Por Hedelberto López Blanch*/Foto Virgilio Ponce.- Contrario al objetivo que espera Occidente, que es el de destruir la economía rusa y debilitar a su gobierno mediante las cientos de “sanciones” que le ha impuesto, hoy el gigante euroasiático las ha ido esquivando y muestra índices de recuperación.


Estados Unidos y la Unión Europea han puesto en marcha una enormidad de paquetes de medidas contra Moscú, primero porque no se dejó arrebatar la estratégica península de Crimea después que Washington diseñó y ayudó a derrocar al gobierno ucraniano de Víctor Yanukovich y en su lugar instaló un régimen ultraderechista con el objetivo de cerrar, con las fuerzas de la OTAN, el cerco fronterizo a Rusia

Tras Moscú lanzar la operación militar especial el 24 de febrero de 2022 con el objetivo de desmilitarizar y desnazificar al régimen de Kiev, Occidente intensificó, en grado sumo, esas extorsiones.

Las medidas fueron dirigidas a perjudicar a las industrias petroleras y de defensa; eliminarla de los sistemas internacionales bancarios, prohibir a los ciudadanos y empresas de la Unión Europea comprar o vender nuevos bonos, acciones o instrumentos financieros, negar visas y congelar cuentas de ciudadanos rusos, entre otras.

Hoy, a pesar de los daños iniciales ocasionados al país, la dirigencia rusa ha ido dando pasos para continuar estabilizando la economía.

En un reciente informe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró las previsiones hechas en octubre pasado sobre la economía rusa, las cuales fijaban un descenso del 2,3 % en 2023 y ahora señala que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá un 0,3 % en este año. Para 2024 pronostica un aumento del 2,1 %.  

Por su parte, el diario estadounidense The New York Times asegura que “los intentos de las naciones occidentales de utilizar las sanciones y otras medidas para paralizar la economía rusa han tenido efectos limitados, en un escenario cuyos elementos demuestran qué tan profundamente integrada está Moscú con la economía mundial, permitiéndole obtener enormes sumas de dinero”.

Seguidamente el TNYT reconoce que existe un “rediseño de los flujos del comercio mundial a medida que los lazos de Rusia con Europa se aflojan y se forman nuevas alianzas”.

Los datos confirman esas declaraciones pues si se compara el promedio mensual del comercio de 2017 a 2021 de Rusia con otras naciones se observa que en el último año creció 70 % con China; 310 % con India, 198 % con Turkiye, 106 % con Brasil y 57 % con España.   

Moscú también mantiene buenas relaciones en las regiones Asia-Pacífico, Medio Oriente, África y América Latina. Asimismo, con organizaciones creadas por los países emergentes: la Unión Africana, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental, entre otras.

Estados Unidos y sus dóciles aliados no calcularon el potencial interno con que cuenta Rusia, entre ellos, su desarrollo energético, la metalurgia, la producción de materiales de construcción, enormes centros industriales, la ingeniería mecánica y el complejo industrial militar, los que todos a la par impulsan la economía. 

Ahora está sucediendo otro fenómeno inverso de las medidas contra el petróleo y el gas rusos, impuestas por los ricos funcionarios estadounidenses y europeos que dirigen las políticas económicas y sociales de esas naciones sin tener en cuenta los intereses de muchas compañías y de la población en general.  

En ese caso se halla Europa, que ha realizado compras récord de gas natural licuado (GNL) ruso a pesar del llamado de Bruselas a eliminarlos.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) los volúmenes de GNL ruso que ingresaron a la Unión Europea en febrero de 2023 aumentaron a 2 000 millones de metros cúbicos lo cual sucede mientras la Comisión Europea insta a sus países miembros a abandonar por completo la adquisición de ese gas “por presunto riesgo”.

Los portales de navegación Vesselfinder y Marinetraffic muestran que los suministradores de gas entregaron en enero 2 300 millones de metros cúbicos de GNL ruso a Europa, de los cuales 1 900 millones se quedaron en la región. El volumen es superior al equivalente a la media mensual de las exportaciones rusas de GNL a la UE, de 1 800 millones de metros cúbicos el 2022.

Bélgica, Francia y España representaron el 80 % de estas importaciones y el valor total de los abastecimientos rusos de GNL se estima en 1 300 millones de dólares.

Otro país que siguió el mismo curso es Japón que importó en enero 747 706 barriles de petróleo desde el gigante euroasiático, de acuerdo al informe del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Tokio.

Estados Unidos y la Unión Europea no calcularon ni comprendieron que en una economía globalizada donde cada día el mundo es más multipolar se hace muy difícil aplicar “sanciones” que la mayoría de los países no están dispuestos a acatar.

 

 

 

*Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.

Martianos-Hermes-Cubainformación

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