Wilkie Delgado Correa* - Cubainformación.- “Estos pueblos de América saben que su fuerza interna está en la unión y que su fuerza continental está también en la unión” (Fidel)


Para entender la fundación y la misión cultural y política de la Casa de las Américas el 28 de abril de 1959 se pueden esgrimir muchas razones. Sin embargo me permito citar entre ellas las contenidas en el discurso pronunciado por Fidel en la Plaza Aérea del Silencio, en Caracas, Venezuela el 23 de enero de 1959. Señalaba Fidel entonces:

¿Hasta cuándo vamos a permanecer en el letargo? ¿Hasta cuándo vamos a ser piezas indefensas de un continente a quien su libertador lo concibió como algo más digno, más grande? ¿Hasta cuándo los latinoamericanos vamos a estar viviendo en esta atmósfera mezquina y ridícula? ¿Hasta cuándo vamos a permanecer divididos? ¿Hasta cuándo vamos a ser víctimas de intereses poderosos que se ensañan con cada uno de nuestros pueblos? ¿Cuándo vamos a lanzar la gran consigna de unión? Se lanza la consigna de unidad dentro de las naciones, ¿por qué no se lanza también la consigna de unidad de las naciones?”

"Estos pueblos de América saben que su fuerza interna está en la unión y que su fuerza continental está también en la unión. Estos pueblos de América saben que si no quieren ser víctimas de nuevo de la tiranía, sino quieren ser víctimas de nuevo de las agresiones, hay que unirse cada vez más, hay que estrechar cada vez más los lazos de pueblo a pueblo, y a eso he venido a Venezuela: a traer un mensaje no de casta o de grupo, sino un mensaje de pueblo a pueblo".

"Estos pueblos de América saben que si no quieren ser víctimas de nuevo de la tiranía, sino quieren ser víctimas de nuevo de las agresiones, hay que unirse cada vez más, hay que estrechar cada vez más los lazos de pueblo a pueblo (...)"

Fue teniendo en cuenta estos presupuestos de la necesidad de fomentar la estrecha unión de nuestros pueblos, que Fidel concibió la institución que se propondría ese objetivo estratégico esencial del momento histórico y escogió para directora a Haydee Santamaría llamada a establecer los nexos entre la cultura cubana y la tradición político-intelectual de Latinoamérica y el Caribe. Su obra fecunda duró desde 1959 a 1980, año de su desaparición física.

A la hora de rendir mi homenaje a nuestra Casa, recuerdo que, inmerso en tareas revolucionarias como miembro del Movimiento 26 de julio y mientras retomaba la terminación de mis estudios de bachillerato en la ciudad primada de Baracoa,  me inicié como lector en aquella época con la adquisición y lectura de la colección de las obras literarias premiadas en 1960 en el primer concurso de la Casa, integrada por los libros­; Bertillon 166 novela de José Soler Puig de Cuba: La vida rota cuento de José María López Valdizón de Guatemala; Santa Juana de América teatro de Andrés Lizárraga de Argentina; Dios trajo la sombra poesía de Jorge Enrique Adoum de Ecuador; Análisis funcional de la cultura testimonio de Ezequiel  Martínez Estrada de Argentina.

Fue el año de la celebración en Cuba del Primer Congreso de la Juventud y los Estudiantes convocado para La Habana y la conmemoración del asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio en las Mercedes en la Sierra Maestra.

Durante estos años he mantenido esta lealtad como lector a través de la búsqueda y lectura de los libros premiados principalmente en los géneros de novela, cuento, poesía y literatura infantil.

Como autor hube de participar en la convocatoria del Premio de 1976. Ese año yo me encontraba inmerso en las tareas propias de la terminación de la tesis de doctorado en Ciencias Médicas,  y me impuse la misión de participar en el Concurso, casi a la carrera, y el envío de la obra de cuento titulada Una noche de dos mundos  integrada por 13 cuentos. Finalmente ese año fueron premiados en el género de Cuento dos argentinos; Rolando Hinojosa y Eduardo Mignogna. En lo personal tuve la satisfacción que el jurado emitiera un dictamen especial resaltando la calidad de algunos de los cuentos integrantes de mi obra, con el expediente de recepción nro. 47.

En años posteriores hube de recibir en Santiago de Cuba las tarjetas de invitación a las actividades públicas del Premio la Casa de las Américas, en especial para el acto de su otorgamiento. Y estuve presente siempre que me fue posible.

La larga trayectoria del Premio insigne durante todos estos años .ha convocado a más de 40 000 autores como concursantes y ha premiado a cientos y entre los cuales se encuentran muchos de los mejores ejemplos de intelectuales de sus países y de nuestra América y el Caribe. Han sido millones los lectores de todas las obras publicadas por la Casa.

El trabajo integral de sus actividades culturales diversas en la literatura, la plástica, la música, etc., junto con los abrazos tendidos por las relaciones nacionales e internacionales engrandecen cada día su servicio de unión y progreso cultural y político de nuestros pueblos de América y del mundo.

 

*Doctor en Ciencias y Doctor Honoris Causa. Profesor Titular y Consultante. Profesor Emérito de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba. Premio Nacional del MINSAP al Merito Científico por la obra de toda la vida.

 

 

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