizar a Instagram, Facebook, WhatsApp, Telegram, Twitter u otra plataforma, consiste en mantener respeto y empatía en línea, obviar las frases peyorativas y humillantes. Lo que para unos deviene en bromas, pasatiempos y venganzas, para otros es la causa de traumas, trastornos alimentarios, bajo rendimiento escolar y pérdida de la confianza en sí mismo.

Escuche más del reportaje en audio

Los nombres de las víctimas de ciberacoso han sido modificado para proteger sus identidades.

Descripción de Ciberacoso, violencia perdurable

Género
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