Artur González / Heraldo Cubano.- Aunque siempre Estados Unidos ha procurado matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano, en los últimos tiempos hacen lo imposible por asfixiarlo totalmente, aprovechándose de los efectos que causan las leyes que conforman la guerra económica, comercial y financiera, aplicadas por todas las administraciones yanquis desde 1959.


Como parte de la campaña presidencial iniciada recientemente, Donald Trump vaticinó un recrudecimiento de esas acciones de guerra económica, según sus declaraciones durante un video divulgado en la red Truth Social, donde catalogó a Cuba “como un estado fallido”, pero sin referirse a las verdaderas causas de las actuales penurias que sufren los cubanos.

El responsable de las 243 sanciones al pueblo de Cuba y la inclusión nuevamente en la espuria lista de países que patrocinan el terrorismo, agregó:

El liderazgo en Cuba podría cambiarse si soy reelegido el 5 de noviembre del 2024, porque trataré de divorciar la admiración y apoyar a todo el valiente pueblo de Cuba, del vil régimen comunista y aunque no es nada fácil lo apreciamos y vamos a cambiarlo”. “Biden ha sido muy débil con los comunistas, yo apoyo al pueblo cubano”.

Hay que ser muy cínico para decir que aprecia al pueblo de la Isla, cuando todas sus acciones son para estrangularlo y hacerle la vida más difícil cada día.

Trump se encargó de desmontar la estrategia de Barack Obama, al calificarla de craso error que no alcanzó los éxitos esperados de desmontar el sistema socialista desde dentro y por tanto lo adecuado era apretar más la tuerca del garrote en el cuello de cada ciudadano, hasta que se lancen a las calles, al estilo de la teoría de “la lucha no violenta y la desobediencia civil”, desarrollada por Gene Sharp.

Preparándole el camino por si es elegido en noviembre de este año, y también con el propósito de evitar que el presidente Joe Biden, en un posible 2do mandato, suavice la guerra económica contra Cuba, el viernes 22 de marzo de 2024 los miembros de la mafia anticubana en el Congreso, aprobaron una nueva Ley con un financiamiento de 1,200 millones de dólares, para las operaciones del gobierno estadounidense en los Departamentos de Defensa, Seguridad Nacional, Trabajo, Salud y Servicios Humanos, Educación, Estado y el poder legislativo, donde incluyeron en una llamada “percha”, un fuerte paquete millonario para la asistencia económica a algunos aliados de Estados Unidos y fondos para promover la “democracia” en Cuba y Nicaragua.

El próximo paso será su aprobación en el Senado, donde cuentan con el respaldo del senador Marco Rubio.

El congresista Mario Díaz-Balart, presidente de la subcomisión sobre el Departamento de Estado, Operaciones Extranjeras y Programas Relacionados, en la Comisión de Asignaciones de la Cámara Baja, expresó que la nueva Ley incrementará un 25 por ciento los fondos para promover la “democracia en Cuba”, donde están incorporados seis proyectos de ley de asignaciones restantes para el Año Fiscal 2024.

Esos incrementos contemplan más dinero para las transmisiones a Cuba de Radio y TV Martí y un fondo adicional para promover tecnologías que fomenten la libertad en Internet y aborden las amenazas de la censura. Denegar visas a funcionarios de gobiernos y organismos internacionales que ellos identifiquen como vinculados a la cooperación médica cubana, y mayores restricciones financieras para el programa de emprendedores privados cubanos.

Nada nuevo en su fracasada estrategia, pues respecto a Internet el senador Marco Rubio ha expresado:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, donde Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Igualmente, hace unos años el senador Carl Meacham afirmó:

“Nuestro equipo reparó en el creciente interés que tienen los funcionarios del Departamento de Estado, en incrementar las capacidades básicas de computación y alfabetización del pueblo cubano, como medio de facultarlo para llevar a cabo cambios positivos en su propia sociedad.”

Por su parte, Obama diseñó el trabajo con los nuevos actores económicos privados, como fórmula para desmontar el socialismo y declaró:

“Los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos e insistiremos en que la sociedad civil se nos una, para que sean los ciudadanos y no solo los líderes quienes conformen el futuro”.

Como el sueño de conformar una oposición política dentro de los emprendedores no dio los resultados proyectados, ahora le cortan de cuajo todas las facilidades que tuvieron y son acusados de ser parte del gobierno comunista.

Por esa razón, la nueva Ley prohíbe “destinar los fondos disponibles para programas de promoción de la democracia en Cuba, en temas vinculados con el impulso empresarial, la reforma económica, el emprendimiento o cualquier otra asistencia que no estén relacionados con el fomento de la democracia, como se regula en la Ley de Libertad y Solidaridad Democrática Cubana de 1996 (Ley Helms-Burton, y en la Ley de Democracia Cubana de 1992 (Ley Torricelli).

Para no dejar dudas de que persiguen contra los empresarios privados cubanos, la oficina de Mario Díaz-Balart emitió una nota donde se prohíbe utilizar fondos públicos del gobierno estadounidense, en la promoción del emprendimiento en Cuba, para evitar que la Administración Biden emplee fondos de democracia para fines no autorizados.

Una vez más el camino del dinero es la fórmula para llenar el bolsillo de quienes, desde 1959, hacen un jugoso negocio con la oposición al “régimen” comunista, plasmado en la aprobación de 25 millones de dólares para los programas de “promoción de la democracia en Cuba”, donde aparece el incremento del 5 % en relación con el año 2023.

En cuanto al fondo para “promover tecnologías que fomenten la libertad en Internet y aborden las amenazas de la censura”, se establece que 90 días después de la aprobación definitiva de la Ley, el secretario de Estado y el director ejecutivo de la Agencia de Medios Globales de Estados Unidos (en consulta con el presidente del Fondo de Tecnología Abierta) deben presentar a los Comités de Asignaciones, los fondos y planes para implementar los programas de desarrollo de tecnologías de Internet para la subversión contra Cuba. 

Guerra avisada no mata soldados y los cubanos están preparados para el posible gobierno de Trump, quien sin la menor vergüenza ha dicho que espera terminar el trabajo que inició durante su mandato.

Los cubanos, como fieles discípulos de José Martí aplican su pensamiento militar para resistir los ataques yanquis, cuando afirmó:

“A un plan obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo. Plan contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque”.

 

 

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